Publicado en el diario online Primero estado de México. 07 marzo, 2011.
Hace tres días, justo el tres de marzo, el noticiario matutino de Televisa, a cargo de Carlos Loret de Mola, tuvo como invitado al gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto. Pocos minutos después de concluida la entrevista, me encontré en una de las redes sociales más frecuentadas, Facebook, los comentarios de algunos amigos. Uno de ellos posteó algo así como “me da la impresión que después de la entrevista de esta mañana, el gober andará de muy mal humor todo el día”.
Mi curiosidad por ver el entripado del copete más famoso de México me llevó a buscar de inmediato en Youtube la famosa entrevista.
En realidad lo que ahí encontré fue un ejemplo de cómo los medios de comunicación fabrican monstruos. Y no estoy hablando solamente de la figura de Peña, claramente creada a través de la televisión para encantar a la masa y llevarlo directamente a la presidencia.
Me refiero concretamente a la presunta “contraparte”. El entrevistador que en este caso, buscando aparentar una postura profesional de gran conocedor del tema y de tremendo juez, simple y sencillamente dio una desagradabilíma muestra de lo que no se debe hacer cuando se pretende cuestionar a un poderoso.
Carlos Loret de Mola sencillamente mostró que es un tremendo maleducado, que solamente sabe con su actitud burlona e impertinente incomodar a su interlocutor.
En lugar de realizar preguntas inteligentes y ejercitar su capacidad para evidenciar las debilidades, Loret de Mola no hizo otra cosa que caer en lugares comunes y hacer entrar en los hogares de los mexicanos el mismo discurso que el gobernador mexiquense viene recitando desde hace ya algunos años.
“¿Sí pierde el PRI en el estado de México Enrique Peña Nieto esta muerto?” espetó el colega. Agresivo, pero con una agresividad de esas que molestan hasta a los que no somos partidarios del gober.
“¿Cuándo va a elegir candidato? ¿Qué pasó, gobernador? ¡Si la decisión es de usted!” Me pregunto si lo que esperaba el genial periodista era que Peña le contestara por ejemplo: “claro que sí, Carlos, voy a elegir a Ernesto Némer porque la ha buscado mucho y porque hasta ahora ha operado en la Cámara de Diputados como mejor conviene a mis intereses”.
Lo que consiguió Loret fue sencillamente que el mandatario mexiquense apareciera como un político paciente capaz de recitar a la perfección la poesía “¡Qué viva mi partido! Pertenezco a mi partido, respeto a mi partido que es el que finalmente decidirá, porque en el PRI somos rete democráticos y el dedazo no existe, nunca ha existido y por supuesto no existirá”.
Me queda claro que quienes más o menos podemos o sabemos leer entre líneas comprendemos bien que el objetivo de Loret era exhibir a Peña, ponerlo nervioso, hacer que respondiera de mal humor y con ello procurar un pequeño inconveniente que le quitara algún voto.
O a lo mejor lo que el periodista consentido de Televisa buscaba era simplemente demostrar su capacidad de evidenciar las debilidades de quien de todas maneras no pierde el apoyo de la empresa televisiva. Pero no sucedió ni lo uno, ni lo otro.
En realidad el precioso gober no perdió el estilo, no se le despegó ni siquiera uno de los cabellos de su impecable copetito y simplemente respondió lo que tenía que contestar, repitió lo que sabe decir.
No es necesario ser una luminaria para saber que hasta el 16 de septiembre el gobernador negará que no piensa en otra cosa que en llegar a Los Pinos. “No es lo que hoy me ocupa”, dijo cuando en el mismo tono socarrón Loret le pidió por enésima vez que confesara sus intenciones.
Peña dice, sin embargo, adelantando el modo en que se comportará ante los mexicanos una vez que oficialmente vaya en busca de la presidencia que “concluir su gobierno y continuar llevando a cabo sus programas será su carta de presentación.”
No se puede entrevistar a un personaje importante elaborando preguntas a partir de supuestos. Para decir como Loret de Mola que el gobernador mexiquense “es el principal operador” de las campañas priístas en México, hay que tener en la mano las pruebas, para entonces sí preguntarle con conocimiento de causa si ha usado recursos del estado de México en procesos estatales y quién paga la llamada “fuerza mexiquense” y sus playeras rojas.
Pero preguntarle, no encimar las palabras y discutir como Loret de Mola hizo, porque al parecer en su afán por parecer un paladín de la libertad de expresión no ha entendido la diferencia entre la entrevista, el debate y la discusión.
Carlos Moret dice ser periodista. No es un político que puede debatir con Peña y mucho menos es su contrincante para discutir con él. Pero es tan pagado de sí mismo que no es capaz siquiera de escuchar a quien le responde y que definitivamente flaquea cuando justifica los presuntos 130 millones de pesos que gasta en publicidad (“menos del .1 por ciento del presupuesto estatal... muy inferior a lo que el gobierno federal y el del DF gastan en el rubro”).
Y aquí es donde Peña aprovecha para decir que si su presencia mediática es tan importante se debe simplemente a que tiene a su servicio a unos verdaderos genios de la comunicación, que es un “mito” que el gobierno mexiquense gasta demás y que él no es “el candidato de la tele”.
“No conozco politico que no se acerque a los medios, porque los gobiernos necesitan de la comunicación y de acercarse a la poblacion”, dijo Peña, una vez más interrumpido por Loret que dejó escapar un tímido, casi imperceptible pero importante comentario. “Yo estoy adentro y sé la verdadera historia”.
¿De veras la sabe? Pues entonces que la cuente, que la diga y que la explique de frente a Peña y a todos los mexicanos, en lugar de ponerse a discutir para lucirse y aparentar lo que no es: un brillante periodista capaz de poner de veras en aprietos al poder.
Porque además en este momento el gobernador de la entidad tiene respuestas para todo. Según Loret, hay tres argumentos que incomodan a Peña y que podrían resultar piedras en su camino a Los Pinos: Montiel, Salinas y Paulette. Queda claro que el mandatario está más que provisto de respuestas preparadas indudablemente por sus geniales asesores. Del caso Montiel dice haber colaborado con las autoridades de la fiscalía especial, y se cura en salud para que nadie le diga que es un vil Judas asegura que tiene con el ex gobernador “una relación cordial y de respeto”.
Y para que lo nominemos Mister simpatía, Peña asegura también tener una “relación cordial y respetuosa” con Salinas de Gortari “como con todos los ex presidentes”, y compartir “el juicio colectivo” de los mexicanos hacia el personaje.
“No está detrás de mí, ni es asesor, ni colabora conmigo. La única relación es de respeto, cordial, ¡qué bueno que lo preguntas!”
Y también sobre el caso Paulette tiene lista la respuesta. “Fue un tema lamentable porque una niña perdió la vida y la Procuraduria tuvo fallas, pero el resultado se alcanzó porque se aclaró.”
Nuestro súper periodista, que parecía empeñado en hacer quedar mal al precioso Peña y erigirse como el gran comunicador terminó hablando de los feminicidios en la entidad mexiquense, que por supuesto tampoco preocupan a Peña, visto que para evitarlos ya tiene lista la solución: “actuar en políticas públicas”, pues ha enviado una iniciativa para tipificar la “violencia feminicida”
Y finalmente, la pregunta del millón cuya respuesta seguramente servirá para aclarar el panorama a todos los pobres mexicanos que de otra manera no podríamos seguir sin dormir: ¿por qué todos la traen contra usted?
Loret seguramente esperaba que Peña contestara algo así como “les caigo gordo porque soy bonito”. La respuesta ni siquiera vale la pena mencionarla. Simplemente haber escuchado que el titular de un noticiario se permite semejantes libertades me hace pensar en cuáles habrán sido sus méritos para haber llegado a ocupar ese lugar. Bueno, en realidad me sigo preguntando también cuáles han sido los méritos del entrevistado para llegar a ser gobernador. Como decía mi santa madre que en paz descanse... “ni a cuál ir”.
lunes, 14 de marzo de 2011
Las elecciones: la democracia cuesta
Publicado en el diario online Primero estado de México.
Hace algunos días encontré una interesante información que tiene que ver con el proceso electoral que se efectuará en la entidad mexiquense el próximo tres de julio. Se trata de un reportaje de la publicación on line Reporte Indigo, que señala claramente que el gobernador del estado Enrique Peña Nieto “infiltra” al Instituto Electoral del Estado de México (IEEM).
De acuerdo con el reportaje, los opositores del PRI ya ven unas elecciones sucias, a partir del hecho que “pareciera que ser priísta es una condición indispensable para trabajar en el IEEM... desde los cargos más sencillos hasta las más altas responsabilidades. Desde el cuerpo administrativo, choferes, secretarias y asesores, hasta la mayoría de quienes componen el llamado 'máximo órgano de Gobierno' electoral, que es el Consejo Electoral, integrado por siete consejeros con derecho a voz y voto.”
De acuerdo con el planteamiento de Reporte Indigo, la cercanía del IEEM con el partido del gobernador, “se extiende a la mayoría de los 135 vocales distritales que, en teoría, deberían ser totalmente neutrales”.
Sinceramente, no veo en la información una gran novedad. No es una noticia, aunque lo interesante es que el reportaje señala nombres y apellidos, cifras y hechos, con lo cual fundamenta lo que por años ha sido un secreto a voces, es decir, que el árbitro de la contienda electoral no es tan imparcial como debería y que opera más bien a partir del gran negocio en que se ha convertido la democracia de la que los mexicanos creemos gozar.
La historia del IEEM como tal se remonta a 1998, cuando finalmente viene elevato a nivel constitucional su reconocimiento “como un órgano autónomo y con patrimonio propios para la organización de comicios como una función estatal”.
Un aspecto por demás interesante es que en teoría el IEEM debería ser el perfecto ejemplo de una democracia avanzada, donde cada acción destinada a elegir a los representantes populares es vigilada bajo principios férreos. El Instituto debe ser garante de “certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad”, de acuerdo con la ley.
Sin embargo, me queda claro que tales principios no son realmente importantes y que el IEEM es el ejemplo perfecto de que como dijo alguna vez Carlos Salinas de Gortari “la democracia cuesta”. El presupuesto de este año para el órgano electoral es de ¡665 millones de pesos!
Me pregunto cuántas familias podrían vivir decorosamente con esa cantidad de dinero, especialmente en un país como México, donde ya me contaron que con seis mil pesos al mes los ciudadanos pagan hasta la colegiatura, la mensualidad del auto y quién sabe cuántos lujos más.
Digo, si me pongo a hacer cálculos ociosos, dividiendo el total entre seis mil, llego a la conclusión de que con el dinerito que se embolsa el IEEM, podrían vivir de lujo por un mes 110 mil 833 familias. Eso, claro está, de acuerdo con el flamante Secretario de Hacienda Ernesto Cordero, que seguramente vive como rey con seis mil pesos... ¡pero diarios!
¡Ah!, pero el IEEM no se conforma, porque efectivamente la democracia cuesta mucho y obviamente hay que pagar el precio de todos los sacrificios que comporta un proceso electoral tan importante. Por eso, de acuerdo con el diario Reforma, el instituto “pidió 71 millones de pesos más en recursos, dado que se trata de un año electoral y requieren bonos por las horas extras que prevén trabajar durante los comicios de este año”, o sea, el equivalente una vida mensual de sueño para otras 11 mil 833 familias mexicanas.
Aquí lo importante es entender que las elecciones no son la democracia, como nos han hecho creer por años, sino solamente el inicio de ésta. Y sobre todo, es necesario razonar acerca de los excesos que se cometen en nuestro país en nombre de un espejismo, porque encima de todo, los resultados electorales no son siempre claros y obviamente, después de la elección nadie entiende que empieza la verdadera democracia, que es más bien una manera de vida y no una sola jornada llena de fraudes.
Visto objetivamente, preguntémonos si es verdaderamente necesario que en cada elección estrenemos todo, pero lo que se dice todo. Desde el crayón con el que tachamos la boleta, hasta la mampara donde nos encerramos para respetar al pie de la letra el principio de que el voto es “libre y secreto”. Todo nuevecito, si no, no vale. Obviamente cada objeto utilizado es resultado de una licitación que ha despertado siempre polémicas porque no quedado muy claro el modo en que se asigna.
Un caso clarísimo de la situación es el que menciona el trabajo de Reporte Indigo, referente a la asignación del sistema de comunicación utilizado en el 2009. Según la publicación on line, existe un personaje estrechamente ligado a Enrique Peña, llamado Javier López Corral. El secretario Ejecutivo General del IEEM, quien sería el verdadero mandamás del instituto y habría firmado cheques para una empresa llamada Servitrón, sin mediar una licitación y a través de una adjudicación directa,
La empresa en cuestion habría obtenido en el 2009 cinco millones 214 mil pesos por concepto de compra de un equipo de comunicación que resultó tener muchas fallas. Hay que decir que Servitrón es propiedad de Édgar Fajardo Moreno, hijo de Luis César Fajardo de la Mora, exrepresentante del PRI ante el IEEM. La democracia cuesta, ¿verdad? El problema es que nos cuesta a todos los contribuyentes y tanto dinero termina en las manos de unos cuantos. De los cuates de los cuates.
Por situaciones como esta me pregunto cuánto puede resultar efectiva una campaña contra el abstencionismo, como la anunciada a principios de febrero por el consejero presidente del IEEM, Norberto Hernández Bautista.
De acuerdo con el funcionario electoral, para combatir el abstencionismo “el instituto cuenta con el apoyo de 6 mil jóvenes que difunden la importancia del voto, especialmente en el Valle de México y el Oriente de la entidad, donde se espera que menos personas ejerzan su derecho al sufragio.”
Por una parte, me doy cuenta de que francamente al ciudadano de a pie, al que debe luchar por sobrevivir con mucho menos de seis mil pesos al mes no le interesa mínimamente ir a votar y no pienso que su idea puede cambiar si ven la publicidad electoral en los parabuses o el metro, ni pienso que se tomarán la molestia de leer el tabloide donde el IEEM pretende promover las plataformas de los partidos.
No es por desanimarlos, pero sinceramente son muchos los elementos que el IEEM tiene en contra. Revisando la información reciente, encuentro una interesante nota de Reforma firmada por Enrique Gómez que señala: “en los comicios locales entre 2000 y 2009, la asistencia de los electores cayó 13.6 puntos porcentuales, al pasar de 65.8 a 52.2 por ciento”. Y va más allá cuando afirma que “en el mismo lapso el financiamiento público para organizar las elecciones creció tres cuartas partes, al pasar de 945 millones 430 mil 700 pesos a mil 644 millones 904 mil 100 pesos en 2009.
En resumen: si consideramos que “el gasto del IEEM en los años en que hubo elecciones durante dicho periodo alcanzó los 6 mil millones de pesos, mientras el abstencionismo promedió 50.7 por ciento”, nos damos cuenta de que algo no funciona y que cada vez es menor la credibilidad de la “democracia costosa”.
Por eso me parece simplemente un elemento más para el montaje de una farsa la presencia de tantos priístas en el IEEM. Como si no supiéramos que ganar las elecciones del 2011 no es sino el primer paso para el lanzamiento de Peña hacia Los Pinos y como si tampoco nos diéramos cuenta de que ese paso tiene que ser exitoso cueste lo que cueste. El problema es que en tiempos de crisis económica el sistema insiste en vendernos un producto inútil y los mexiquenses nos vemos casi obligados a comprarlo. Lo peor es que aunque no votemos, de nuestro bolsillo saldrán los recursos para mantener la comedia que hace reir cada vez a menos ciudadanos.
