miércoles, 24 de marzo de 2010

La Iglesia católica y su vergonzosa doble moral...

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
23 de marzo, 2010
Esta mañana del 23 de marzo, escuchando las noticias y revisando los diarios italianos, no he podido evitar quedarme con la boca abierta ante lo que no sé si es un acto de inconsciencia, de fanatismo religioso, de cinismo o una simple falta de tacto de parte de un representante de una de las instituciones más desprestigiadas de los últimos tiempos.
Resulta que como preludio a las próximas elecciones regionales que se efectuarán en el país de la bota el domingo y el lunes próximos, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), el cardenal Tarcisio Bagnasco, dijo que electores católicos “deben votar contra los abortistas”.
El prelado afirmó que “la defensa de la vida, ante todo contra el delito inconmensurable del aborto en todas sus formas, es uno de los valores no negociables según los cuales los católicos deben votar en las próximas elecciones.”
No me parece -con todo respeto- el mejor momento para que la Iglesia católica intente influir en la decisión electoral de los italianos.
En realidad no creo que sea el mejor momento para que las altas jerarquías eclesiásticas traten de controlar la moral y/o la vida privada de nadie.
Lo sabemos todos, en estos días ha vuelto de nuevo al escenario mediático la terrible historia de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes en diversas partes del planeta.
De hecho el papa Benedicto XVI ha intervenido directamente con una carta dirigida a las víctimas de abusos sexuales en Irlanda, misiva que sin embargo no ha satisfecho a los irlandeses, que esperaban que el Papa se disculpara por el ocultamiento de los delitos o por el hecho de que sacerdotes declarados culpables no fueran entregados a la policía sino trasladados a otra comunidad.
Nada de eso. La Iglesia a través de su máximo dirigente no ha hecho más que denunciar los “crímenes anormales”, la “ vergüenza y el deshonor”, la violación de la dignidad de las víctimas, el golpe infligido a la Iglesia “hasta un punto tal al que no habían llegado siquiera siglos de persecución”.
La carta del Papa habla de que “muy a menudo las práctica sacramentales y devocionales, la oración cotidiana y los retiros anuales” fueron “desatendidos”. “Y es en este contexto general” de “debilitamiento de la fe” y de “pérdida de respeto por la Iglesia y por sus enseñanzas” donde “debemos intentar comprender el desconcertante problema del abuso sexual de los menores”.
No se toca en ningún momento la realidad del problema, el que podría ser uno de los orígenes fundamentales de tan grave situación y es el hecho de que mientras los sacerdotes vivan en la antinaturalidad del celibato, tendrán dificultades psicológicas severas para controlar su sexualidad.
El teólogo español José María Castillo, a quien el papa Joseph Ratzinger retiró la jerarquía como catedrático de Teología en Granada por sus opiniones, asegura que “la única religión que queda en el mundo exigiendo a sus ministros la obligación de renunciar al matrimonio es la católica. Además, también es la única religión que se ve en la penosa situación de soportar tantas denuncias de curas que cometen abusos. No puede ser mera coincidencia”.
Y que conste que no pretendo reducir el problema a la existencia del celibato. Pero es importante. Como también es importante decir que mientras los sacerdotes no participen normalmente en la vida de la sociedad, es decir, mientras no sean padres de familia y conozcan profundamente las necesidades de los comunes mortales, continuarán a juzgar y a condenar situaciones tan delicadas y personales como son el derecho al aborto o -por ejemplo- las uniones entre personas del mismo sexo.
Por eso molesta la posición del cardenal Bagnasco, que decide así como así que es momento de dar una palmadita en la espalda a Silvio Berlusconi, tratando de influir en el ánimo de los electores católicos que deberían -según su punto de vista- decidir dar su voto a los políticos defensores de la vida.
No me parece una coincidencia que el mismo día el premier italiano haya elogiado la carta del papa a los irlandeses diciendo a través de un comunicado oficial y en nombre de su gobierno que envía "todo el afecto, cercanía y solidaridad del pueblo italiano" a Ratzinger y enfatiza el "carisma, la humildad y la respuesta extraordinariamente eficaz" de éste ante los abusos a menores por parte de sacerdotes católicos.
En pocas palabras, el premier y la Iglesia católica se hicieron uno para advertir acerca del peligro de dar el voto a quienes no son conservadores.
Esta especie de alianza llega en un momento en que Berlusconi gracias a los escándalos en que se ha visto involucrado siente la necesidad de convocar al pueblo católico italiano para combatir a sus enemigos políticos.
No me sorprenden las declaraciones hechas a la prensa por Tarcisio Bagnasco, que denuncia "las actitudes de anticristianismo radical y demencial" que se están "difundiendo por Europa de forma rastrera".
Se trata de una situación crítica para la Iglesia y para la derecha, de ahí que sea necesario que ambos unan sus fuerzas para tratar de dictar a los ciudadanos lo que deben hacer convirtiendo en materia electoral lo que en realidad pertenece a la esfera privada.
Aparte de todo, es sencillamente inútil aconsejar a los italianos votar por quien es contrario al aborto, simplemente porque en este país la interrupción de la gravidez es legal “dentro de los primeros noventa días de embarazo, en caso de que haya serio peligro para la salud física y psíquica de la madre; existan dificultades económicas, sociales o familiares; o bien ante el temor de anormalidades o malformaciones del que va a nacer.” Y esta ley fue aprobada desde el 22 de mayo de 1978, así que los comentarios de Bagnasco sinceramente parecen estar demás.
A decir verdad, se trata de una desafortunada e inútil intervención del clero que ultimamente no hace más que evidenciar una peligrosa y patética doble moral. Vergonzoso.