Hace algunos días encontré una interesante información que tiene que ver con el proceso electoral que se efectuará en la entidad mexiquense el próximo tres de julio. Se trata de un reportaje de la publicación on line Reporte Indigo, que señala claramente que el gobernador del estado Enrique Peña Nieto “infiltra” al Instituto Electoral del Estado de México (IEEM).
De acuerdo con el reportaje, los opositores del PRI ya ven unas elecciones sucias, a partir del hecho que “pareciera que ser priísta es una condición indispensable para trabajar en el IEEM... desde los cargos más sencillos hasta las más altas responsabilidades. Desde el cuerpo administrativo, choferes, secretarias y asesores, hasta la mayoría de quienes componen el llamado 'máximo órgano de Gobierno' electoral, que es el Consejo Electoral, integrado por siete consejeros con derecho a voz y voto.”
De acuerdo con el planteamiento de Reporte Indigo, la cercanía del IEEM con el partido del gobernador, “se extiende a la mayoría de los 135 vocales distritales que, en teoría, deberían ser totalmente neutrales”.
Sinceramente, no veo en la información una gran novedad. No es una noticia, aunque lo interesante es que el reportaje señala nombres y apellidos, cifras y hechos, con lo cual fundamenta lo que por años ha sido un secreto a voces, es decir, que el árbitro de la contienda electoral no es tan imparcial como debería y que opera más bien a partir del gran negocio en que se ha convertido la democracia de la que los mexicanos creemos gozar.
La historia del IEEM como tal se remonta a 1998, cuando finalmente viene elevato a nivel constitucional su reconocimiento “como un órgano autónomo y con patrimonio propios para la organización de comicios como una función estatal”.
Un aspecto por demás interesante es que en teoría el IEEM debería ser el perfecto ejemplo de una democracia avanzada, donde cada acción destinada a elegir a los representantes populares es vigilada bajo principios férreos. El Instituto debe ser garante de “certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad”, de acuerdo con la ley.
Sin embargo, me queda claro que tales principios no son realmente importantes y que el IEEM es el ejemplo perfecto de que como dijo alguna vez Carlos Salinas de Gortari “la democracia cuesta”. El presupuesto de este año para el órgano electoral es de ¡665 millones de pesos!
Me pregunto cuántas familias podrían vivir decorosamente con esa cantidad de dinero, especialmente en un país como México, donde ya me contaron que con seis mil pesos al mes los ciudadanos pagan hasta la colegiatura, la mensualidad del auto y quién sabe cuántos lujos más.
Digo, si me pongo a hacer cálculos ociosos, dividiendo el total entre seis mil, llego a la conclusión de que con el dinerito que se embolsa el IEEM, podrían vivir de lujo por un mes 110 mil 833 familias. Eso, claro está, de acuerdo con el flamante Secretario de Hacienda Ernesto Cordero, que seguramente vive como rey con seis mil pesos... ¡pero diarios!
¡Ah!, pero el IEEM no se conforma, porque efectivamente la democracia cuesta mucho y obviamente hay que pagar el precio de todos los sacrificios que comporta un proceso electoral tan importante. Por eso, de acuerdo con el diario Reforma, el instituto “pidió 71 millones de pesos más en recursos, dado que se trata de un año electoral y requieren bonos por las horas extras que prevén trabajar durante los comicios de este año”, o sea, el equivalente una vida mensual de sueño para otras 11 mil 833 familias mexicanas.
Aquí lo importante es entender que las elecciones no son la democracia, como nos han hecho creer por años, sino solamente el inicio de ésta. Y sobre todo, es necesario razonar acerca de los excesos que se cometen en nuestro país en nombre de un espejismo, porque encima de todo, los resultados electorales no son siempre claros y obviamente, después de la elección nadie entiende que empieza la verdadera democracia, que es más bien una manera de vida y no una sola jornada llena de fraudes.
Visto objetivamente, preguntémonos si es verdaderamente necesario que en cada elección estrenemos todo, pero lo que se dice todo. Desde el crayón con el que tachamos la boleta, hasta la mampara donde nos encerramos para respetar al pie de la letra el principio de que el voto es “libre y secreto”. Todo nuevecito, si no, no vale. Obviamente cada objeto utilizado es resultado de una licitación que ha despertado siempre polémicas porque no quedado muy claro el modo en que se asigna.
Un caso clarísimo de la situación es el que menciona el trabajo de Reporte Indigo, referente a la asignación del sistema de comunicación utilizado en el 2009. Según la publicación on line, existe un personaje estrechamente ligado a Enrique Peña, llamado Javier López Corral. El secretario Ejecutivo General del IEEM, quien sería el verdadero mandamás del instituto y habría firmado cheques para una empresa llamada Servitrón, sin mediar una licitación y a través de una adjudicación directa,
La empresa en cuestion habría obtenido en el 2009 cinco millones 214 mil pesos por concepto de compra de un equipo de comunicación que resultó tener muchas fallas. Hay que decir que Servitrón es propiedad de Édgar Fajardo Moreno, hijo de Luis César Fajardo de la Mora, exrepresentante del PRI ante el IEEM. La democracia cuesta, ¿verdad? El problema es que nos cuesta a todos los contribuyentes y tanto dinero termina en las manos de unos cuantos. De los cuates de los cuates.
Por situaciones como esta me pregunto cuánto puede resultar efectiva una campaña contra el abstencionismo, como la anunciada a principios de febrero por el consejero presidente del IEEM, Norberto Hernández Bautista.
De acuerdo con el funcionario electoral, para combatir el abstencionismo “el instituto cuenta con el apoyo de 6 mil jóvenes que difunden la importancia del voto, especialmente en el Valle de México y el Oriente de la entidad, donde se espera que menos personas ejerzan su derecho al sufragio.”
Por una parte, me doy cuenta de que francamente al ciudadano de a pie, al que debe luchar por sobrevivir con mucho menos de seis mil pesos al mes no le interesa mínimamente ir a votar y no pienso que su idea puede cambiar si ven la publicidad electoral en los parabuses o el metro, ni pienso que se tomarán la molestia de leer el tabloide donde el IEEM pretende promover las plataformas de los partidos.
No es por desanimarlos, pero sinceramente son muchos los elementos que el IEEM tiene en contra. Revisando la información reciente, encuentro una interesante nota de Reforma firmada por Enrique Gómez que señala: “en los comicios locales entre 2000 y 2009, la asistencia de los electores cayó 13.6 puntos porcentuales, al pasar de 65.8 a 52.2 por ciento”. Y va más allá cuando afirma que “en el mismo lapso el financiamiento público para organizar las elecciones creció tres cuartas partes, al pasar de 945 millones 430 mil 700 pesos a mil 644 millones 904 mil 100 pesos en 2009.
En resumen: si consideramos que “el gasto del IEEM en los años en que hubo elecciones durante dicho periodo alcanzó los 6 mil millones de pesos, mientras el abstencionismo promedió 50.7 por ciento”, nos damos cuenta de que algo no funciona y que cada vez es menor la credibilidad de la “democracia costosa”.
Por eso me parece simplemente un elemento más para el montaje de una farsa la presencia de tantos priístas en el IEEM. Como si no supiéramos que ganar las elecciones del 2011 no es sino el primer paso para el lanzamiento de Peña hacia Los Pinos y como si tampoco nos diéramos cuenta de que ese paso tiene que ser exitoso cueste lo que cueste. El problema es que en tiempos de crisis económica el sistema insiste en vendernos un producto inútil y los mexiquenses nos vemos casi obligados a comprarlo. Lo peor es que aunque no votemos, de nuestro bolsillo saldrán los recursos para mantener la comedia que hace reir cada vez a menos ciudadanos.
jueves, 10 de febrero de 2011
Por la libertad de expresión... ¡salud!
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
09 febbraio, 2011
Esta semana no puedo dejar de hablar acerca de un tema que sinceramente me ha dejado mucho para pensar. Deseo precisar que no me he considerado nunca una defensora incondicional de la libertad de expresión porque a decir verdad en más de una ocasión se han etiquetado como derechos fundamentales de los periodistas acciones vergonzosas que han servido solamente para difamar a algunos personajes públicos.
En realidad siempre he pensado que entre los políticos y los periodistas hay una lucha contínua por el ejercicio del poder. Francamente creo que muchas veces bastan unas cuantas líneas escritas en el modo y en el medio justo para poner a temblar a los poderosos.
Funciona así desde siempre. Para acabar con carreras y reputaciones basta escribir y/o publicar en los medios electrónicos dos o tres consideraciones, difundir algunos rumores, fomentar la “opinionitis” entre los enemigos de quienes son el blanco de las críticas.
Por desgracia muchas veces el periodista calla y habla según un código ètico tan personal como sus aspiraciones. Por esa razón antes de defender la libre expresión prefiero siempre detenerme a analizar el caso específico.
Pero esta vez, frente a la situación de la periodista Carmen Aristegui, despedida en términos desconcertantes de su programa en la cadena de televisión MVS, no puedo sino sostener que se trata de una auténtica injusticia y que efectivamente, se está atentando contra el derecho no solamente de expresarse, sino de cuestionar a la autoridad, derecho que debería prevalecer a cualquier costo en una sociedad aparentemente democrática como la mexicana.
Me quiero concretar a los hechos. No me interesa prodigarme en opiniones, quisiera simplemente hacer un reporte detallado de lo que sucedió para que quien tiene la gentileza de leer estas líneas juzgue sin problemas lo ocurrido.
Todo comenzó cuando el pasado tres de febrero un grupo de diputados federales del Partido del Trabajo tuvieron la genial idea de subir a la tribuna de la Cámara con una manta muy particular, en la que se observaba una fotografía del presidente Felipe Calderón con los ojos irritados, y sobre la foto se leía: “¿Dejarías a un borracho que maneje tu coche? No, ¿verdad? ¿Entonces por qué dejas que gobierne tu país?”
Claro que de inmediato los diputados panistas comenzaron a rasgarse las vestiduras, especialmente porque a últimas fechas se ha decidido ejecutar un reglamento que precisamente se ocupa de regular y sancionar las manifestaciones en la cámara.
Los correligionarios del presidente Calderón argumentaron que se trataba de una “falta de respeto a las instancias institucionales” y obviamente exigieron el retiro de la manta, criticando a los petistas que “no quieren cumplir un reglamento que los obliga a ser ordenados, civilizados”. Criticaron la actitud de sus opositores y los invitaron a “que discutan y debatan en la tribuna con argumentos, con aspectos que puedan llevar trascendencia a esta cámara de diputados y a este país y no con circos mediáticos de los cuales los ciudadanos ya están cansados, verdaderamente cansados”.
La sesión se dio por terminada y la coordinadora de la bancada albiazul cerró con broche de oro el escándalo leyendo un comunicado (supongo que lo hizo para contribuir al circo mediático)en el que afirmaba que el grupo parlamentario que coordina “lamenta la vergonzosa actuacion de los legisladores que incurren en la injuria como método de protesta, no es sólo un agravio a la instución presidencial que merece todo el respeto de los mexicanos, del que Acción Nacional ha sido y será siempre respetuoso, sin importar la proveniencia partidista. Rechazamos la denostaciòn al Ejecutivo nacional y señalamos que así como la censura es enemiga de la libertad de expresión, también lo son la calumnia y la difamación.”
Sabias palabras, llenas de apego al presidencialismo que sin duda ha sido uno de los grandes males de nuestro país. Esa maldita costumbre de poner en un altar a la persona que en lugar de servir a los mexicanos se sirve de ellos para sentirse un semidios. Y que no me diga la señora diputada Vázquez que los panistas se han caracterizado por el respeto a sus rivales políticos, porque honestamente creo que en México no ha habido nunca una convivencia pacífica entre partidos, a menos que mi memoria se equivoque.
A partir de estos hechos, Carmen Aristegui comenzó a cuestionar. Y me permito transcribir lo que la periodista dijo, para que no quede lugar a dudas:
“Efectivamente el dia fue muy duro en San Lazaro. Pero regresemos al punto de la manta, es durisimo lo que ahí se plantea... pongámosle atención al asunto y dejemos la pregunta abierta. No es la primera vez que se habla de este tema, de un presunto alcoholimo de Felipe Calderón. Si usted es usuario de las redes sociales por ejemplo, pues en ese circuito de comunicación de la sociedad mexicana es frecuente ver expresiones que aluden a esa circunstancia que no podemos corroborar, no hay informacion específica, por lo menos nosotros no disponemos de ella para saber si efectivamente el presidente tiene o no problemas de alcoholismo. Pero es un tema delicado, por supuesto que hay que verlo con la gravedad del asunto, saber si hay o no ese problema, si hay o no esa problemàtica en la persona de Felipe Calderón Hinojosa. En las democracias del mundo suele verse de vez en vez que se piden estudios mèdicos para saber cuál es la condicion de los gobernantes, qué tipo de salud tienen, pues porque a final de cuentas están en una posición de altísima responsabilidad y las sociedades... requieren necesariamente saber cuál es la condición de quien está tomando decisiones a nombre del interés general. Por eso lo que ayer pasó y por lo que en el clima de lo que en las redes sociales se puede percibir con razon o sin ella si merecería una atención seria, una atención particular sobre esta interrogante: ¿tiene o no problemas de alcoholismo el presidente de la república?”
La periodista aclaró que es una información no confirmada. Me permití por ello señalar en negritas la afirmaciómn de Aristégui, que se atrevió a sugerir: “Debería la propia presidencia de la república dar una respuesta clara, nítida, formal al respecto. No hay nada de ofensivo me parece cuando alguien si es que fuera el caso atraviesa por un problema de esta naturaleza. El alcoholismo que es un fenómeno de salud muy estudiado, muy conocido, tiene diferentes explicaciones cuando sucede en las personas, requiere tratamiento. Es una situacion que no debe ser vista con caricatura, si es el caso, si efectigamente hay elementos firmes que hagan presumir efectivamente un problema de alcoholismo de Felipe Calderón, tendría que ser tratado con la seriedad del caso y me parece que efectivamente frente a lo que pasó en San Lázaro la respuesta mas fácil es denostar el asunto y criticarlo y decir que no es la manera en que los legisladores deben comportarse...dejemos la pregunta abierta y la petición formal a la presidencia de la república: ¿tiene o no problemas de alcoholismo Felipe Calderon.?Y esto merece una respuesta seria, formal y oficial de la propia presidencia de la república.”
La respuesta para Aristegui llegó y no precisamente de parte de Los Pinos, sino de la empresa MVS. “El pasado viernes 4 de febrero, la periodista Carmen Aristegui dio por válida una presunción, transgrediendo nuestro código ético y al negarse a ofrecer, como lo solicitó la empresa, una disculpa pública, decidimos dar por terminada nuestra relación contractual”.
Señores, con todo respeto, si estoy perdiendo mi capacidad para entender el idioma español, díganmelo, o al menos aclárenme en qué momento Aristegui dio por válida una presunción. Mejor respondan que simple y sencillamente encontraron el mejor pretexto para eliminar a una persona incómoda, o que realemente el tema de que Calderón está enfermito es tan terrible que lo mejor es ni siquiera tomarlo en cuenta, para que los mexicanos no se asusten o se preocupen por quien los está gobernando.