miércoles, 17 de marzo de 2010

La profesión más peligrosa -y hermosa- del mundo

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
17 de marzo, 2010

Esta semana escribo seriamente preocupada y sobre todo, profundamente indignada. Hablar de poca libertad de expresión en estos tiempos en que el alcance de los medios se ha ampliado a niveles casi de ciencia ficción parece absurdo.
Y sin embargo, la represión en países pseudodemocráticos existe, no obstante los notables adelantos tecnológicos que debería permitir a los informadores comunicar prácticamente cualquier idea sin considerar límites de tiempo o espacio y obviamente, sin censura alguna en el contenido.
Los límites sin embargo, persisten, y tienen que ver con los intereses políticos y económicos y la seria dificultad de algunos poderosos para enfrentar el hecho que alguna información para ellos inconveniente venga publicada.
En los últimos días he leído con interés las reflexiones de la editorialista Martha Gómez, que en su espacio del diario Milenio denuncia que Iván Carmona, reportero gráfico del mencionado medio, “luego de realizar sus tomas, en medio de un fuerte operativo de seguridad en el que participaban policías municipales y de la ASE, fue abordado por la familia del fallecido, y tras una discusión le arrebataron su cámara, le dieron un cabezazo y le borraron la tarjeta en la que traía su material fotográfico de todo el día.”
A la agresión por parte de los familiares de la víctima, dice la columnista, hay que sumar “que los uniformados se hayan comportado únicamente como testigos del incidente sin intervenir en apoyo de quien sólo cumplía su trabajo.”
Asimismo, comenta cómo en un acto francamente inconcebible de censura hacia sus proprios colegas, el presidente de la Asociación de Periodistas del Valle de Toluca, Prisco Árciga, durante el montaje de una muestra fotográfica “pidió que se retirara una gráfica de Sandra Luz Rodríguez, en la que aparece una mujer hincada, desnuda y con una bolsa de papel estraza en la cara con la leyenda 'Vivo en Toluca y me da pena'”.
Debo decir que no sé qué me indigna más, si la cerrazón y la falta de respeto de un periodista hacia sus compañeros, que considero no solamente absurda, sino imperdonable, o la situación de total inseguridad en que trabaja la prensa mexicana.
Probablemente el primer caso se limita a la estupidez de una persona.
Lo que verdaderamente me deja pensando son las tremendas condiciones en que están trabajando los periodistas mexicanos.
Me queda claro que quienes eligen la profesión están hechos de otra pasta. Viven de adrenalina, saben perfectamente que su trabajo les puede traer problemas y sin embargo, en la mayoría de los casos enfrentan la situación y raramente piden el apoyo de las autoridades, porque saben bien que no lo tendrán.
La organización Reporteros sin Fronteras en su página web habla acerca del modo en que se trabaja en nuestro país, donde “la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra Periodistas (FEADP) no ha obtenido ningún resultado significativo después de su creación, en febrero de 2006. La lucha contra el narcotráfico emprendida en diciembre de ese año por el gobierno federal, anunciada por el presidente Felipe Calderón, ha vuelto la situación casi insostenible”.
Solamente en lo que va del 2010, han sido asesinados cuatro periodistas. Reporteros sin Fronteras señala que “con 61 periodistas asesinados después de 2000 y otros nueve desaparecidos después de 2003, México se encuentra en el lugar 137 de 175 de la clasificación mundial... en el año 2009.”
Y no sólo: “la pasividad, la negligencia o la neutralización mutua de instituciones de más dedicadas a la defensa de la libertad de prensa en todos los niveles del poder... no son las únicas en tela de juicio en la perpetuación del calvario de la prensa mexicana... las autoridades también se han convertido en cómplices, e incluso responsables, de graves violaciones de los derechos humanos, entre otros el de informar.”
Pensar en que quienes verdaderamente cumplen con su deber y se esfuerzan por llevar a cabo su trabajo de la mejor forma posible ponen en riesgo su vida cotidianamente, es un asunto demasiado serio.
Lo más difícil es saber que -al menos en el estado de México- los periodistas no tienen siquiera un punto de referencia, una asociación capaz de pelear por sus derechos, en grado de protegerlos en caso de necesidad.
Por el contrario, es aberrante que en lugar de sostén moral, los trabajadores de la información que inocentemente se unen a una asociación creada por su proprio gremio, encuentren gestos deplorables de represión. Es precisamente ahí donde se puede comprender que en casos extremos sus propios colegas los dejarían morir solos.
Ojalá que la situación mejore. Espero de corazón que así suceda, porque a decir verdad es injusto e inmoral que quien tiene la vocación de servicio y ejerce honestamente el periodismo viva en el miedo y en la represión.
Y para cerrar, debo aclarar que también en Italia la situación referente a la libertad de expresión atraviesa un momento delicado. El último escándalo que involucra a Silvio Berlusconi tiene que ver precisamente con una investigación que se realiza en la ciudad de Trani, al sur del país, donde la fiscalía estaría investigando al premier quien habría sido descubierto gracias a algunas interceptaciones telefónicas mientras intentaba vetar Anno Zero, un programa de televisión terriblemente crítico hacia el premier en que su conductor, Michele Santoro, semanalmente publica información decididamente contraria a los intereses del jefe del gobierno italiano.
Esto, sin contar que hasta el próximo mes la televisión pública de Italia no transmitirá sus principipales programas de análisis político. Esto, porque el Consejo de Administración de la RAI, (Radio y Televesión Italiana) decidió suspender todos los talk show que tratan la actualidad y la información política hasta las elecciones regionales, que se celebrarán al final de marzo.
Esta también es represión. Esta también es dificultad para ejercer la que debería en todo caso seguir siendo la profesión más hermosa del mundo. Y ni modo, en todos lados se cuecen habas... Lamentable, ¿no es verdad?

miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Democracia de primer mundo?

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
10 de marzo, 2010

Mientras escribo estas líneas, estoy considerando la lógica dificultad para explicar a mis compatriotas la compleja realidad del sistema electoral italiano. Eso sí, adelanto a todos que a pesar de lo sofisticada que parece la situación, lo más interesante es comprender cómo ciertos problemas se pueden presentar en un país que se dice de primer mundo.
Voy al grano. Para comenzar, debo decir que a finales de marzo se llevarán a cabo en Italia las elecciones regionales. La región es lo más parecido que hay en este país a un estado mexicano. Se trata de ente territorial autónomo, dotado de órganos y funciones propias.
Italia se divide en 20 regiones, de las cuales 15 están dotadas de estatuto ordinario y las restantes cinco de estatuto especial, que les garantiza mayor autonomía, sobre todo financiera.
Las regiones son encabezadas por el presidente de la Junta Regional, que es precisamente el cargo que será asignado mediante el voto directo de los ciudadanos a finales del mes.
Es obvio que cada partido está echando toda la carne al asador, pero probablemente la tensión provocada en parte por la situación política ha provocado que se cometan errores increíbles.
Explicar el sistema de elección es complicado, pero es importante decir que uno de los requisitos para participar oficialmente es que los partidos contendientes presenten una lista para poder registrarse.
Y precisamente fue este uno de los “pequeños detalles” que algunos de los dirigentes del partido llamado Pueblo de la Libertad (PDL) olvidaron: presentar en tiempo y forma algunos de los requisitos obligatorios. Y para quien no sepa quién manda en el mencionado partido, la respuesta es sencillísima: el mismísimo premier italiano, Silvio Berlusconi.
Es decir, señoras y señores, que no se trata de cualquier partidito de esos que nada más entran en el juego político como comparsa. No. Se trata del partido de derecha que actualmente está en el poder. Una organización política que teóricamente debería tener toda la experiencia y el colmillo del planeta, además de contar con el personal más capacitado.
Pero no. No es así. O al menos es lo que emerge de lo ocurrido. Resulta que el PDL se han visto involucrado en un serio problema después de que las listas de la formación presentadas en la región del Lacio, cuya capital es ni más ni menos que Roma, y en la de la Lombardía, cuya capital es Milán, el centro económico de Italia, quedaron fuera de la carrera electoral.
Fue sin duda un error de esos que hacen época. En el Lacio la lista del PDL quedó excluida por haber sido presentada fuera de tiempo y, pese a que el partido de Berlusconi presentó un recurso, el Tribunal de Apelación de Roma confirmó su exclusión.
Mientras, en Lombardía la lista de Roberto Formigoni, del PDL y actual presidente de la región, quedó fuera por algunas irregularidades denunciadas por el Partido Radical. Tras un recurso de los radicales se invalidaron 514 de las firmas que habían apoyado la candidatura de Formigoni y ésta no cubría el mínimo requerido para presentarse a las elecciones.
El punto es que si la ley electoral señala claramente las reglas por seguir, en un país civilizado a nadie se le ocurriría no respetar las normas con tal de favorecer a los descuidados que cayeron en errores banales y arruinaron un proceso que se estaba desarrollando en términos más o menos civiles.
Sin embargo, el Gobierno de Silvio Berlusconi aprobó sin miramientos un decreto ley para permitir que las listas electorales de su partido en las regiones del Lacio y de Lombardía pudieran participar.
Así como lo leen.
Es como si de punto en blanco Felipe Calderón decidiera sacarse de la manga un decreto para que el PAN pudiera ignorar la ley y participar en las elecciones a pesar de haber cometido errores imperdonables, pasando por encima de las autoridades electorales, de los demás candidatos y sobre todo, de los ciudadanos.
Sería inconcebible, ¿no es cierto? Sin embargo en Italia la situación política es tan grave y confusa, tan arbitraria, que ha sido posible auxiliar descaradamente al partido en el poder.
La pregunta más pertinente es ¿qué habría ocurrido si el error hubiera provenido de las filas de la izquierda? Posiblemente el premier se habría lavado las manos argumentando que nadie puede estar por encima de las leyes establecidas.
De nada sirven las protestas. El mismo presidente de la República, Giorgio Napolitano firmóel decreto y se prestó al juego de Berlusconi, demostrando con ello que su cargo podría simplemente no existir y la República italiana -no- funcionaría de la misma forma si no él no existiera.
La situación es seria, grave, preocupante, porque refleja el excesivo poder que un solo individuo está ejerciendo en la pseudodemocracia italiana.
De sobra está hablar de los candidatos que el PDL ha postulado. Se trata de ministros, diputados, presidentes de región que buscan reelegirse. En suma: más de lo mismo.
No se puede tener todo el poder, lo he repetido constantemente en este espacio,. Berlusconi representa la avidez que hace daño a cualquier sociedad.
El problema es que nadie parece estar dispuesto a hacer algo efectivo para contrarrestar sus embestidas dictatoriales. Y quien se atreve -como el líder de Italia de los Valores, Antonio Di Pietro- es calificado de “troglodita”.
No existe equilibrio, insisto y el país de la bota está yendo peligrosamente hacia el caos político en un momento en que lo más importante es atender la cada vez más difícil situación económica y social.
Es una lástima que los pueblos se equivoquen y elijan a quienes con efectivos lavados de cerebro obtienen el voto y con ello el poder que después no quieren volver a soltar.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Notas de relleno...