Me gustaría de veras que quienes se toman la molestia de leer este espacio leyeran con calma lo que dijo Carmen Aristegui. Me dediqué a transcribirlo a propósito, para que quienes no lo vieron o lo escucharon tuvieran la posibilidad de analizar con toda calma lo que causó el despido de una profesionista, cuyo estilo podrá gustar o no, pero que esta vez no hizo absolutamente nada para merecer un despido tan indecente.
Precisamente en Internet está disponible el video con el programa, para quien desee volver a escucharlo*, y de paso, si alguien me dice en qué parte la señora Aristegui “dio por válida una presunción”, avíseme por favor. Yo sinceramente pienso que lo único que hizo la periodista fue afirmar sin decirlo que “cuando el río suena, agua lleva” y con lo ocurrido, con ese afán de tapar el sol con un dedo, el río está sonando cada vez más.
*http://www.youtube.com/watch?v=1Y4FvlDuWfI
09 febbraio, 2011
Esta semana no puedo dejar de hablar acerca de un tema que sinceramente me ha dejado mucho para pensar. Deseo precisar que no me he considerado nunca una defensora incondicional de la libertad de expresión porque a decir verdad en más de una ocasión se han etiquetado como derechos fundamentales de los periodistas acciones vergonzosas que han servido solamente para difamar a algunos personajes públicos.
En realidad siempre he pensado que entre los políticos y los periodistas hay una lucha contínua por el ejercicio del poder. Francamente creo que muchas veces bastan unas cuantas líneas escritas en el modo y en el medio justo para poner a temblar a los poderosos.
Funciona así desde siempre. Para acabar con carreras y reputaciones basta escribir y/o publicar en los medios electrónicos dos o tres consideraciones, difundir algunos rumores, fomentar la “opinionitis” entre los enemigos de quienes son el blanco de las críticas.
Por desgracia muchas veces el periodista calla y habla según un código ètico tan personal como sus aspiraciones. Por esa razón antes de defender la libre expresión prefiero siempre detenerme a analizar el caso específico.
Pero esta vez, frente a la situación de la periodista Carmen Aristegui, despedida en términos desconcertantes de su programa en la cadena de televisión MVS, no puedo sino sostener que se trata de una auténtica injusticia y que efectivamente, se está atentando contra el derecho no solamente de expresarse, sino de cuestionar a la autoridad, derecho que debería prevalecer a cualquier costo en una sociedad aparentemente democrática como la mexicana.
Me quiero concretar a los hechos. No me interesa prodigarme en opiniones, quisiera simplemente hacer un reporte detallado de lo que sucedió para que quien tiene la gentileza de leer estas líneas juzgue sin problemas lo ocurrido.
Todo comenzó cuando el pasado tres de febrero un grupo de diputados federales del Partido del Trabajo tuvieron la genial idea de subir a la tribuna de la Cámara con una manta muy particular, en la que se observaba una fotografía del presidente Felipe Calderón con los ojos irritados, y sobre la foto se leía: “¿Dejarías a un borracho que maneje tu coche? No, ¿verdad? ¿Entonces por qué dejas que gobierne tu país?”
Claro que de inmediato los diputados panistas comenzaron a rasgarse las vestiduras, especialmente porque a últimas fechas se ha decidido ejecutar un reglamento que precisamente se ocupa de regular y sancionar las manifestaciones en la cámara.
Los correligionarios del presidente Calderón argumentaron que se trataba de una “falta de respeto a las instancias institucionales” y obviamente exigieron el retiro de la manta, criticando a los petistas que “no quieren cumplir un reglamento que los obliga a ser ordenados, civilizados”. Criticaron la actitud de sus opositores y los invitaron a “que discutan y debatan en la tribuna con argumentos, con aspectos que puedan llevar trascendencia a esta cámara de diputados y a este país y no con circos mediáticos de los cuales los ciudadanos ya están cansados, verdaderamente cansados”.
La sesión se dio por terminada y la coordinadora de la bancada albiazul cerró con broche de oro el escándalo leyendo un comunicado (supongo que lo hizo para contribuir al circo mediático)en el que afirmaba que el grupo parlamentario que coordina “lamenta la vergonzosa actuacion de los legisladores que incurren en la injuria como método de protesta, no es sólo un agravio a la instución presidencial que merece todo el respeto de los mexicanos, del que Acción Nacional ha sido y será siempre respetuoso, sin importar la proveniencia partidista. Rechazamos la denostaciòn al Ejecutivo nacional y señalamos que así como la censura es enemiga de la libertad de expresión, también lo son la calumnia y la difamación.”
Sabias palabras, llenas de apego al presidencialismo que sin duda ha sido uno de los grandes males de nuestro país. Esa maldita costumbre de poner en un altar a la persona que en lugar de servir a los mexicanos se sirve de ellos para sentirse un semidios. Y que no me diga la señora diputada Vázquez que los panistas se han caracterizado por el respeto a sus rivales políticos, porque honestamente creo que en México no ha habido nunca una convivencia pacífica entre partidos, a menos que mi memoria se equivoque.
A partir de estos hechos, Carmen Aristegui comenzó a cuestionar. Y me permito transcribir lo que la periodista dijo, para que no quede lugar a dudas:
“Efectivamente el dia fue muy duro en San Lazaro. Pero regresemos al punto de la manta, es durisimo lo que ahí se plantea... pongámosle atención al asunto y dejemos la pregunta abierta. No es la primera vez que se habla de este tema, de un presunto alcoholimo de Felipe Calderón. Si usted es usuario de las redes sociales por ejemplo, pues en ese circuito de comunicación de la sociedad mexicana es frecuente ver expresiones que aluden a esa circunstancia que no podemos corroborar, no hay informacion específica, por lo menos nosotros no disponemos de ella para saber si efectivamente el presidente tiene o no problemas de alcoholismo. Pero es un tema delicado, por supuesto que hay que verlo con la gravedad del asunto, saber si hay o no ese problema, si hay o no esa problemàtica en la persona de Felipe Calderón Hinojosa. En las democracias del mundo suele verse de vez en vez que se piden estudios mèdicos para saber cuál es la condicion de los gobernantes, qué tipo de salud tienen, pues porque a final de cuentas están en una posición de altísima responsabilidad y las sociedades... requieren necesariamente saber cuál es la condición de quien está tomando decisiones a nombre del interés general. Por eso lo que ayer pasó y por lo que en el clima de lo que en las redes sociales se puede percibir con razon o sin ella si merecería una atención seria, una atención particular sobre esta interrogante: ¿tiene o no problemas de alcoholismo el presidente de la república?”
La periodista aclaró que es una información no confirmada. Me permití por ello señalar en negritas la afirmaciómn de Aristégui, que se atrevió a sugerir: “Debería la propia presidencia de la república dar una respuesta clara, nítida, formal al respecto. No hay nada de ofensivo me parece cuando alguien si es que fuera el caso atraviesa por un problema de esta naturaleza. El alcoholismo que es un fenómeno de salud muy estudiado, muy conocido, tiene diferentes explicaciones cuando sucede en las personas, requiere tratamiento. Es una situacion que no debe ser vista con caricatura, si es el caso, si efectigamente hay elementos firmes que hagan presumir efectivamente un problema de alcoholismo de Felipe Calderón, tendría que ser tratado con la seriedad del caso y me parece que efectivamente frente a lo que pasó en San Lázaro la respuesta mas fácil es denostar el asunto y criticarlo y decir que no es la manera en que los legisladores deben comportarse...dejemos la pregunta abierta y la petición formal a la presidencia de la república: ¿tiene o no problemas de alcoholismo Felipe Calderon.?Y esto merece una respuesta seria, formal y oficial de la propia presidencia de la república.”
La respuesta para Aristegui llegó y no precisamente de parte de Los Pinos, sino de la empresa MVS. “El pasado viernes 4 de febrero, la periodista Carmen Aristegui dio por válida una presunción, transgrediendo nuestro código ético y al negarse a ofrecer, como lo solicitó la empresa, una disculpa pública, decidimos dar por terminada nuestra relación contractual”.
Señores, con todo respeto, si estoy perdiendo mi capacidad para entender el idioma español, díganmelo, o al menos aclárenme en qué momento Aristegui dio por válida una presunción. Mejor respondan que simple y sencillamente encontraron el mejor pretexto para eliminar a una persona incómoda, o que realemente el tema de que Calderón está enfermito es tan terrible que lo mejor es ni siquiera tomarlo en cuenta, para que los mexicanos no se asusten o se preocupen por quien los está gobernando.
Me gustaría de veras que quienes se toman la molestia de leer este espacio leyeran con calma lo que dijo Carmen Aristegui. Me dediqué a transcribirlo a propósito, para que quienes no lo vieron o lo escucharon tuvieran la posibilidad de analizar con toda calma lo que causó el despido de una profesionista, cuyo estilo podrá gustar o no, pero que esta vez no hizo absolutamente nada para merecer un despido tan indecente.
Precisamente en Internet está disponible el video con el programa, para quien desee volver a escucharlo*, y de paso, si alguien me dice en qué parte la señora Aristegui “dio por válida una presunción”, avíseme por favor. Yo sinceramente pienso que lo único que hizo la periodista fue afirmar sin decirlo que “cuando el río suena, agua lleva” y con lo ocurrido, con ese afán de tapar el sol con un dedo, el río está sonando cada vez más.
*http://www.youtube.com/watch?v=1Y4FvlDuWfI
miércoles, 2 de febrero de 2011
Amores de tercera... ¿edad?
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
02 febbraio, 2011.
Esta semana me enterado de algunas novedades que sinceramente no me sorprenden. Será gracias al nuevo estilo de los medios de comunicación que me estoy acostumbrando a saber demasiado acerca de la vida privada de los políticos de todo el mundo.
Los hombres de poder últimamente están perdiendo la compostura, por lo que veo. Así que he venido a conocer ciertos rumores que honestamente no me parecen tan escandalosos, pero que me dejan pensando acerca de la fragilidad de quienes en apariencia deberían ser imbatibles, también emocionalmente.
Supe que al parecer el controversial ex gobernador del estado de México, Arturo Montiel Rojas tiene algunos problemas de salud y que su tercera esposa, Norma Meraz, no lo trata con la amabilidad y la abnegación que corresponden a la imagen de la compañera de vida.
Me vino a la mente el triste caso del extinto ex presidente de México, José López Portillo, que si no mal recuerdo, enfermo y anciano, en los últimos días de su vida sufrió terribles vejaciones de parte de su esposa, la vedette Sasha Montenegro.
Lógicamente recordé también la situación del actual presidente del Consejo de Ministros italiano, Silvio Berlusconi, que en las últimas semanas ha sido no solamente el blanco de las más severas críticas de sus opositores, sino que se ha convertido en la comidilla del mundo occidental.
Por eso digo que ya no me escandaliza saber lo que sucede en la vida personal de los poderosos. Será que todos los días tengo que escuchar en los medios de comunicación los detalles más sórdidos de la vida de Berlusca, que gracias a la nueva investigación de la justicia italiana se está revelando como un anciano con una seria dependencia al sexo.
Es increíble, pero estoy hablando ni más ni menos que de un jefe de Estado que es acusado de inducir a la prostitución a una menor de edad, la marroquí Karima Heyek, mejor conocida como Ruby-robacorazones, a quien en a mediados del 2010 el premier habría sacado de la cárcel utilizando sus influencias y bajo el argumento -naturalmente falso- de que ésta era la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak,
A partir de este uso inadecuado del poder por parte del premier, se ha destapado una verdadera cloaca. Se ha descubierto que en la residencia de la ciudad norteña de Arcore, que es el domicilio del premier, así como en otras propiedades de éste, se habrían llevado a cabo fiestas en las que participarían jóvenes y hermosas mujeres, que a cambio de jugosos compensos, se habrían entregado a verdaderas orgías, todas ellas encabezadas por Berlusconi.
Insisto: lo que me sorprende no es que los hombres poderosos de cualquier país utilicen su ventajosa posición para satisfacer sus caprichos más bizarros. Lo que me resulta curioso es observar en ellos una gran necesidad de reafirmarse como personas, conquistando gracias a su capacidad económica y a su posición política a ciertas mujeres que en otras circunstancias de ninguna manera se entregarían a los deseos de estos personajes que no son solamente poco agraciados, sino que pueden resultar desagrables.
Digamos que es interesante pensar en lo que puede pasar por la cabeza de un hombre que aparentemente lo tiene todo. Me pregunto, como quizá lo hacen muchos otros ciudadanos normales como yo, qué orilla a los poderosos a cometer locuras por las mujeres bellas.
Recuerdo por ejemplo que precisamente Arturo Montiel en su momento perdió la cabeza y llegó al extremo de enviar una iniciativa para modificar el código civil y poder divorciarse rápidamente para contraer nuevas nupcias. Más de uno se preguntaba entonces cómo una mujer joven y agraciada había decidido unir su vida a un hombre anciano que no es precisamente un adonis y mucho menos se caracteriza por su sagacidad.
¿Será que el poder enamora? No lo sé. Pero sé que muy posiblemente se necesita una cierta forma de ver el mundo y mucha sangre fría para decidir que es ventajoso concederse sin límites sin ver arrugas, tejido adiposo, vicios o vejez.
Y si somos sinceros, sin darnos golpes de pecho, debemos reconocer que la manía de ir detrás de las jóvenes pertenece no solamente a los grandes, sino que hasta el último de los funcionarios que tiene un poquito de poder y una cierta capacidad económica se da el lujo de contar con filas de señoritas que seguramente a cambio de grandes o pequeños favores les dan el ansiado sí.
El ejemplo de las interceptaciones telefónicas publicadas en Italia que corresponden al caso Berlusconi, me hace creer que para una mujer joven, entregarse a un político de cualquier nivel es una forma de inversión. He leído -sinceramente divertida- que las papi-chicas comentan entre ellas que el premier Berlusconi no es sino un “viejo” y que, a decir de su favorita, la consejera regional de la Lombardía, Nicole Minetti, se preocupa solamente por salir bien librado del problema, mintiendo descaradamente para salvar su “culo flácido”. Y sin embargo, todas ellas habrían participado en el Bunga Bunga, con asco y todo, pero todas habrían recibido favores económicos y hasta cargos públicos a cambio de sus prestaciones.
Lo que me parece interesante es que a fin de cuentas, el retrato que la opinión pública puede hacer de estos hombres, no es sino el de unos pobres diablos, cuya debilidad contrasta con la grandeza que pretenden reflejar en el ejercicio del poder.
Paradójicamente la fragilidad de estas figuras es tal, que cuando los vemos abandonados a su suerte no podemos sino sentir una cierta lástima, porque nos damos cuenta de que son seres de carne y hueso y que la inteligencia que demostraron para llegar al puesto que ejercen parece anularse ante una evidente incapacidad para controlar sus instintos primordiales.
El problema es que desafortunadamente la sociedad necesita mucho más de los gobernantes. Los ciudadanos los eligen y ponen sus esperanzas en ellos. Los consideran aptos para gobernar y si se descubre que no son capaces siquiera de gobernarse a sí mismos y moderar sus hábitos, entonces no se merecen otra cosa que el desprecio.
Cada uno de nosotros tiene el sacrosanto derecho de vivir en el ámbito privado como mejor le parezca. El problema es que los hombres públicos tienen la obligación moral de comportarse correctamente, y sobre todo, deben demostrar que son capaces de no utilizar erróneamente el poder que les ha sido concedido por sus gobernados, ejercicio que por supuesto incluye la administración de los recursos que son de todos y que no deberían usarse para pagar los vicios de nadie.
No se trata de lincharlos y vilipendiarlos por sus debilidades personales. Se trata simplemente de exigirles una conducta equilibrada que demuestre que pueden realmente mantener la compostura y dedicar su tiempo a servir al pueblo que los eligió. De otra manera, se convierten en reyezuelos desnudos, enfermos, ciegos y prepotentes, todo lo contrario de aquello que se espera en una sociedad más o menos democrática.
02 febbraio, 2011.
Esta semana me enterado de algunas novedades que sinceramente no me sorprenden. Será gracias al nuevo estilo de los medios de comunicación que me estoy acostumbrando a saber demasiado acerca de la vida privada de los políticos de todo el mundo.
Los hombres de poder últimamente están perdiendo la compostura, por lo que veo. Así que he venido a conocer ciertos rumores que honestamente no me parecen tan escandalosos, pero que me dejan pensando acerca de la fragilidad de quienes en apariencia deberían ser imbatibles, también emocionalmente.
Supe que al parecer el controversial ex gobernador del estado de México, Arturo Montiel Rojas tiene algunos problemas de salud y que su tercera esposa, Norma Meraz, no lo trata con la amabilidad y la abnegación que corresponden a la imagen de la compañera de vida.
Me vino a la mente el triste caso del extinto ex presidente de México, José López Portillo, que si no mal recuerdo, enfermo y anciano, en los últimos días de su vida sufrió terribles vejaciones de parte de su esposa, la vedette Sasha Montenegro.
Lógicamente recordé también la situación del actual presidente del Consejo de Ministros italiano, Silvio Berlusconi, que en las últimas semanas ha sido no solamente el blanco de las más severas críticas de sus opositores, sino que se ha convertido en la comidilla del mundo occidental.
Por eso digo que ya no me escandaliza saber lo que sucede en la vida personal de los poderosos. Será que todos los días tengo que escuchar en los medios de comunicación los detalles más sórdidos de la vida de Berlusca, que gracias a la nueva investigación de la justicia italiana se está revelando como un anciano con una seria dependencia al sexo.
Es increíble, pero estoy hablando ni más ni menos que de un jefe de Estado que es acusado de inducir a la prostitución a una menor de edad, la marroquí Karima Heyek, mejor conocida como Ruby-robacorazones, a quien en a mediados del 2010 el premier habría sacado de la cárcel utilizando sus influencias y bajo el argumento -naturalmente falso- de que ésta era la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak,
A partir de este uso inadecuado del poder por parte del premier, se ha destapado una verdadera cloaca. Se ha descubierto que en la residencia de la ciudad norteña de Arcore, que es el domicilio del premier, así como en otras propiedades de éste, se habrían llevado a cabo fiestas en las que participarían jóvenes y hermosas mujeres, que a cambio de jugosos compensos, se habrían entregado a verdaderas orgías, todas ellas encabezadas por Berlusconi.
Insisto: lo que me sorprende no es que los hombres poderosos de cualquier país utilicen su ventajosa posición para satisfacer sus caprichos más bizarros. Lo que me resulta curioso es observar en ellos una gran necesidad de reafirmarse como personas, conquistando gracias a su capacidad económica y a su posición política a ciertas mujeres que en otras circunstancias de ninguna manera se entregarían a los deseos de estos personajes que no son solamente poco agraciados, sino que pueden resultar desagrables.
Digamos que es interesante pensar en lo que puede pasar por la cabeza de un hombre que aparentemente lo tiene todo. Me pregunto, como quizá lo hacen muchos otros ciudadanos normales como yo, qué orilla a los poderosos a cometer locuras por las mujeres bellas.
Recuerdo por ejemplo que precisamente Arturo Montiel en su momento perdió la cabeza y llegó al extremo de enviar una iniciativa para modificar el código civil y poder divorciarse rápidamente para contraer nuevas nupcias. Más de uno se preguntaba entonces cómo una mujer joven y agraciada había decidido unir su vida a un hombre anciano que no es precisamente un adonis y mucho menos se caracteriza por su sagacidad.
¿Será que el poder enamora? No lo sé. Pero sé que muy posiblemente se necesita una cierta forma de ver el mundo y mucha sangre fría para decidir que es ventajoso concederse sin límites sin ver arrugas, tejido adiposo, vicios o vejez.
Y si somos sinceros, sin darnos golpes de pecho, debemos reconocer que la manía de ir detrás de las jóvenes pertenece no solamente a los grandes, sino que hasta el último de los funcionarios que tiene un poquito de poder y una cierta capacidad económica se da el lujo de contar con filas de señoritas que seguramente a cambio de grandes o pequeños favores les dan el ansiado sí.
El ejemplo de las interceptaciones telefónicas publicadas en Italia que corresponden al caso Berlusconi, me hace creer que para una mujer joven, entregarse a un político de cualquier nivel es una forma de inversión. He leído -sinceramente divertida- que las papi-chicas comentan entre ellas que el premier Berlusconi no es sino un “viejo” y que, a decir de su favorita, la consejera regional de la Lombardía, Nicole Minetti, se preocupa solamente por salir bien librado del problema, mintiendo descaradamente para salvar su “culo flácido”. Y sin embargo, todas ellas habrían participado en el Bunga Bunga, con asco y todo, pero todas habrían recibido favores económicos y hasta cargos públicos a cambio de sus prestaciones.
Lo que me parece interesante es que a fin de cuentas, el retrato que la opinión pública puede hacer de estos hombres, no es sino el de unos pobres diablos, cuya debilidad contrasta con la grandeza que pretenden reflejar en el ejercicio del poder.
Paradójicamente la fragilidad de estas figuras es tal, que cuando los vemos abandonados a su suerte no podemos sino sentir una cierta lástima, porque nos damos cuenta de que son seres de carne y hueso y que la inteligencia que demostraron para llegar al puesto que ejercen parece anularse ante una evidente incapacidad para controlar sus instintos primordiales.
El problema es que desafortunadamente la sociedad necesita mucho más de los gobernantes. Los ciudadanos los eligen y ponen sus esperanzas en ellos. Los consideran aptos para gobernar y si se descubre que no son capaces siquiera de gobernarse a sí mismos y moderar sus hábitos, entonces no se merecen otra cosa que el desprecio.
Cada uno de nosotros tiene el sacrosanto derecho de vivir en el ámbito privado como mejor le parezca. El problema es que los hombres públicos tienen la obligación moral de comportarse correctamente, y sobre todo, deben demostrar que son capaces de no utilizar erróneamente el poder que les ha sido concedido por sus gobernados, ejercicio que por supuesto incluye la administración de los recursos que son de todos y que no deberían usarse para pagar los vicios de nadie.
No se trata de lincharlos y vilipendiarlos por sus debilidades personales. Se trata simplemente de exigirles una conducta equilibrada que demuestre que pueden realmente mantener la compostura y dedicar su tiempo a servir al pueblo que los eligió. De otra manera, se convierten en reyezuelos desnudos, enfermos, ciegos y prepotentes, todo lo contrario de aquello que se espera en una sociedad más o menos democrática.
jueves, 27 de enero de 2011
México lindo y... temido?
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
26 enero, 2011.
Esta es una de esas semanas en las que por diversos motivos me invade la nostalgia por mi país de origen. Sinceramente es uno de esos períodos en que me gustaría tomar el primer avión disponible que me lleve a México.
Lo malo del asunto es que francamente, después de dos años de no visitar mi tierra, y con las noticias que cada día leo practicamente en tiempo real gracias a los modernos sistemas de comunicación, me quedo pensando en cuánto habrá cambiado mi ciudad, en cuánto habrá aumentado el nivel de estrés entre mis paisanos y sobre todo, qué tanto ha afectado la vida cotidiana de los mexiquenses el tema que por desgracia se ha convertido en el pan de cada día: la inseguridad, ligada irremediablemente a la inútil y pésimamente planificada guerra contra el narcotráfico.
Me quedo pensando por un momento acerca de estos “temores” que para mí son una novedad, porque a fin de cuentas soy mexicana y tendría que pensar que visitar las ciudades de mi país, especialmente aquellas consideradas turísticas por tradición debería ser un motivo de alegría y no tendría que pasar por la mia mente el miedo a sufrir ningún tipo de violencia.
Sin embargo, hay términos que en los últimos tiempos se han convertido en una parte de la vida de los mexicanos. Conceptos acuñados en la historia reciente: “secuestro exprés”, “levantón”, “zetas”, “familia”, “tiroteo”, “narcomensajes”. Son neologismos que hacen del robo o del asalto a mano armada el menor de los males, la más pequeña de las amenazas hacia los ciudadanos comunes de mi México querido.
Por eso pienso que si personalmente me invade un cierto temor hacia la situación que se está viviendo y que no puede negarse, quienes tienen planeado ir a México como turistas y desconocen absolutamente nuestra realidad, seguramente se sentirán muy pero muy incómodos y lo pensarán dos veces antes de iniciar un viaje hacia nuestro país.
Y es entonces cuando me dan ganas de reir a carcajadas cuando nuestro querido presidente dice que “la inseguridad no afecta ni es contra los turistas, pues tuvieron 'estancia placentera' 99.99% de los 10 millones de extranjeros que visitaron al país el año pasado”.
Lástima que Calderón habla de los turistas que visitaron el país y no se preocupa por aquellos que, gracias a la inseguridad decidirán que es mejor ir a otros lugares. El presidente ha dicho con el entusiasmo surreal que lo caracteriza que, a pesar de no ser un promotor turístico ni un agente de viajes, se ocupará de realizar una campaña donde “se muestre México tal y como es: una verdadera belleza natural, cultural e histórica que vamos a poner en las pantallas de todo el mundo a través de los principales canales”.
Y casi como una especie de propósito de año nuevo, Calderón ha decidido que este 2011 será el año del turismo, y en un arranque más que optimista, seguramente sugerido por alguno de sus brillantes asesores, ha decidido que “cada documento que firme cada secretario o cada acción que realice llevará la leyenda ‘2011 Año del Turismo’, porque queremos alinear todo el gobierno”.
¡Excelente! Sin duda los documentos con esa leyenda serán el arma secreta que hará olvidar a los potenciales turistas que por ejemplo, en Acapulco, una de las metas turísticas más importantes de México, el segundo fin de semana del 2011, fueron 28 los muerto encontrados, algunos de ellos colgados, en una ciudad que se disputan pistoleros de Edgar Valdez, alias "La Barbie", quien fue capturado en 2010, y Héctor Beltrán Leyva, del cartel de los Beltrán Leyva.
Y a pesar de que Acapulco no es todo México, es un ejemplo que trasciende seriamente por la fama que tiene en el mundo. Por ello me pregunto de qué servirán las imágenes maravillosas que Calderón quiere promover, ante las fotografías y la información terrible que cada vez con mayor frecuencia le dan la vuelta al mundo advirtiendo tácitamente a los potenciales turistas que el ambiente no es el más adecuado para visitar nuestro país.
Y es lamentable, especialmente porque en un período de seria crisis, la situación podría agravarse, dada la impostancia del turismo en México, que representa el ocho por ciento del Producto Interno Bruto.
Las cifras y proyecciones para el sector turismo este año en México son optimistas, quizá demasiado: se prevé que el país recibirá un ingreso de divisas que promedia los 12 mil 670 millones de dólares en el 2011, tras el arribo de 22 millones 685,000 turistas, según los pronósticos de la Organización Mundial del Turismo.
Estos ingresos representarían un aumento de 5.7% con respecto a la cifra estimada para el 2010. Sin embargo es necesario considerar los factores imprevisibles, que como en el 2009 con el brote de influenza suina causaron estragos en el sector.
Y sobre todo, hay que ser realistas y pensar que en el extranjero la imagen de México comienza a ser difundida como la de un país altamente peligroso, donde la guerra al narcotráfico puede ser un elemento por considerar muy seriamente antes de decidir visitarlo.
Lo peor del asunto es que en este momento honestamente no hay mucho por hacer para contrarrestar la situación. Iluso como siempre el presidente que propone mostrar la belleza de nuestro México, escondiendo el horror que se vive diariamente. Y es que mientras el presidente pone en las pantallas nuestras naturales bellezas, la prensa se encarga de poner en las pantallas la cruel, difícil y cada vez más triste realidad.
26 enero, 2011.
Esta es una de esas semanas en las que por diversos motivos me invade la nostalgia por mi país de origen. Sinceramente es uno de esos períodos en que me gustaría tomar el primer avión disponible que me lleve a México.
Lo malo del asunto es que francamente, después de dos años de no visitar mi tierra, y con las noticias que cada día leo practicamente en tiempo real gracias a los modernos sistemas de comunicación, me quedo pensando en cuánto habrá cambiado mi ciudad, en cuánto habrá aumentado el nivel de estrés entre mis paisanos y sobre todo, qué tanto ha afectado la vida cotidiana de los mexiquenses el tema que por desgracia se ha convertido en el pan de cada día: la inseguridad, ligada irremediablemente a la inútil y pésimamente planificada guerra contra el narcotráfico.
Me quedo pensando por un momento acerca de estos “temores” que para mí son una novedad, porque a fin de cuentas soy mexicana y tendría que pensar que visitar las ciudades de mi país, especialmente aquellas consideradas turísticas por tradición debería ser un motivo de alegría y no tendría que pasar por la mia mente el miedo a sufrir ningún tipo de violencia.
Sin embargo, hay términos que en los últimos tiempos se han convertido en una parte de la vida de los mexicanos. Conceptos acuñados en la historia reciente: “secuestro exprés”, “levantón”, “zetas”, “familia”, “tiroteo”, “narcomensajes”. Son neologismos que hacen del robo o del asalto a mano armada el menor de los males, la más pequeña de las amenazas hacia los ciudadanos comunes de mi México querido.
Por eso pienso que si personalmente me invade un cierto temor hacia la situación que se está viviendo y que no puede negarse, quienes tienen planeado ir a México como turistas y desconocen absolutamente nuestra realidad, seguramente se sentirán muy pero muy incómodos y lo pensarán dos veces antes de iniciar un viaje hacia nuestro país.
Y es entonces cuando me dan ganas de reir a carcajadas cuando nuestro querido presidente dice que “la inseguridad no afecta ni es contra los turistas, pues tuvieron 'estancia placentera' 99.99% de los 10 millones de extranjeros que visitaron al país el año pasado”.
Lástima que Calderón habla de los turistas que visitaron el país y no se preocupa por aquellos que, gracias a la inseguridad decidirán que es mejor ir a otros lugares. El presidente ha dicho con el entusiasmo surreal que lo caracteriza que, a pesar de no ser un promotor turístico ni un agente de viajes, se ocupará de realizar una campaña donde “se muestre México tal y como es: una verdadera belleza natural, cultural e histórica que vamos a poner en las pantallas de todo el mundo a través de los principales canales”.
Y casi como una especie de propósito de año nuevo, Calderón ha decidido que este 2011 será el año del turismo, y en un arranque más que optimista, seguramente sugerido por alguno de sus brillantes asesores, ha decidido que “cada documento que firme cada secretario o cada acción que realice llevará la leyenda ‘2011 Año del Turismo’, porque queremos alinear todo el gobierno”.
¡Excelente! Sin duda los documentos con esa leyenda serán el arma secreta que hará olvidar a los potenciales turistas que por ejemplo, en Acapulco, una de las metas turísticas más importantes de México, el segundo fin de semana del 2011, fueron 28 los muerto encontrados, algunos de ellos colgados, en una ciudad que se disputan pistoleros de Edgar Valdez, alias "La Barbie", quien fue capturado en 2010, y Héctor Beltrán Leyva, del cartel de los Beltrán Leyva.