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
03 de marzo, 2010

Al iniciar a escribir estas líneas, mis pensamientos van hacia las personas que en Chile están sufriendo las consecuencias del terrible terremoto del pasado 27 de febrero. La verdad es que los acontecimientos de los últimos días, en que la naturaleza parece particularmente cruel con los seres humanos invitan a reflexionar seriamente y a pensar por enésima vez que la vida es muy frágil y que ante todo, es necesario disfrutar cada momento con toda la intensidad posible.
Pasando a mi comentario semanal, la reflexion que hoy me ocupa tiene que ver con una de mis excursiones por los medios escritos que ofrecen on line los artículos publicados en su versión impresa.
Debo decir que en una época caracterizada por la inmediatez en la comunicación, el mundo parece más pequeño y las distancias más cortas, lo que provoca que los hechos sucedidos a miles de kilómetros de distancia sean parte de nuestra vida y en muchos casos nos afecten como si los estuvieramos viviendo en primera persona.
Por eso me sorprende encontrarme con la ligereza de algunos medios que parecen estar detenidos en el tiempo y que en lugar de asumir la responsabilidad enorme que implica informar a la sociedad, se ocupan de publicar notas que por su nula relevancia deberían ser el ejemplo del peor ejercicio del periodismo.
Mientras recorría la red en busca de novedades, encontré uno de esos artículos periodísticos que saltan a la vista por su pésima calidad. Digamos que estar acostumbrada a ver publicada información que vale poco no fue un obstáculo para distinguir esta joya que me dejó con la boca abierta.
Me veo obligada a citar el medio y el autor, no con el afán de balconear a nadie, sino porque estoy segura de que si no lo hiciera, más de una persona pondría en duda que realmente pudiera haber sido publicada información de este calibre.
La nota es del 28 de febrero y la encontré en la versión on line del diario El Sol de Toluca bajo el título “Controlar la reproducción de la fauna”.
En la entrada, la reportera Violeta Huerta nos obsequia con una afirmación contundente: “Más que esterilizar a los animales, las personas deben impulsar su educación para evitar que los perros o gatos se reproduzcan irresponsablemente y tengan crías que después van a ser abandonadas y maltratadas, pues aún hay personas que cuando ya no quieren a los animales de compañía se les hace muy fácil abandonarlos a su suerte.”
Quiero creer que se trata solamente de una anfibología y que se está hablando de la educación de las personas y no de las mascotas. Ya encontrar una anfibología en la entrada de una nota me pone a dudar seriamente de los correctores de estilo o los jefes de información.
Pero más allá de la inexistente calidad en la redacción, lo peor del asunto es saber que éste es solamente un ejemplo -aunque extremo- de la información irrelevante que se publica en los diarios de todo el mundo.
La reportera en cuestión simplemente hizo lo que el oficio le exige. Buscando sus cuatro obligatorias notas diarias, encontró en su camino a Betsabé Torres Palomino, médico veterinaria de Hogar Mascota, -que no tengo idea de quién pueda ser ni de cuán valiosa sea su opinión respecto a la esterilización de los animales- le puso enfrente una grabadora y la dejó hablar y hablar para después sacar la nota.
Los lectores se sorprenderían si pudieran saber cuántas notas salen de una entrevista de 15 minutos. Lo peor es pensar en cuántas de esas notas son publicadas.
Las notas intrascendentes y ligeras como ésta llenan los espacios de los diarios porque al parecer, los responsables de las publicaciones no han entendido que si siguen trabajando de la misma forma, si la prensa escrita no se renueva, está irremediablemente condenada a desaparecer, sobre todo ante los avances de la tecnología.
“No hay nada más viejo que el periódico de ayer”, decía Susana Crelis Secco, catedrática de periodismo en el ITESM de mis tiempos de estudiante. Ella lo decía en los años noventa y tenía razón. Hoy la frase más adecuada sería “no hay nada más viejo que el diario on line de hace una hora”.
Y ese es el punto que muchas publicaciones no quieren o no pueden comprender. La tecnología las ha superado. Necesitan renovarse. Necesitan hablar a los -pocos- lectores tradicionales de lo que los medios electrónicos no les hablan mientras los saturan de noticias.
Es absurdo pensar que un periódico pueda publicar novedades porque internet se ocupa ya de informar a velocidad vertiginosa. Es ilógico ofrecer información intrascendente porque a nadie le interesa.
Por lo mismo, la opción es sencillamente ofrecer al lector la posibilidad de analizar, de reflexionar, de evaluar, de ponderar. Es decir: de realizar todas las acciones que los medios electrónicos no permiten, cuando inundan a quienes los siguen de información inmediata, pero superficial.
La posibilidad de profundizar y con ello, la opción de pensar y de discutir debería quedar como un privilegio de quienes leen los periódicos serios que entonces se conviertirían en un foro para los editorialistas -también serios-. La opción de pensar, dije. Poca cosa, ¿eh?
Esa tendría que ser la función de la prensa escrita, porque de otra manera, con información de tan baja calidad, el periódico simple y sencillamente se convierte en un desperdicio de recursos humanos y materiales, y en un producto que sirve solamente para envolver la carne en el mercado... Y creo que ya no es bueno ni para eso.

miércoles, 24 de febrero de 2010

La verdad no peca, pero incomoda...