Y a pesar de que Acapulco no es todo México, es un ejemplo que trasciende seriamente por la fama que tiene en el mundo. Por ello me pregunto de qué servirán las imágenes maravillosas que Calderón quiere promover, ante las fotografías y la información terrible que cada vez con mayor frecuencia le dan la vuelta al mundo advirtiendo tácitamente a los potenciales turistas que el ambiente no es el más adecuado para visitar nuestro país.
Y es lamentable, especialmente porque en un período de seria crisis, la situación podría agravarse, dada la impostancia del turismo en México, que representa el ocho por ciento del Producto Interno Bruto.
Las cifras y proyecciones para el sector turismo este año en México son optimistas, quizá demasiado: se prevé que el país recibirá un ingreso de divisas que promedia los 12 mil 670 millones de dólares en el 2011, tras el arribo de 22 millones 685,000 turistas, según los pronósticos de la Organización Mundial del Turismo.
Estos ingresos representarían un aumento de 5.7% con respecto a la cifra estimada para el 2010. Sin embargo es necesario considerar los factores imprevisibles, que como en el 2009 con el brote de influenza suina causaron estragos en el sector.
Y sobre todo, hay que ser realistas y pensar que en el extranjero la imagen de México comienza a ser difundida como la de un país altamente peligroso, donde la guerra al narcotráfico puede ser un elemento por considerar muy seriamente antes de decidir visitarlo.
Lo peor del asunto es que en este momento honestamente no hay mucho por hacer para contrarrestar la situación. Iluso como siempre el presidente que propone mostrar la belleza de nuestro México, escondiendo el horror que se vive diariamente. Y es que mientras el presidente pone en las pantallas nuestras naturales bellezas, la prensa se encarga de poner en las pantallas la cruel, difícil y cada vez más triste realidad.
miércoles, 19 de enero de 2011
Fiat Mirafiori: peleando con la realidad
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
19 enero, 2011.
Contrariamente a lo que quienes siguen este espacio podrían pensar, esta semana no me ocuparé del candente asunto del premier italiano, Silvio Berlusconi y la acusación que pesa en su contra, referente a la acusación de haber tenido relaciones con una prostituta menor de edad.
De sus fiestecitas, de su Bunga Bunga, de su incapacidad para gobernar y se su demencia senil ya he hablado lo suficiente.
Mientras tanto, hay situaciones en el país de la bota que considero merecen atención y que los medios de comunicación han minimizado.
Me refiero al reciente referéndum efectuado en la planta Mirafiori de la empresa automotriz FIAT, ubicada en la ciudad norteña de Turín.
Resumiendo la situación, todo comienzó cuando el director general de Fiat, Sergio Marchionne, propuso un nuevo plano industrial que considera más adecuado a las necesidades de la empresa.
Fundamentalmente, la propuesta del controvertido dirigente de la FIAT consiste en cuatro puntos principales: distribuir las cuarenta horas semanales de trabajo en cuatro días de producción, con turnos de diez horas cada uno y tres días de descanso; Paga de 32 Euros al mes por la desaparición del descanso de 10 minutos; aumento de los ingresos de los trabajadores cerca 3.700 Euros brutos en pagas por el aumento de los turnos, y la posibilidad de hacer turnos extras que solo se pagarían como un extraordinario y finalmente, nuevas y más rígidas reglas contra el ausentismo que actualmente tiene la factoría.
A fin de cuentas, en el referéndum fue solicitado a los trabajadores pronunciarse por un “sí” o un “no”, mostrando su posición respecto a las nuevas reglas. ¡Qué demostración de democracia, qué maravilla de apertura! Si... si no fuera porque del resultado del referéndum dependía la permanencia de la citada sede de la FIAT en Italia.
Porque lo que en realidad hizo nuestro querido amigo, el brillantísimo Marchionne -el mismo que se pasea contínuamente por los Estados Unidos, demostrando al mundo que es un italiano ejemplar y que sabe muy bien cómo hacer producir una fábrica- fue chantajear descaradamente a los obreros que son, a fin de cuentas, la verdadera fuerza de la FIAT.
Es una vergüenza que en la segunda década del siglo XXI, una fábrica pretenda funcionar como en los tiempos del esclavismo. Y es todavía más embarazoso pensar que se haya propuesto un método democrático como es el referéndum para chantajear a cinco mil personas que tienen literalmente una enorme necesidad de trabajar, y a quienes Marchionne, a través de los medios de comunicación literalmente amenazó, diciendo que en caso de que la mayoría se inclinara por el “no”, es decir, por el rechazo a las nuevas condiciones de trabajo, cerraría la histórica sede de Turín y se llevaría el trabajo a Canadá o a cualquier otro país, dejando en la calle a los trabajadores que votando contra la decición institucional mostraban poca voluntad para hacer sacrificios en tiempos de crisis.
El resultado de la consulta fue muy cerrado. Basta decir que con una participación de casi 97% de los trabajadores, el “no” tuvo un 46 por ciento de los votos. El “sí”, sin embargo, no fue expresado con toda la convicción que se habría espeado.
Y me atrevo a decir que es lógico. No es decente, no es justo, no es correcto trabajar diez horas seguidas sin el derecho de descansar al menos diez minutos. No lo es para ningün ser humano.
Mucho menos para los pobres obreros de la histórica y simbólica Fabbrica Italiana di Automobili Torino, que mientras se ven obligados a convertirse en esclavos modernos, so pena de perder el puesto, tienen como dirigente a un individuo que gana 38 millones de euros al año, ¡el equivalente al salario anual de mil obreros Fiat!
Una persona querida me dijo hace poco que estoy “peleada con la realidad”. En casos como estos, creo que es inevitable sentirse enojada frente a una nueva demostración de que el sistema mundial está podrido y que la desigualdad parece acentuarse más con el paso del tiempo.
Lo peor es tener que observar que una falta de respeto tan enorme hacia la dignidad de las personas que trabajan y que se ven literalmente amenazadas con verse de repente en la calle, se disfraza de “democracia”.
Es ofensivo también que los medios de comunicación simplemente no se preocupen por informar exahustivamente de la situación y que todo se disfrace para hacer pasar a los obreros como los típicos holgazanes que simplemente quieren ganar dinero sin hacer nada.
Diez horas seguidas sin descanso en una pesada cadena de montaje son demasiadas. Quisiera ver si Marchionne resiste siquiera la mitad de una jornada así. Lo peor es pensar que la mínima diferencia que hizo ganar el “si” se obtuvo gracias al voto de los trabajadores “de cuello blanco”, a los empleados que obviamente nada tienen que ver con la propuesta de la compañía y qu objetivamente ni siquiera deberían haber votado.
Lo peor es pensar en la posición del premier Berlusconi que a pocas horas del referéndum expresó su solidaridad con Marchionne y dijo que en el caso de que los obreros se pronunciaran por el “no”, la FIAT haría muy bien en cerrar Mirafiori y llevarse tutto al extranjero. Claro, mientras él pueda seguir haciendo sus Bunga-fiestas no es asunto de su competencia lo que pueda ocurrirle a cinco mil italianos que buscan solo vivir honestamente.
El mundo no es justo. No somos todos iguales. Y mientras sigamos sin hacer nada, sin rebelarnos, sin levantarnos, seguirá empeorando. A fin de cuentas, mi conclusión esta semana es que no es sencillo en estas circunstancias no pelear con la realidad.
19 enero, 2011.
Contrariamente a lo que quienes siguen este espacio podrían pensar, esta semana no me ocuparé del candente asunto del premier italiano, Silvio Berlusconi y la acusación que pesa en su contra, referente a la acusación de haber tenido relaciones con una prostituta menor de edad.
De sus fiestecitas, de su Bunga Bunga, de su incapacidad para gobernar y se su demencia senil ya he hablado lo suficiente.
Mientras tanto, hay situaciones en el país de la bota que considero merecen atención y que los medios de comunicación han minimizado.
Me refiero al reciente referéndum efectuado en la planta Mirafiori de la empresa automotriz FIAT, ubicada en la ciudad norteña de Turín.
Resumiendo la situación, todo comienzó cuando el director general de Fiat, Sergio Marchionne, propuso un nuevo plano industrial que considera más adecuado a las necesidades de la empresa.
Fundamentalmente, la propuesta del controvertido dirigente de la FIAT consiste en cuatro puntos principales: distribuir las cuarenta horas semanales de trabajo en cuatro días de producción, con turnos de diez horas cada uno y tres días de descanso; Paga de 32 Euros al mes por la desaparición del descanso de 10 minutos; aumento de los ingresos de los trabajadores cerca 3.700 Euros brutos en pagas por el aumento de los turnos, y la posibilidad de hacer turnos extras que solo se pagarían como un extraordinario y finalmente, nuevas y más rígidas reglas contra el ausentismo que actualmente tiene la factoría.
A fin de cuentas, en el referéndum fue solicitado a los trabajadores pronunciarse por un “sí” o un “no”, mostrando su posición respecto a las nuevas reglas. ¡Qué demostración de democracia, qué maravilla de apertura! Si... si no fuera porque del resultado del referéndum dependía la permanencia de la citada sede de la FIAT en Italia.
Porque lo que en realidad hizo nuestro querido amigo, el brillantísimo Marchionne -el mismo que se pasea contínuamente por los Estados Unidos, demostrando al mundo que es un italiano ejemplar y que sabe muy bien cómo hacer producir una fábrica- fue chantajear descaradamente a los obreros que son, a fin de cuentas, la verdadera fuerza de la FIAT.
Es una vergüenza que en la segunda década del siglo XXI, una fábrica pretenda funcionar como en los tiempos del esclavismo. Y es todavía más embarazoso pensar que se haya propuesto un método democrático como es el referéndum para chantajear a cinco mil personas que tienen literalmente una enorme necesidad de trabajar, y a quienes Marchionne, a través de los medios de comunicación literalmente amenazó, diciendo que en caso de que la mayoría se inclinara por el “no”, es decir, por el rechazo a las nuevas condiciones de trabajo, cerraría la histórica sede de Turín y se llevaría el trabajo a Canadá o a cualquier otro país, dejando en la calle a los trabajadores que votando contra la decición institucional mostraban poca voluntad para hacer sacrificios en tiempos de crisis.
El resultado de la consulta fue muy cerrado. Basta decir que con una participación de casi 97% de los trabajadores, el “no” tuvo un 46 por ciento de los votos. El “sí”, sin embargo, no fue expresado con toda la convicción que se habría espeado.
Y me atrevo a decir que es lógico. No es decente, no es justo, no es correcto trabajar diez horas seguidas sin el derecho de descansar al menos diez minutos. No lo es para ningün ser humano.
Mucho menos para los pobres obreros de la histórica y simbólica Fabbrica Italiana di Automobili Torino, que mientras se ven obligados a convertirse en esclavos modernos, so pena de perder el puesto, tienen como dirigente a un individuo que gana 38 millones de euros al año, ¡el equivalente al salario anual de mil obreros Fiat!
Una persona querida me dijo hace poco que estoy “peleada con la realidad”. En casos como estos, creo que es inevitable sentirse enojada frente a una nueva demostración de que el sistema mundial está podrido y que la desigualdad parece acentuarse más con el paso del tiempo.
Lo peor es tener que observar que una falta de respeto tan enorme hacia la dignidad de las personas que trabajan y que se ven literalmente amenazadas con verse de repente en la calle, se disfraza de “democracia”.
Es ofensivo también que los medios de comunicación simplemente no se preocupen por informar exahustivamente de la situación y que todo se disfrace para hacer pasar a los obreros como los típicos holgazanes que simplemente quieren ganar dinero sin hacer nada.
Diez horas seguidas sin descanso en una pesada cadena de montaje son demasiadas. Quisiera ver si Marchionne resiste siquiera la mitad de una jornada así. Lo peor es pensar que la mínima diferencia que hizo ganar el “si” se obtuvo gracias al voto de los trabajadores “de cuello blanco”, a los empleados que obviamente nada tienen que ver con la propuesta de la compañía y qu objetivamente ni siquiera deberían haber votado.
Lo peor es pensar en la posición del premier Berlusconi que a pocas horas del referéndum expresó su solidaridad con Marchionne y dijo que en el caso de que los obreros se pronunciaran por el “no”, la FIAT haría muy bien en cerrar Mirafiori y llevarse tutto al extranjero. Claro, mientras él pueda seguir haciendo sus Bunga-fiestas no es asunto de su competencia lo que pueda ocurrirle a cinco mil italianos que buscan solo vivir honestamente.
El mundo no es justo. No somos todos iguales. Y mientras sigamos sin hacer nada, sin rebelarnos, sin levantarnos, seguirá empeorando. A fin de cuentas, mi conclusión esta semana es que no es sencillo en estas circunstancias no pelear con la realidad.
jueves, 13 de enero de 2011
El secuestro del "Jefe" Diego
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
12 enero, 2011.
Finalmente comienza en manera oficial el año 2011. Ha terminado la obligada tregua que periódicamente nos desconecta del mundo para dedicarnos a la familia y al descanso. El 2010 sin duda fue un período lleno de información interesante y las consecuencias de lo ocurrido en los pasados 12 meses continúan a sentirse y a verse en todo el mundo.
Hoy quiero hablar de un acontecimiento que durante la pausa de fin de año en llamó la altención de la sociedad mexicana. El panista Diego Fernández de Cevallos fue liberado después de siete meses de secuestro.
Hay que decir que sinceramente tanto el secuestro como la posterior liberación del político se prestan para sacar más de una conjetura extraña, por la poca claridad de las circunstancias en que ambos hechos se suscitaron.
Sin duda, cada comentario alrededor del secuestro, por chusco o absurdo que pueda parecer podría ser un motivo de análisis serio. Desde las condiciones extrañas de la desaparición hasta el retorno con una imagen francamente ridícula, con la barba blanquísima y las cejas obscuras y una cara de asustado que parecía decir a todo el mundo: “soy un mártir, voten por mí”.
Pero entre todas las especulaciones, entre todos lo que se dijo respecto al secuestro de El Jefe Diego, un texto llama la atención por encima de todo.
Personalmente, debo decir que lo recibí a través de un correo electrónico, pero al parecer se trata de un largo comunicado recibido en la redacción del diario de circulación nacional La Jornada que habría sido publicado on line el 20 de diciembre de 2010, antes de que el político fuera puesto en libertad.
El texto es exageradamente largo, pero hay en él puntos muy interesantes que vale la pena reproducir, porque analizarlo podría dar respuestas muy acertadas respecto a la actual situación social y política de México.
El texto, acreditado a “los misteriosos desaparecedores” parte con un concepto muy importante: “...en México vivimos inmersos en un clima de creciente violencia destructiva que las mafias del gobierno permiten y fomentan, porque sólo así pueden ocultar la sistemática represión, tratar de controlar el descontento social e impedir, por el momento, que se generalice la lucha popular.”
Esta afirmación, estas pocas pero dramáticas líneas son un interesante resumen de lo que en este momento está ocurriendo en nuestro país.
Para quienes nos preguntamos contínuamente por qué desde el inicio a la guerra contra el narcotráfico hasta ahora los muertos son ya más de 30 mil, posiblemente esta sería una respuesta. Más de una vez he deseado saber la causa por la cual la violencia no se detiene y por el contrario, parece crecer a medida que aumentan también la miseria y la desigualdad.