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
23 de febrero, 2010


Esta semana, señoras y señores, mis comentarios van dedicados a quienes, en una especie de fiebre patriotera se han dado a la tarea de linchar mediáticamente al entrenador de la selección mexicana de futbol, Javier Aguirre, mejor conocido como El Vasco.
Para empezar, no deja de sorprenderme cómo las declaraciones de un deportista son tomadas tan en serio y calan tan hondo en la conciencia nacional.
En una entrevista concedida a la cadena SER, de España, el entrenador mexicano afirmó que uno de los motivos por los que una vez concluído el mundial de Sudafrica ha decidido no continuar trabajando en México es que ha observado que en en el país hay niveles de violencia muy altos.
Lo cito textual: “(la violencia) ha permeado la sociedad, es indudable. Recuerdo hace 20 ó 25 años cuando yo todavía jugaba futbol, el narco ya estaba activo, pero ajustaban sus cuentas entre ellos, hoy sí no puedes andar en la calle tranquilamente porque de repente hay líos y te pilla en medio. Yo desde luego soy gente conocida, respetada, pero uno nunca sabe".
El Vasco se despachó con la cuchara grande y en una charla más digna de un café entre cuates que de una entrevista concedida al representante de un medio de comunicación, confesó sus temores acerca de la inseguridad que se vive en México. "Como lo de (Fernando) Cáceres -futbolista que recibió un balazo- y “joder, lo de (Salvador) Cabañas, -estrella paraguaya del club América, que también fue baleado- que es gente conocida y querida... pero siempre hay estos inadaptados, desquiciados.
Y de nuevo, el entrenador pecó de sincero: “yo, desde luego, tomo mis precauciones: mis hijos mayores viven en Madrid y yo me fui con mi mujer y con el pequeño, y llevamos ya casi un año. Esperaremos hasta el Mundial y luego me vendré para Europa para ver qué hay"
La verdad es que lo dicho por el entrenador mexicano no tiene absolutamente nada de equivocado. Ha dicho una verdad. Amarga. Pero es verdad.
Basta decir que por ejemplo, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, que pertenece a la Coparmex, en un estudio referente a las cifras de inseguridad en México señala que “en México se han iniciado los cierres de empresas o la cancelación de inversiones por la inseguridad, generándose importantes costos sociales implícitos para nuestro país... es necesario que la autoridad redoble esfuerzos para proteger la integridad física de las personas y la propiedad de sus bienes, no sólo porque son derechos inalienables de los ciudadanos, sino también para alcanzar los beneficios sociales de un ambiente de seguridad que permita la realización de un mayor desarrollo económico y social.”
El estudio advierte que “la criminalidad en México ha presentado un crecimiento importante durante los últimos años. El aumento de la delincuencia en el país ha sido de tal magnitud, que ha ocasionado un fuerte sentimiento de inseguridad entre la población, particularmente en la del Distrito Federal y en la de ciudades fronterizas como Ciudad Juárez y Tijuana.”
Estas conclusiones no vienen de la boca de un deportista. No tienen que ver con la pasión futbolera. Son verdades que están al alcance de quien trata de observar la realidad mexicana con ojos críticos y sin detenerse a pensar lo que se puede o no decir para no herir las patrióticas (¿o institucionales?) susceptibilidades.
Por otra parte, he encontrado en la internet que durante el año 2007 se denunciaron 1 millón 578 mil 680 delitos, pero con base en la información de las Encuestas Nacionales sobre Inseguridad —ENSI—, se estima que se cometieron cerca de 13 millones 200 mil delitos (reconociendo que se registran tan sólo 12 por cada 100 delitos que se cometen).
De éstos, se calcula que el 0.05% son secuestros, tanto tradicionales como exprés, es decir 6,500 durante 2007 (denunciados y no denunciados ante las autoridades), lo que equivaldría a poco más de 17 secuestros al día en el país.
Y hablo solamente del año 2007, porque estoy simplemente retomando los datos del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad (ICESI) en un informe que se publicó en agosto de 2008.
Un artículo publicado este mes por el mismo ICESI, firmado por el investigador Mario Arroyo, afirma que “en los últimos años ha quedado demostrado que la alternancia en el poder no es una variable que beneficie la provisión del servicio de seguridad pública. La desidia, improvisación y falta de visión de Estado de la clase política mexicana ha convertido a la seguridad pública, en lugar de una técnica de gobierno para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, en una suerte de populismo: gastar dinero de forma irracional con el propósito de adquirir legitimidad, trabajar más en el imaginario colectivo que en resolver los problemas que la inseguridad genera. Buscar votos y no detener delincuentes ha sido el objetivo último de las acciones en ese rubro”.
Arroyo, quien es investigador asociado a la Cátedra de Inteligencia Estratégica de la EGAP del ITESM afirma que “hoy la mentira se ha develado, la farsa ha caído por el peso de la realidad... no habrá estrategia de comunicación que pueda ya ocultar la realidad”.
Y como Miguel Arroyo no es el entrenador de los guerreros verdes, no tendrá que disculparse públicamente ni tampoco tratarán de lincharlo en los periódicos nacionales.
Hoy dedico estas líneas a los patrioteros que quieren tapar el sol con un dedo. A quienes piensan que decir que en México resulta cada vez más difícil vivir serenamente es demostrar el más puro malinchismo.
Con todo el amor que la patria puede despertar en una mexicana que vive a miles de kilómetros de distancia, es necesario decir que no es posible negar las evidencias. La inseguridad es un problema real, de todos, que se manifiesta diariamente y que no puede seguir ocultándose.
Así que me uno al Vasco y a los mexicanos que sabemos que la situación está yendo de mal en peor y solamente espero que en lugar de lincharnos, haya quien tenga la claridad y sobre todo, la capacidad de acción suficiente para proponer soluciones viables y contribuir a llevarlas a la práctica.

sábado, 20 de febrero de 2010

Las buenas conciencias y el matrimonio gay

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
16 de febrero, 2010

Es preciso reconocer que antes de escribir estas líneas, tuve que dar un amplio espacio a la reflexión. Porque en estos tiempos, el tema del que me ocupo parece calar muy profundamente en las buenas conciencias y la verdad es que no me gustaría herir susceptibilidades.
Pero francamente, creo que en México se está llegando a un pésimo momento en que el espacio público está invadiendo el ámbito privado y peor aún: las instituciones públicas se están dando a la tarea de juzgar las decisiones de las personas en materia sexual.
La moral se está convirtiendo en un asunto de Estado, y a decir verdad, no se puede decir que se trate de un argumento en que las autoridades deban intervenir, especialmente en un país teóricamente democrático.
Lo digo porque aunada a la controversia mediática que se ha desarrollado en los últimos meses luego de que en diciembre de 2009 en el Distrito Federal se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo, ahora el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, presentó una demanda de controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia la Nación (SCJN) para pedir que las bodas gay en el Distrito Federal sean declaradas inconstitucionales.
El argumento oficial es que “estas reformas podrían obligar a los estados y municipios a reconocer el matrimonio entre parejas del mismo sexo y así, en Jalisco, se les otorgarían los mismos derechos que al matrimonio reconocido en sus leyes”.
Ni hablar. Una más del “gober piadoso”.
Todavía recuerdo que en el 2008 el mismo mandatario jalisciense tuvo la genial idea de presentarse borracho para gritarle al mundo sacando a relucir su mejor colección de majaderías, que él hace lo que debe hacerse por el estado que gobierna. Por lo mismo en esos tiempos decidió regalarle a la Iglesia católica 15 millones de pesos.
El gobernador González Márquez, -obvio, como ferviente católico antes que como gobernador- se pone de parte de quienes consideran incorrecto que las parejas del mismo sexo se unan bajo el reconocimiento y la protección de la ley.
Aunque el pacto federal es un acuerdo entre estados libres y soberanos, de acuerdo con el razonamiento del gober, la aprobación del matrimonio homosexual en el DF podría “obligar a los estados y municipios a reconocer el matrimonio entre parejas del mismo sexo y así, en Jalisco, se les otorgarían los mismos derechos que al matrimonio reconocido en sus leyes”.
¿Y???? Me viene espontáneo, casi emulando a una antipática pseudo cantante mexicana. Si los estados se ven obligados a proteger, aceptar, tutelar y reconocer a las parejas gay que contraen matrimonio en el DF, ¿cuál es el problema?
Para empezar, no creo que haya filas interminables, millones de parejas gay haciendo fila para casarse. De por sí el matrimonio es una institución casi fuera de moda.
Pero para los pocos que se decidan, probablemente será muy difícil la vida aún cuando hayan obtenido el reconocimiento legal para su unión, Porque el reconocimiento de la sociedad tardará en llegar, si es que llega.
¿Por qué? Simplemente porque los emilios gonzales abundan en México, donde, de acuerdo con cifras dadas a conocer por la Cámara de Diputados de nuestro país, entre 2002 y 2007 fueron asesinadas 1000 personas en crímenes homofóbicos.
Y las cosas no han cambiado mucho en los últimos tres años como para decir que en México no se llega a niveles tan altos que estamos hablando del segundo país con mayor índice de crímenes homofóbicos después de Brasil.
Las cifras que se pueden encontrar sin problemas en Internet son escalofriantes. Por ejemplo, destaca que solamente en Michoacán, de enero a agosto de 2009 fueron asesinados 40 homosexuales, casi todos en la zona conocida como Tierra Caliente.
Un estudio de la UAM Unidad Xochimilco publicado en el 2007 señala que las discriminaciones más frecuentes hacia los homosexuales fueron: “ la no contratación en un empleo, 13 por ciento; amenaza de extorsión y detención por policías, 11 por ciento; y maltrato de empleados, 10 por ciento”.
Así que no es extraño que medio México ponga el grito en el cielo porque ya es posible ver casados a hombres con hombres y a mujeres con mujeres. Eso sí que es escandaloso, afecta a todos y ofende a las buenas conciencias. Esa sí que es violencia pura y no se puede ni se debe tolerar.
O al menos esa es mi humilde interpretación. En México se puede ser narcotraficante, se puede ser político de dudosa honestidad, se puede participar en todas y cada una de las formas de corrupción que sabemos que existen. Pero ojo: no se puede ser gay o lesbiana y mucho menos se puede pretender legalizar la unión. Eso ya no es solamente pecado: es casi un delito.
Una encuesta del 2006 arroja resultados aún más vergonzosos: 71% de los jóvenes mexicanos no aceptaría que se le dieran los mismos derechos a los homosexuales que a los heterosexuales. Obvio, los jóvenes mexicanos no son sino el resultado de una educación tradicional que me atrevo a considerar casi mojigata.
La misma encuesta da como conclusiones que el 33% de los mexicanos siente aversión por los homosexuales; un 40% no quiere políticos destacados homosexuales y un 32% no quiere vecinos homosexuales.
Por eso no me extraña en absoluto lo que el gober piadoso propone, ni me parece lejano que la aprobación de las bodas gay no dure y se quede sólo en un buen intento. Porque todo aquello que permita a los seres humanos ser felices sin molestar a los otros, es un buen intento.
Lo malo es que como siempre, las buenas conciencias gobiernan y deciden hasta cómo nos debemos comportar en la intimidad de la alcoba. Qué pena.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Opinionitis... declaracionitis...