El comunicado agrega: “las formas de la violencia son cada vez más crueles y abominables; el conflicto no sólo ha dejado decenas de miles de personas muertas, sino terror e incertidumbre entre los vivos. La distancia entre el discurso de gobierno y las prácticas corruptas que lo caracterizan son una clara muestra de que los más altos funcionarios y las instituciones del Estado mexicano están coludidos con el crimen contra quien dicen estar luchando”.
Y he aquí la parte preocupante que por desgracia no es posible demostrar de ninguna manera, porque sin duda el gobierno mexicano hallará siempre la forma de desmentir la afirmación: “vemos día a día la impunidad militar, los levantones policiales para entregar víctimas al narco y la convivencia evidente entre presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados, jueces, generales y jefes policiacos con los grandes capos, incluso, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país.”
De acuerdo con el texto, “la violencia más sofisticada, la que a diario nos golpea y quizá la que menos reconocemos como violencia, es la que parece no venir de ninguna persona; es la violencia estructural 'invisible'... la pobreza, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos”.
Muchos son los conceptos certeros expresados en el comunicado. Son escalofriantes, es cierto, pero son también verdades concretas que sin embargo la gran mayoría de los mexicanos desconoce o peor aún: se empeña en ignorar.
“Vivimos en amenaza de muerte al tener acceso restringido a la alimentación, a la salud, a los servicios, a los derechos y a conocer la justicia. Como así son las cosas, nos toca perder y como nos habíamos resignado, dejamos de sentir la violencia de no poder vivir bien”.
No es mi interés hacer una apología de la violencia, No paso por alto que quienes se adjudican el secuestro de Diego Fernández lo hacen bajo la consigna de que “...el ejercicio de la violencia es para Nosotros (el pueblo, ndr) un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario; el proyecto no puede reducirse a destruir otro.”
Pero tampoco puedo pasar por alto el retrato perfecto que se hace del personaje y que funciona como una justificación nada despreciable del secuestro.
“El Jefe Diego es otro nudo por donde atraviesan múltiples historias turbias. Ahora conocemos de cierto los modos de los trabajos y oficios con los que se maneja, las personas con las que trata y algunas de las que han sido sus más logradas empresas. Con nada que ocultar la mafia ha sido enumerada en las cartas elaboradas y dirigidas por el propio Diego a sus “benefactores”, reclamándoles apoyo económico en correspondencia a su lealtad y a sus servicios: Carlos Salinas de Gortari, Carlos Slim, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Alberto Bailleres, Claudio X González, Lorenzo Servitje, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Quintana, Ignacio Loyola, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Juan Sandoval Íñiguez, Onésimo Cepeda, Norberto Rivera Carrera, Roberto Madrazo, Jorge Hank Ronh, Santiago Creel, Enrique Peña Nieto, Carlos Romero Dechamps, Elba Esther Gordillo, entre otros.”
Es sin duda interesante saber a quienes solicitó apoyo por escrito el político, en su desesperada lucha por ser liberado, Los nombres ahí están. No son nuevos para nuestros oídos. Son los políticos, empresarios y hasta religiosos que cotidianamente aparecen en todos los medios, los que conocemos para bien o para mal y que son los indiscutibles protagonistas de la vida nacional.
“Diego Fernández de Cevallos acumula una larga pero poco honrosa carrera de impunidad y enriquecimiento.” Tampoco esta es una novedad y sin embargo, produce un cierto efecto leer nombres y circunstancias tan claramente explicadas en un texto que pretende argumentar los motivos por los cuales el panista fue secuestrado.
“Diego Fernández de Cevallos parecía intocable hasta aquella noche en que su pasado oscuro lo alcanzó.” Probablemente se trata de una velada amenaza contra otros personajes que eventualmente pueden ser parte del sistema mafioso que se pretende exhibir como responsable de la terrible situación que vive México. Posiblemente tales personajes también podrían ser alcanzados por su cuestionable pasado.
Lo que resulta claro es que el texto al que hago referencia pone al descubierto una realidad que no se puede pasar por alto. La violencia, los juegos de poder, la situación política, social y económica de México. Todo esto a partir de un hecho que poco a poco fue minimizado por los medios de comunicación pero que sin duda en el momento oportuno será reutilizado a conveniencia para dar fuerza política a Diego, como mártir de un partido que está necesitado de figuras fuertes para la contienda del 2012.
Por desgracia, así están las cosas en un país en el que los desesperados y asustados ciudadanos a fin de cuentas lo único que piden en este momento es una sola cosa: NO MÁS SANGRE. Preocupante,serio, dramático y desolador ¿verdad?
12 enero, 2011.
Finalmente comienza en manera oficial el año 2011. Ha terminado la obligada tregua que periódicamente nos desconecta del mundo para dedicarnos a la familia y al descanso. El 2010 sin duda fue un período lleno de información interesante y las consecuencias de lo ocurrido en los pasados 12 meses continúan a sentirse y a verse en todo el mundo.
Hoy quiero hablar de un acontecimiento que durante la pausa de fin de año en llamó la altención de la sociedad mexicana. El panista Diego Fernández de Cevallos fue liberado después de siete meses de secuestro.
Hay que decir que sinceramente tanto el secuestro como la posterior liberación del político se prestan para sacar más de una conjetura extraña, por la poca claridad de las circunstancias en que ambos hechos se suscitaron.
Sin duda, cada comentario alrededor del secuestro, por chusco o absurdo que pueda parecer podría ser un motivo de análisis serio. Desde las condiciones extrañas de la desaparición hasta el retorno con una imagen francamente ridícula, con la barba blanquísima y las cejas obscuras y una cara de asustado que parecía decir a todo el mundo: “soy un mártir, voten por mí”.
Pero entre todas las especulaciones, entre todos lo que se dijo respecto al secuestro de El Jefe Diego, un texto llama la atención por encima de todo.
Personalmente, debo decir que lo recibí a través de un correo electrónico, pero al parecer se trata de un largo comunicado recibido en la redacción del diario de circulación nacional La Jornada que habría sido publicado on line el 20 de diciembre de 2010, antes de que el político fuera puesto en libertad.
El texto es exageradamente largo, pero hay en él puntos muy interesantes que vale la pena reproducir, porque analizarlo podría dar respuestas muy acertadas respecto a la actual situación social y política de México.
El texto, acreditado a “los misteriosos desaparecedores” parte con un concepto muy importante: “...en México vivimos inmersos en un clima de creciente violencia destructiva que las mafias del gobierno permiten y fomentan, porque sólo así pueden ocultar la sistemática represión, tratar de controlar el descontento social e impedir, por el momento, que se generalice la lucha popular.”
Esta afirmación, estas pocas pero dramáticas líneas son un interesante resumen de lo que en este momento está ocurriendo en nuestro país.
Para quienes nos preguntamos contínuamente por qué desde el inicio a la guerra contra el narcotráfico hasta ahora los muertos son ya más de 30 mil, posiblemente esta sería una respuesta. Más de una vez he deseado saber la causa por la cual la violencia no se detiene y por el contrario, parece crecer a medida que aumentan también la miseria y la desigualdad.
El comunicado agrega: “las formas de la violencia son cada vez más crueles y abominables; el conflicto no sólo ha dejado decenas de miles de personas muertas, sino terror e incertidumbre entre los vivos. La distancia entre el discurso de gobierno y las prácticas corruptas que lo caracterizan son una clara muestra de que los más altos funcionarios y las instituciones del Estado mexicano están coludidos con el crimen contra quien dicen estar luchando”.
Y he aquí la parte preocupante que por desgracia no es posible demostrar de ninguna manera, porque sin duda el gobierno mexicano hallará siempre la forma de desmentir la afirmación: “vemos día a día la impunidad militar, los levantones policiales para entregar víctimas al narco y la convivencia evidente entre presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados, jueces, generales y jefes policiacos con los grandes capos, incluso, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país.”
De acuerdo con el texto, “la violencia más sofisticada, la que a diario nos golpea y quizá la que menos reconocemos como violencia, es la que parece no venir de ninguna persona; es la violencia estructural 'invisible'... la pobreza, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos”.
Muchos son los conceptos certeros expresados en el comunicado. Son escalofriantes, es cierto, pero son también verdades concretas que sin embargo la gran mayoría de los mexicanos desconoce o peor aún: se empeña en ignorar.
“Vivimos en amenaza de muerte al tener acceso restringido a la alimentación, a la salud, a los servicios, a los derechos y a conocer la justicia. Como así son las cosas, nos toca perder y como nos habíamos resignado, dejamos de sentir la violencia de no poder vivir bien”.
No es mi interés hacer una apología de la violencia, No paso por alto que quienes se adjudican el secuestro de Diego Fernández lo hacen bajo la consigna de que “...el ejercicio de la violencia es para Nosotros (el pueblo, ndr) un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario; el proyecto no puede reducirse a destruir otro.”
Pero tampoco puedo pasar por alto el retrato perfecto que se hace del personaje y que funciona como una justificación nada despreciable del secuestro.
“El Jefe Diego es otro nudo por donde atraviesan múltiples historias turbias. Ahora conocemos de cierto los modos de los trabajos y oficios con los que se maneja, las personas con las que trata y algunas de las que han sido sus más logradas empresas. Con nada que ocultar la mafia ha sido enumerada en las cartas elaboradas y dirigidas por el propio Diego a sus “benefactores”, reclamándoles apoyo económico en correspondencia a su lealtad y a sus servicios: Carlos Salinas de Gortari, Carlos Slim, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Alberto Bailleres, Claudio X González, Lorenzo Servitje, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Quintana, Ignacio Loyola, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Juan Sandoval Íñiguez, Onésimo Cepeda, Norberto Rivera Carrera, Roberto Madrazo, Jorge Hank Ronh, Santiago Creel, Enrique Peña Nieto, Carlos Romero Dechamps, Elba Esther Gordillo, entre otros.”
Es sin duda interesante saber a quienes solicitó apoyo por escrito el político, en su desesperada lucha por ser liberado, Los nombres ahí están. No son nuevos para nuestros oídos. Son los políticos, empresarios y hasta religiosos que cotidianamente aparecen en todos los medios, los que conocemos para bien o para mal y que son los indiscutibles protagonistas de la vida nacional.
“Diego Fernández de Cevallos acumula una larga pero poco honrosa carrera de impunidad y enriquecimiento.” Tampoco esta es una novedad y sin embargo, produce un cierto efecto leer nombres y circunstancias tan claramente explicadas en un texto que pretende argumentar los motivos por los cuales el panista fue secuestrado.
“Diego Fernández de Cevallos parecía intocable hasta aquella noche en que su pasado oscuro lo alcanzó.” Probablemente se trata de una velada amenaza contra otros personajes que eventualmente pueden ser parte del sistema mafioso que se pretende exhibir como responsable de la terrible situación que vive México. Posiblemente tales personajes también podrían ser alcanzados por su cuestionable pasado.
Lo que resulta claro es que el texto al que hago referencia pone al descubierto una realidad que no se puede pasar por alto. La violencia, los juegos de poder, la situación política, social y económica de México. Todo esto a partir de un hecho que poco a poco fue minimizado por los medios de comunicación pero que sin duda en el momento oportuno será reutilizado a conveniencia para dar fuerza política a Diego, como mártir de un partido que está necesitado de figuras fuertes para la contienda del 2012.
Por desgracia, así están las cosas en un país en el que los desesperados y asustados ciudadanos a fin de cuentas lo único que piden en este momento es una sola cosa: NO MÁS SANGRE. Preocupante,serio, dramático y desolador ¿verdad?
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Wikileaks: cuestionar el poder
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
08 diciembre, 2010.
Mientras escribo estas líneas, reviso los diarios y los noticiarios y encuentro que en los últimos días hay un tema recurrente: Julian Assange y su sitio web, Wikileaks.
El asunto me parece más que interesante, sobre todo por lo que ha ocurrido en las últimas horas. Assange se presentó ante las autoridades en Londres y fue detenido a raíz de una orden de captura emitida por las autoridades suecas "por sospecha de violación".
Es decir, el espía número uno del mundo, que ha metido en aprietos ni más ni menos que a la potencia más importante del planeta, posiblemente permanecerá en una celda por motivos que nada tienen que ver con su incómoda actividad.
Todo comenzó cuando Wikileaks, el sitio creado por Assange publicó unos 92 mil documentos de inteligencia estadounidense sobre la guerra en Afganistán desde 2004 a la fecha. Los documentos, que contienen informes secretos de agencias de inteligencia, de colaboradores afganos de la embajada de EU en Kabul y otras fuentes, fueron publicados por el diaro inglés The Guardian, el estadunidense The New York Times y el alemán Der Spiegel.
Y de ahí sin detenerse, Wikileaks ha llegado al punto máximo ultimamente cuando ha publicado sin ningún miramiento los reportes de los embajadores norteamericanos de distintos países, que se ocupan de definir ya sea a los gobernantes que a los sistemas de gobierno de muchos países del mundo.
Sinceramente he leído con mayor atención los cables referentes a los dos países que me interesan: México e Italia.
Del país de la bota, Wikileaks ha revelado que los Estados Unidos “ven con preocupación el estado salud del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ya que sus análisis médicos son un completo desastre, apenas duerme y tiene tendencia a las fiestas salvajes”, a decir del embajador de EU en Roma, David H. Thorne, en octubre de 2009.
De acuerdo con lo publicado, el diplomático habría reportado a su gobierno que “los escándalos sexuales, las investigaciones criminales, los problemas familiares y las preocupaciones financieras parecen estar afectando seriamente a la salud política y personal de Berlusconi, así como a su capacidad de tomar decisiones".
Al leer la información publicada, no puedo sino coincidir por primera vez con el premier, quien dijo que tales declaraciones lo “hacen reir”. Sí, también a mí me hace reir que se tome tan en serio lo que dice el embajador americano, por una sencilla razón: no se trata de una novedad. Se trata de un secreto a voces, con la diferencia que al parecer el embajador ha confirmado la información a través de algunos incondicionales de Berlusca, que con tal de pararse el cuello con los americanos, se dedicaron a balconear a su patrón.
Si acaso las novedades interesantes que Wikileaks ha dado a conocer son las negras intenciones de Berlusconi respecto a sus sociedades con el ruso Vladimir Putin, con quien se estaría asociando para comercializar el gas y obviamente, aumentar su riqueza personal.
En cuanto a México, creo que no es un secreto y mucho menos una novedad que la preocupación del gobierno por la pérdida de control de ciertas regiones del país a manos de narcotraficantes. Según Wikileaks los diplomáticos estadounidenses calificaron a las fuerzas armadas mexicanas de “torpes, descoordinadas, anticuadas, burocráticas, parroquiales y con aversión al riesgo” y consideran que “el presidente Felipe Calderón enfrenta un complicado ambiente político y económico, así como la incapacidad de frenar la violencia del narcotráfico y la visible tensión entre la las ramas castrenses”.
¿Novedades? Ninguna, creo. No pienso que todavía exista un mexicano con dos dedos de frente que no se haya dado cuenta de la incapacidad del gobierno para controlar la situación.
En realidad la “incomodidad” de Wikileaks no ha sido lo que se dice, sino revelar quién lo dice. A este punto habría que preguntar por qué motivo el gobierno norteamericano ha mostrado su total indignación por el hecho de que hayan sido publicadas ciertas frases dichas por sus espías disfrazados de personajes diplomáticos, pero en realidad, hasta este momento no he escuchado que Hillary Clinton diga o al menos insinúe que los documentos son falsos o que sea mentira que sus embajadores emitieron los hoy famosos documentos.