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
09 de febrero, 2010

Esta semana honestamente no supe siquiera cómo iniciar a escribir este espacio. La verdad es que los argumentos son muchos. Ultimamente los medios de comunicación se han dado más que nunca a la tarea de bombardearnos de novedades.
Obvio, los hechos ahí están y son todos importantes. Pero si a la natural relevancia aumentamos la predisposición de la prensa, la radio y la televisión para hacerlos existir y persistir, nos encontramos ante una marea de información que en apariencia nos incumbe y nos afecta directamente.
Por una parte, en México encontramos situaciones tan serias y lamentables como las lluvias, las inundaciones y las aguas negras que cubrieron al Valle de México. Un riesgo real de epidemias y una discusión inútil entre las autoridades que pelearon sin el menor pudor por demostrar quién es más eficiente en un momento en que honestamente lo que menos importa es “quién” hace sino “qué” hace para resolver un problema delicado que afecta a miles de familias mexicanas.
Otra más de esas situaciones serias que reportan los medios mexicanos es la que se vive en Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, donde de pronto todos parecen seriamente preocupados por resolver una situación angustiosa de inseguridad que pareciera haber comenzado en los últimos quince días, pero que en realidad tuvo su origen hace mucho más tiempo.
Porque es bien sabido que hablar de esa ciudad fronteriza es aludir a un montón de problemas que van desde la desaparición y el asesinato de cientos de mujeres, hasta el dominio del narcotráfico y la reciente masacre de un grupo de jóvenes.
Y ahí de nuevo un brillante político se dio el lujo de decir que los 16 muchachos fallecidos eran “pandilleros” para luego retractarse, mientras el gobernador Baeza anunció su intención de trasladar los tres poderes de Chihuahua a Ciudad Juárez, aunque no se sabe bien con qué intenciones o cuáles serían los resultados de tan valiente acción. A lo mejor el gobernador está ya pensando en las elecciones locales de julio y por eso de repente se siente con ganas de remediar la tremenda situación de su entidad.
Mientras, en Italia la situación no podría ser menos comprometedora. Nuestro querido premier, Silvio Berlusconi, en su reciente visita a Israel no ha medido el tono de su mensaje y simplemente decidió usar los micrófonos y las cámaras para adular al pueblo israelí en forma tan exagerada que terminó hablando de su sueño de ver a Israel formar parte de la Unión europea.
Las palabras de Berlusca no pararon ahí, pues decidió hacer una alusión a los países que “ponen en discusión la existencia de Israel”. Obviamente el país que ha amenazado directamente a los israelíes es Irán, cuyo presidente, Mahmoud Ahmadinejad ha usado los medios de comunicación continuamente para amenazar con borrar Israel de la faz de la tierra.
¿Resultado de la declaración de amor hacia Israel por parte de Berlusconi? El ataque a la embajada italiana en Teherán, bajo la consigna “muerte a Berlusconi, muerte a Italia”.
Tres hechos sin conexión obviamente. Pero aunque parezca disparatado, todos tienen en común la intervención poco prudente de los políticos que de repente parecen no tener freno y deciden expresar -premeditadamente o no- cualquier cosa que les viene a la mente.
El problema en todos los casos es que hoy en día los medios de comunicación están listos para reproducir hasta la mínima frase y el más trivial de los gestos de los hombres públicos.
En realidad, el periodismo se ha vuelto simplemente una caza despiadada a la opinión de quienes cuando tienen frente a sí una cámara o un micrófono. Los polícos, politiquillos y politicuchos de todos los niveles simple y sencillamente actúan por puro instinto y en su afán de hacerse notar no miden las consecuencias de lo que dicen, causando con ello situaciones que van desde la incomodidad hasta el conflicto.
Si analizamos fríamente los contenidos, veremos que la mayor parte de los diarios y de los noticiarios se ocupa precisamente de dar cuenta de las opiniones de los -más o menos- poderosos. Lo interesante es saber que los periodistas modernos parecen estar plenamente conscientes de que mientras más descabellada, grotesca, ilógica, incoherente, agresiva e imprudente sea la frase, mayor espacio informativo ocupará.
Declaracionitis y opinionitis son las enfermedades más comunes que aquejan a los medios. Lo importante no es si hay un serio problema que requiere una solución urgente. Lo que cuenta es quién dice qué acerca de ese problema. Quién culpa a quién, quién defiende a quién.
El peso específico de una declaración es mayor si al hacerla se tocan los intereses del enemigo político.
Por eso el periodista de hoy no tiene necesidad de saber más o conocer más sobre el problema. Basta presionar un poco y la lengua del político soltará el veneno necesario y dará de qué hablar por muchos días,
Lo importante no es profundizar ni investigar. Lo interesante es poner la trampa adecuada o tener la capacidad suficiente para encontrar la frase que vende, que llama la atención, que compromete.
Algunos políticos -véase Berlusconi- son especialistas en complicarse solos la existencia. Otros son más prudentes y los periodistas tienen mayores problemas para encontrar la forma de hacerlos dar la nota.
Y sin embargo, la declaracionitis reina soberana y la investigación periodística sencillamente es una actividad del pasado que a nadie parece interesar.
Lo que importa son los hechos, no las palabras. Paradójicamente, los medios se ocupan cada día de convertir las palabras de todos, hasta de los funcionarios más insignificantes, en hechos que nos afectan, que nos involucran, que nos pertenecen.
Serio problema que no nos deja distinguir lo que de verdad es preocupante. Ni hablar, son los vicios del sistema informativo de todo el mundo que por desgracia a estas alturas parece casi imposible erradicar.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Las alianzas sospechosas