La novedad es que existe en este momento en alguna parte del mundo alguien que se atreve a acusar directamente a quienes se sienten los reyes del planeta y van por ahí fingiendo ser amigos de todos, aunque en realidad consideran a cada nación con que tratan una pieza más en su tablero de ajedrez.
Revelar la prepotencia y la hipocresía de los Estados Unidos es lo que da validez a Wikileaks. Es precisamente esa actitud la que los hace incómodos. Lástima que a pesar de todo, nada cambiará porque saber lo que los americanos hacen y la manera en que lo hacen no provocará ningún movimiento significativo. Lo sabemos todos que todo quedará en un mero escándalo y que por desgracia en este caso la verdad no nos hará libres.
Tiene razón el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuando dice que la Clinton “debería renunciar tras la filtración de documentos secretos por parte de Wikileaks, que pusieron al desnudo al "imperio".
Lo malo es que no ocurrirá y que a fin de cuentas lo que se está revelando no es sino la prueba de que “el lobo pierde el pelo, pero no el vicio”, como dice un refrán italiano. Lo digo simplemente porque creo que con Obama, con Bush o con quien sea, demócratas o republicanos, los Estados Unidos son lo que son y el resto de los mortales no tenemos alternativa.
Si Assange tendrá que ir a la cárcel o no, se verá más adelante. Si está protegido y financiado por fuerzas “obscuras” antiamericanas, seguramente lo vamos a saber. Pero lo que vale es su actitud que refrenda una sola cosa: su intención de llevar a la práctica lo que parecía solamente un ideal, que “la función del periodismo es cuestionar el poder”. ¡A cualquier costo! Ojalá más de uno siguiera su ejemplo.
08 diciembre, 2010.
Mientras escribo estas líneas, reviso los diarios y los noticiarios y encuentro que en los últimos días hay un tema recurrente: Julian Assange y su sitio web, Wikileaks.
El asunto me parece más que interesante, sobre todo por lo que ha ocurrido en las últimas horas. Assange se presentó ante las autoridades en Londres y fue detenido a raíz de una orden de captura emitida por las autoridades suecas "por sospecha de violación".
Es decir, el espía número uno del mundo, que ha metido en aprietos ni más ni menos que a la potencia más importante del planeta, posiblemente permanecerá en una celda por motivos que nada tienen que ver con su incómoda actividad.
Todo comenzó cuando Wikileaks, el sitio creado por Assange publicó unos 92 mil documentos de inteligencia estadounidense sobre la guerra en Afganistán desde 2004 a la fecha. Los documentos, que contienen informes secretos de agencias de inteligencia, de colaboradores afganos de la embajada de EU en Kabul y otras fuentes, fueron publicados por el diaro inglés The Guardian, el estadunidense The New York Times y el alemán Der Spiegel.
Y de ahí sin detenerse, Wikileaks ha llegado al punto máximo ultimamente cuando ha publicado sin ningún miramiento los reportes de los embajadores norteamericanos de distintos países, que se ocupan de definir ya sea a los gobernantes que a los sistemas de gobierno de muchos países del mundo.
Sinceramente he leído con mayor atención los cables referentes a los dos países que me interesan: México e Italia.
Del país de la bota, Wikileaks ha revelado que los Estados Unidos “ven con preocupación el estado salud del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ya que sus análisis médicos son un completo desastre, apenas duerme y tiene tendencia a las fiestas salvajes”, a decir del embajador de EU en Roma, David H. Thorne, en octubre de 2009.
De acuerdo con lo publicado, el diplomático habría reportado a su gobierno que “los escándalos sexuales, las investigaciones criminales, los problemas familiares y las preocupaciones financieras parecen estar afectando seriamente a la salud política y personal de Berlusconi, así como a su capacidad de tomar decisiones".
Al leer la información publicada, no puedo sino coincidir por primera vez con el premier, quien dijo que tales declaraciones lo “hacen reir”. Sí, también a mí me hace reir que se tome tan en serio lo que dice el embajador americano, por una sencilla razón: no se trata de una novedad. Se trata de un secreto a voces, con la diferencia que al parecer el embajador ha confirmado la información a través de algunos incondicionales de Berlusca, que con tal de pararse el cuello con los americanos, se dedicaron a balconear a su patrón.
Si acaso las novedades interesantes que Wikileaks ha dado a conocer son las negras intenciones de Berlusconi respecto a sus sociedades con el ruso Vladimir Putin, con quien se estaría asociando para comercializar el gas y obviamente, aumentar su riqueza personal.
En cuanto a México, creo que no es un secreto y mucho menos una novedad que la preocupación del gobierno por la pérdida de control de ciertas regiones del país a manos de narcotraficantes. Según Wikileaks los diplomáticos estadounidenses calificaron a las fuerzas armadas mexicanas de “torpes, descoordinadas, anticuadas, burocráticas, parroquiales y con aversión al riesgo” y consideran que “el presidente Felipe Calderón enfrenta un complicado ambiente político y económico, así como la incapacidad de frenar la violencia del narcotráfico y la visible tensión entre la las ramas castrenses”.
¿Novedades? Ninguna, creo. No pienso que todavía exista un mexicano con dos dedos de frente que no se haya dado cuenta de la incapacidad del gobierno para controlar la situación.
En realidad la “incomodidad” de Wikileaks no ha sido lo que se dice, sino revelar quién lo dice. A este punto habría que preguntar por qué motivo el gobierno norteamericano ha mostrado su total indignación por el hecho de que hayan sido publicadas ciertas frases dichas por sus espías disfrazados de personajes diplomáticos, pero en realidad, hasta este momento no he escuchado que Hillary Clinton diga o al menos insinúe que los documentos son falsos o que sea mentira que sus embajadores emitieron los hoy famosos documentos.
La novedad es que existe en este momento en alguna parte del mundo alguien que se atreve a acusar directamente a quienes se sienten los reyes del planeta y van por ahí fingiendo ser amigos de todos, aunque en realidad consideran a cada nación con que tratan una pieza más en su tablero de ajedrez.
Revelar la prepotencia y la hipocresía de los Estados Unidos es lo que da validez a Wikileaks. Es precisamente esa actitud la que los hace incómodos. Lástima que a pesar de todo, nada cambiará porque saber lo que los americanos hacen y la manera en que lo hacen no provocará ningún movimiento significativo. Lo sabemos todos que todo quedará en un mero escándalo y que por desgracia en este caso la verdad no nos hará libres.
Tiene razón el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuando dice que la Clinton “debería renunciar tras la filtración de documentos secretos por parte de Wikileaks, que pusieron al desnudo al "imperio".
Lo malo es que no ocurrirá y que a fin de cuentas lo que se está revelando no es sino la prueba de que “el lobo pierde el pelo, pero no el vicio”, como dice un refrán italiano. Lo digo simplemente porque creo que con Obama, con Bush o con quien sea, demócratas o republicanos, los Estados Unidos son lo que son y el resto de los mortales no tenemos alternativa.
Si Assange tendrá que ir a la cárcel o no, se verá más adelante. Si está protegido y financiado por fuerzas “obscuras” antiamericanas, seguramente lo vamos a saber. Pero lo que vale es su actitud que refrenda una sola cosa: su intención de llevar a la práctica lo que parecía solamente un ideal, que “la función del periodismo es cuestionar el poder”. ¡A cualquier costo! Ojalá más de uno siguiera su ejemplo.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Violencia contra las mujeres...
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
23 novembre, 2010.
Escribo estas líneas justamente dos días antes de que se celebre el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, promovido por la Organización de las Naciones Unidas.
De acuerdo con la información publicada on line, “la violencia contra la mujer adopta formas diversas, incluidas la violencia en el hogar; las violaciones; la trata de mujeres y niñas; la prostitución forzada; la violencia en situaciones de conflicto armado, como los asesinatos, las violaciones sistemáticas, la esclavitud sexual y el embarazo forzado; los asesinatos por razones de honor; la violencia por causa de la dote; el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto en favor de bebés varones; el no reconocimiento de las expresiones e identidades de género; la mutilación genital femenina y otras prácticas y tradiciones perjudiciales.”
El tema es sin duda extenso y difícil de tratar y es aún más complicado comprenderlo. Personalmente me parece increíble que en pleno siglo XXI sea necesario luchar contra una situación de desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo sé que pienso así porque me ha tocado vivir una situación privilegiada.
Pero miro a mi alrededor y me doy perfecta cuenta de que no todas las mujeres pueden considerarse emancipadas, y veo con desilusión que por desgracia muchas están todavía sufriendo tremendas injusticias que en la mayoría de los casos inician en el seno familiar y a edad muy temprana.
Ni siquiera estoy pensando en las mujeres del islam, que alguna vez me parecían tan lejanas a mi realidad y que sin embargo hoy veo pasear por las calles de la ciudad donde trabajo.
Cuando las miro me pregunto si realmente son felices cubriéndose con un velo de los pies a la cabeza, pero hablando con ellas me doy cuenta que muy probablemente viven contentas o al menos resignadas porque no conocen otra realidad o simplemente no la conciben.
Y aún así, no son ellas las que me preocupan. Pienso más bien en muchas mujeres occidentales que a pesar de no portar un velo viven una situación igualmente difícil e indignate y ni siquiera se dan cuenta.
Y es que precisamente en los últimos días he tenido la oportunidad de observar en el país de la bota un espectáculo cómico-político-mediático de esos a los que ya estamos acostumbrados que sin embargo no por eso deja de ser penoso,
Esta vez, la pequeña diferencia es que el nuevo show lo protagonizan dos mujeres que todavía no termino de comprender por cuál extraña broma del del destino están metidas en la política.
Por una parte, aparece la flamante ministro para la Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna. La señora ha sido mencionada más de una vez en este espacio simplemente porque se trata de una ex-vedette que, siendo una amiga entrañable del presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, lha llegado a ocupar un puesto importantísimo. Claro que de la Mara de los calendarios que en Italia todos conocen y recuerdan ha desaparecido para dar paso a una nueva Mara, con el cabello corto al más puro estilo monástico y rígidos trajes sastre con largas faldas o pantalones que cubren su cuerpo de cualquier mirada libidinosa.
Hoy, la Carfagna es una mujer de la política capaz de indignarse y de enfrentar sin temor al mismísimo Berlusca, a quien ha amenazado con retirarse del partido y del gobierno si no le pone el alto a sus enemigos políticos, a esos malosos que la difaman y que -sin ningún fundamento, claro está- la acusan de ser una mujer de cascos ligeros.
En el otro extremo del ring aparece ni más ni menos que Alessandra Mussolini, la nieta del tristemente célebre Benito del mismo apellido. La Mussolini, diputada por el llamado Pueblo de la Libertad, es una de las principales críticas de la Carfagna, y ha expresado sus opiniones que tienen que ver no solamente con el comportamiento público de la ministra, a quien acusa de traicionar al partido al que ambas pertenecen y tener tratos con el “enemigo”.
La Mussolini, aparte de haber causado furor por haber posado desnuda en agosto de 1983 para la revista Playboy, es famosa por haber gritado durante una transmisión televisiva, dirigiéndose al entonces diputado transgénero Vladimir Luxuria que es “mejor ser fascista que maricón”.
Haciendo a un lado el pleito que de por sí es ya motivo de vergüenza, porque no puedo concebir que una diputada y una ministra se intercambien contínuamente el epíteto “prostituta”, lo que me sorprende, me molesta y me ofende es que nadie parezca darse cuenta que hay circunstancias en que las mujeres resultan ofendidas tanto como las pobres a las que tanto defendemos. Porque no puedo comprender que en un país de primer mundo todavía resulte válida la actitud machista de dar cargos importantes a las mujeres solamente por su linda cara o por su disponibilidad sexual.
Yo no me rasgo las vestiduras, cada quien hace con su vida y con su cuerpo lo que le da la gana y si hay quien sabe aprovechar su belleza para llegar lejos, la culpa no es suya, sino de quien la apoya. Pero sinceramente me gustaría que quienes obtienen un lugar importante en el gobierno italiano fueran mujeres que valen por su capacidad intelectual.
A fin de cuentas la discriminación hacia las mujeres menos agraciadas existe, lo sabemos todos y nadie hace nada por combatirla. Parece casi natural. Pero es también una forma de humillar a las mujeres.
Este tipo de violencia hacia el género femenino se nos olvida o parece que no le damos importancia. Pero de agresión hacia las mujeres se trata también cuando los medios de comunicación difunden contínuamente los modelos que la publicidad promueve como válidos para dar a la mujer la posibilidad de obtener éxito personal y profesional.
Es agredir a la mujer hacerla pensar que si no es hermosa, alta, delgada y sus rasgos corresponden a ciertos cánones no podrá tener acceso a ciertos privilegios. Es violencia, no nos hagamos de la vista gorda, ya basta.
Si a eso sumamos lo que en la realidad se ve, que no es más que una muestra práctica de que “cada mujer está sentada encima de su propia fortuna”, y vemos que los modelos Carfagna y Mussolini se repiten, entonces estamos delante de una situación que ofende y agrede a las mujeres que tratamos de luchar por obtener un mejor lugar en la sociedad utilizando la cabeza y no otras partes de nuestra anatomía.
Por eso insisto, antes de pensar en los graves problemas de las mujeres de otras sociedades bien podríamos ocuparnos de los ejemplos que tenemos en casa.
Y ya que estamos en eso, preguntémonos hasta dónde llegará -o llega ya - el poder de la señora que a partir del 27 de noviembre vivirá en la casa de Paseo Colón en Toluca. Y preguntémonos también cuáles son sus méritos y sus valores. No nos sorprendamos si su popularidad como heroína de telenovelas le ayuda a procurar votos a su flamante marido, a fin de cuentas ese es el modelo femenino que estamos acostumbrados a ver y a seguir.
23 novembre, 2010.
Escribo estas líneas justamente dos días antes de que se celebre el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, promovido por la Organización de las Naciones Unidas.
De acuerdo con la información publicada on line, “la violencia contra la mujer adopta formas diversas, incluidas la violencia en el hogar; las violaciones; la trata de mujeres y niñas; la prostitución forzada; la violencia en situaciones de conflicto armado, como los asesinatos, las violaciones sistemáticas, la esclavitud sexual y el embarazo forzado; los asesinatos por razones de honor; la violencia por causa de la dote; el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto en favor de bebés varones; el no reconocimiento de las expresiones e identidades de género; la mutilación genital femenina y otras prácticas y tradiciones perjudiciales.”
El tema es sin duda extenso y difícil de tratar y es aún más complicado comprenderlo. Personalmente me parece increíble que en pleno siglo XXI sea necesario luchar contra una situación de desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo sé que pienso así porque me ha tocado vivir una situación privilegiada.
Pero miro a mi alrededor y me doy perfecta cuenta de que no todas las mujeres pueden considerarse emancipadas, y veo con desilusión que por desgracia muchas están todavía sufriendo tremendas injusticias que en la mayoría de los casos inician en el seno familiar y a edad muy temprana.
Ni siquiera estoy pensando en las mujeres del islam, que alguna vez me parecían tan lejanas a mi realidad y que sin embargo hoy veo pasear por las calles de la ciudad donde trabajo.
Cuando las miro me pregunto si realmente son felices cubriéndose con un velo de los pies a la cabeza, pero hablando con ellas me doy cuenta que muy probablemente viven contentas o al menos resignadas porque no conocen otra realidad o simplemente no la conciben.
Y aún así, no son ellas las que me preocupan. Pienso más bien en muchas mujeres occidentales que a pesar de no portar un velo viven una situación igualmente difícil e indignate y ni siquiera se dan cuenta.
Y es que precisamente en los últimos días he tenido la oportunidad de observar en el país de la bota un espectáculo cómico-político-mediático de esos a los que ya estamos acostumbrados que sin embargo no por eso deja de ser penoso,
Esta vez, la pequeña diferencia es que el nuevo show lo protagonizan dos mujeres que todavía no termino de comprender por cuál extraña broma del del destino están metidas en la política.
Por una parte, aparece la flamante ministro para la Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna. La señora ha sido mencionada más de una vez en este espacio simplemente porque se trata de una ex-vedette que, siendo una amiga entrañable del presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, lha llegado a ocupar un puesto importantísimo. Claro que de la Mara de los calendarios que en Italia todos conocen y recuerdan ha desaparecido para dar paso a una nueva Mara, con el cabello corto al más puro estilo monástico y rígidos trajes sastre con largas faldas o pantalones que cubren su cuerpo de cualquier mirada libidinosa.
Hoy, la Carfagna es una mujer de la política capaz de indignarse y de enfrentar sin temor al mismísimo Berlusca, a quien ha amenazado con retirarse del partido y del gobierno si no le pone el alto a sus enemigos políticos, a esos malosos que la difaman y que -sin ningún fundamento, claro está- la acusan de ser una mujer de cascos ligeros.
En el otro extremo del ring aparece ni más ni menos que Alessandra Mussolini, la nieta del tristemente célebre Benito del mismo apellido. La Mussolini, diputada por el llamado Pueblo de la Libertad, es una de las principales críticas de la Carfagna, y ha expresado sus opiniones que tienen que ver no solamente con el comportamiento público de la ministra, a quien acusa de traicionar al partido al que ambas pertenecen y tener tratos con el “enemigo”.
La Mussolini, aparte de haber causado furor por haber posado desnuda en agosto de 1983 para la revista Playboy, es famosa por haber gritado durante una transmisión televisiva, dirigiéndose al entonces diputado transgénero Vladimir Luxuria que es “mejor ser fascista que maricón”.
Haciendo a un lado el pleito que de por sí es ya motivo de vergüenza, porque no puedo concebir que una diputada y una ministra se intercambien contínuamente el epíteto “prostituta”, lo que me sorprende, me molesta y me ofende es que nadie parezca darse cuenta que hay circunstancias en que las mujeres resultan ofendidas tanto como las pobres a las que tanto defendemos. Porque no puedo comprender que en un país de primer mundo todavía resulte válida la actitud machista de dar cargos importantes a las mujeres solamente por su linda cara o por su disponibilidad sexual.
Yo no me rasgo las vestiduras, cada quien hace con su vida y con su cuerpo lo que le da la gana y si hay quien sabe aprovechar su belleza para llegar lejos, la culpa no es suya, sino de quien la apoya. Pero sinceramente me gustaría que quienes obtienen un lugar importante en el gobierno italiano fueran mujeres que valen por su capacidad intelectual.
A fin de cuentas la discriminación hacia las mujeres menos agraciadas existe, lo sabemos todos y nadie hace nada por combatirla. Parece casi natural. Pero es también una forma de humillar a las mujeres.
Este tipo de violencia hacia el género femenino se nos olvida o parece que no le damos importancia. Pero de agresión hacia las mujeres se trata también cuando los medios de comunicación difunden contínuamente los modelos que la publicidad promueve como válidos para dar a la mujer la posibilidad de obtener éxito personal y profesional.
Es agredir a la mujer hacerla pensar que si no es hermosa, alta, delgada y sus rasgos corresponden a ciertos cánones no podrá tener acceso a ciertos privilegios. Es violencia, no nos hagamos de la vista gorda, ya basta.
Si a eso sumamos lo que en la realidad se ve, que no es más que una muestra práctica de que “cada mujer está sentada encima de su propia fortuna”, y vemos que los modelos Carfagna y Mussolini se repiten, entonces estamos delante de una situación que ofende y agrede a las mujeres que tratamos de luchar por obtener un mejor lugar en la sociedad utilizando la cabeza y no otras partes de nuestra anatomía.
Por eso insisto, antes de pensar en los graves problemas de las mujeres de otras sociedades bien podríamos ocuparnos de los ejemplos que tenemos en casa.
Y ya que estamos en eso, preguntémonos hasta dónde llegará -o llega ya - el poder de la señora que a partir del 27 de noviembre vivirá en la casa de Paseo Colón en Toluca. Y preguntémonos también cuáles son sus méritos y sus valores. No nos sorprendamos si su popularidad como heroína de telenovelas le ayuda a procurar votos a su flamante marido, a fin de cuentas ese es el modelo femenino que estamos acostumbrados a ver y a seguir.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Revolución sin evolución...
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
16 novembre, 2010.
Escribir esta semana no es sencillo, porque he decidido -para recordar la fecha que se avecina- hablar de la Revolución mexicana. No es simple hacerlo por obvias razones.
Se ha comentado mucho y se sigue comentando. Se analiza, se especula, se sacan conclusiones y sin embargo, la revolución me parece -a cien años de su inicio- lejana y practicamente inexistente.
Haciendo historia, el inicio del movimiento se entiende fundamentalmente como el deseo de concretar una democracia en el país.
La intención primordial, si la historia no miente, fue derrocar al dictador Porfirio Díaz y llevar a la práctica el principio claro del “sufragio efectivo, no reeleción”.
Seré simplista y trataré de dejar claro que a pesar de haber estudiado el movimiento -oficial y extraoficialmente- todavía no termino de comprender por qué, no obstante que en mayo de 1911 Porfirio Díaz presentó su renuncia a la presidencia, la situación no fue resuelta y la lucha armada continuó, más sangrienta que al inicio.
Reconozco que mi razonamiento es simplista. Pero en realidad esta idea casi superflua de la revolución como un movimiento con un objetivo claro y definido desde el principio me ha siempre inquietado.
Si lo que Madero y sus todos los demás buscaban realmente era terminar con las injusticias de un gobierno, entonces ¿por qué “la lucha” no terminó cuando el dictador se fue? Quizá porque desde aquellos días, como ahora, gobernar México era casi como sacarse la lotería, como garantizar una existencia tranquila para unos cuantos y para sus familias durante muchas generaciones.
Por eso la lucha por el poder se volvió cruel, sangrienta, larga, casi indecente. Todos contra todos con tal de ocupar una silla y con ello, tener la posibilidad de gobernar en el caos una nación joven y necesitada de todo, enriqueciéndose gracias a la ingenuidad de un pueblo ignorante y desesperado.
Han pasado cien años y francamente hasta ahora nadie se pone de acuerdo acerca del fin de la revolución. Hay quien dice que terminó cuando fue promulgada la constitución en 1917. Otros piensan que acabó cuando Plutarco Elías Calles llegó al poder, en 1924, -¡14 años después del inicio de la lucha armada!-.
Y por supuesto, existen quienes sostienen que la revolución no terminó nunca. Sin contar por supuesto a quienes no han hecho otra cosa que uso y abuso de la palabra revolución.
La revolución ha sido “auténtica”, “institucional”, “democrática” y no recuerdo cuántos epitetos más.
El concepto se ha transformado a través de la historia mexicana, a conveniencia sobre todo de quienes queriendo o no cambiaron la dictadura de un solo hombre -por cierto excesivamente satanizado- en una dictadura de partido.
Pero dije “sobre todo”, porque no ha sido solamente el PRI el culpable de la ausencia de democracia en México. Los culpables hemos sido también nosotros, el resto de los mexicanos, que simplemente no permitimos, por ignorancia o por comodidad, que la revolución se transformara en evolución.
Reconozcamos que sencillamente estos cien años han sido dolorosos, tristes, preocupantes, difíciles y que -sobre todo últimamente- han marcado un retroceso en todos los ámbitos.
Los mexicanos somos inocentes, nobles, crédulos. De otra forma no me explico la manera en que los diferentes caudillos del movimiento revolucionario manipularon a la masa hasta llevarla a la muerte.
La “bola” no fue sino el resultado de la desesperación de un pueblo literalmente muerto de hambre, que vivía en condiciones tan precarias que simplemente sabía que las cosas no podrían irle peor. Un pueblo ignorante, fácil de manipular, sencillo de engañar.
Me pregunto si en realidad las circunstancias han cambiado y pienso en qué podría suceder si en pleno siglo XXI surgieran por ahí nuevos líderes que convocaran a una nueva lucha armada. Creo que la situación de millones de personas que viven en la pobreza extrema, -a quienes de plano no les hizo justicia la famosa revolución- provocaría el éxito de una nueva “bola”.
Pero viendo con tristeza la ignorancia que reina soberana, me temo que cualquier intento terminaría igual o peor que hace cien años.
No es el uso de las armas lo que mejoraría las circunstancias de vida en nuestra nación. Lo sé, lo sabemos todos. Pero la fórmula tampoco está en los discursos huecos y exaltados de quienes pretenden cambiar -sin saber siquiera cómo empezar a hacerlo- un sistema que ya llegó a la fecha de caducidad.
Digámoslo claramente: la situación es desesperante, angustiosa, dramática. Nuestro país está pasando por uno de sus momentos más negros en todos los campos. Social, política y económicamente no hay soluciones a corto, mediano o largo plazo.
La crisis global unida a las carencias propias de un México con un sistema donde unos cuantos se reparten el pastel y se burlan y aprovechan de los pobres gobernados hace que el panorama no pueda ser más desolador.
No hay motivos reales de festejo. Cien años del inicio de una revolución sin evolución son una tristeza tan grande, que lo único que los mexicanos podemos hacer para -como siempre- tapar el sol con un dedo es pensar en hacer un puente vacacional que permita olvidar una vez más que como nación estamos yendo directamente al fracaso.
¡Que Viva México! Sí. Es necesario decirlo y pronunciarlo fuerte, como un augurio, porque es precisamente lo que en cada rincón de nuesto país se necesita: comenzar a vivir de veras.
16 novembre, 2010.
Escribir esta semana no es sencillo, porque he decidido -para recordar la fecha que se avecina- hablar de la Revolución mexicana. No es simple hacerlo por obvias razones.
Se ha comentado mucho y se sigue comentando. Se analiza, se especula, se sacan conclusiones y sin embargo, la revolución me parece -a cien años de su inicio- lejana y practicamente inexistente.
Haciendo historia, el inicio del movimiento se entiende fundamentalmente como el deseo de concretar una democracia en el país.
La intención primordial, si la historia no miente, fue derrocar al dictador Porfirio Díaz y llevar a la práctica el principio claro del “sufragio efectivo, no reeleción”.
Seré simplista y trataré de dejar claro que a pesar de haber estudiado el movimiento -oficial y extraoficialmente- todavía no termino de comprender por qué, no obstante que en mayo de 1911 Porfirio Díaz presentó su renuncia a la presidencia, la situación no fue resuelta y la lucha armada continuó, más sangrienta que al inicio.
Reconozco que mi razonamiento es simplista. Pero en realidad esta idea casi superflua de la revolución como un movimiento con un objetivo claro y definido desde el principio me ha siempre inquietado.
Si lo que Madero y sus todos los demás buscaban realmente era terminar con las injusticias de un gobierno, entonces ¿por qué “la lucha” no terminó cuando el dictador se fue? Quizá porque desde aquellos días, como ahora, gobernar México era casi como sacarse la lotería, como garantizar una existencia tranquila para unos cuantos y para sus familias durante muchas generaciones.
Por eso la lucha por el poder se volvió cruel, sangrienta, larga, casi indecente. Todos contra todos con tal de ocupar una silla y con ello, tener la posibilidad de gobernar en el caos una nación joven y necesitada de todo, enriqueciéndose gracias a la ingenuidad de un pueblo ignorante y desesperado.
Han pasado cien años y francamente hasta ahora nadie se pone de acuerdo acerca del fin de la revolución. Hay quien dice que terminó cuando fue promulgada la constitución en 1917. Otros piensan que acabó cuando Plutarco Elías Calles llegó al poder, en 1924, -¡14 años después del inicio de la lucha armada!-.
Y por supuesto, existen quienes sostienen que la revolución no terminó nunca. Sin contar por supuesto a quienes no han hecho otra cosa que uso y abuso de la palabra revolución.
La revolución ha sido “auténtica”, “institucional”, “democrática” y no recuerdo cuántos epitetos más.
El concepto se ha transformado a través de la historia mexicana, a conveniencia sobre todo de quienes queriendo o no cambiaron la dictadura de un solo hombre -por cierto excesivamente satanizado- en una dictadura de partido.
Pero dije “sobre todo”, porque no ha sido solamente el PRI el culpable de la ausencia de democracia en México. Los culpables hemos sido también nosotros, el resto de los mexicanos, que simplemente no permitimos, por ignorancia o por comodidad, que la revolución se transformara en evolución.
Reconozcamos que sencillamente estos cien años han sido dolorosos, tristes, preocupantes, difíciles y que -sobre todo últimamente- han marcado un retroceso en todos los ámbitos.
Los mexicanos somos inocentes, nobles, crédulos. De otra forma no me explico la manera en que los diferentes caudillos del movimiento revolucionario manipularon a la masa hasta llevarla a la muerte.
La “bola” no fue sino el resultado de la desesperación de un pueblo literalmente muerto de hambre, que vivía en condiciones tan precarias que simplemente sabía que las cosas no podrían irle peor. Un pueblo ignorante, fácil de manipular, sencillo de engañar.
Me pregunto si en realidad las circunstancias han cambiado y pienso en qué podría suceder si en pleno siglo XXI surgieran por ahí nuevos líderes que convocaran a una nueva lucha armada. Creo que la situación de millones de personas que viven en la pobreza extrema, -a quienes de plano no les hizo justicia la famosa revolución- provocaría el éxito de una nueva “bola”.
Pero viendo con tristeza la ignorancia que reina soberana, me temo que cualquier intento terminaría igual o peor que hace cien años.
No es el uso de las armas lo que mejoraría las circunstancias de vida en nuestra nación. Lo sé, lo sabemos todos. Pero la fórmula tampoco está en los discursos huecos y exaltados de quienes pretenden cambiar -sin saber siquiera cómo empezar a hacerlo- un sistema que ya llegó a la fecha de caducidad.
Digámoslo claramente: la situación es desesperante, angustiosa, dramática. Nuestro país está pasando por uno de sus momentos más negros en todos los campos. Social, política y económicamente no hay soluciones a corto, mediano o largo plazo.
La crisis global unida a las carencias propias de un México con un sistema donde unos cuantos se reparten el pastel y se burlan y aprovechan de los pobres gobernados hace que el panorama no pueda ser más desolador.
No hay motivos reales de festejo. Cien años del inicio de una revolución sin evolución son una tristeza tan grande, que lo único que los mexicanos podemos hacer para -como siempre- tapar el sol con un dedo es pensar en hacer un puente vacacional que permita olvidar una vez más que como nación estamos yendo directamente al fracaso.
¡Que Viva México! Sí. Es necesario decirlo y pronunciarlo fuerte, como un augurio, porque es precisamente lo que en cada rincón de nuesto país se necesita: comenzar a vivir de veras.
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