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
02 de febrero, 2010
Esta semana, revisando las noticias, me encuentro con una sorpresa que se venia gestando desde hace algún tiempo, y que honestamente non pensé que llegara a convertirse en realidad.
Se trata de una auténtica aberración, sinceramente. O mejor dicho, se trata de la prueba tangible de que en política no hay nada escrito y de que para alcanzar el poder no hay límites, especialmente porque los principios, kos ideales y las convicciones pueden resultar inútiles y hasta estorbosos.
La verdad es que cuando me enteré de lo que ocurre en el estado de Durango, comprendí que el maquiavélico principio de “el fin justifica los medios” no puede ser más atinado.
Vayamos por partes. La noticia a la que me refiero es la candidatura del expriísta duranguense José Aispuro a la gubernatura de Durango, como abanderado de una alianza entre los partidos Acción Nacional y de la Revolución democrática.
Como experimento electoral (¿o debería decirse “electorero”?) hasta se antoja interesante. Digamos que es una estrategia de “todos unidos contra el PRI”, que para obtener una gubernatura podría funcionar.
Pero analizando las cosas con calma y sin pretender rasgarme las vestiduras, hay que pensar que el ser “anti priísta” debe ser parte de los principios de albiazules y amarillos, pero ¡por separado!
De otra manera, no se concibe una alianza entre los panistas que buscan “una patria ordenada y generosa” y los perredistas que aspiran a la “democracia ya, patria para todos”.
El PAN, que oficialmente se define como un partido “centro humanista” pero del cual son conocidas sus tendencias netamente de derecha, nada tendría que ver con los ideales de izquierda enarbolados por el PRD.
Lo que queda claro es que ambas instituciones políticas se encuentran unidas contra el autoritario PRI, el partido que durante 70 años ejerció en México el poder público y que después de las últimas elecciones presidenciales parece tomar un segundo aire, aprovechando por una parte los errores de sus oponentes y por otra la presencia entre sus filas de algunos precandidatos presidenciales que podrían ganarse la simpatía de los electores para las elecciones del 2012.
Que el PRI se está reponiendo, no es una novedad. Como tampoco lo es que su renacimiento tiene su origen en las equivocaciones de los adversarios.
La fallida guerra contra el narcotráfico iniciada por el presidente Calderón ha causado que muchos ciudadanos vuelvan la vista hacia la seguridad que les podrían inspirar el partidazo y su experiencia. Es sin duda un buen momento para que los tricolores enarbolen de nuevo la bandera de la paz social que más de una vez les sirvió para ganarse el llamado voto del miedo.
Y por otra parte, los perredistas se muestran como una fuerza política desorganizada que por un lado, tiene la incómoda y bizarra figura de Andrés Manuel López Obrador y sus sueños guajiros de ser presidente, y por otro cuenta con las acciones casi temerarias de un gobierno del Distrito Federal demasiado progresista para una sociedad mexicana que todavía no está lista para afrontar las medidas gubernamentales que tienen que ver con la moral pública, como la legalización del aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Errores del PAN y del PRD que el PRI está capitalizando, ganando elecciones por todas partes. Y no porque el PRI haya cambiado, pues como dicen los italianos “el lobo pierde el pelo, pero no el vicio”, sino porque los mexicanos a veces razonamos bajo el principio que “más vale malo por conocido que bueno por conocer”.
Pero francamente, bajo ninguna circunstancia me parece inteligente pensar que la alianza entre panistas y perredistas sea adecuada, coherente, lógica, normal o por lo menos decente.
No tiene otra razón de ser que la de acabar con el enemigo y aferrarse a un triunfo electoral que a fin de cuentas, en caso de producirse, terminaría por degenerar en un pleitazo por los huesos en el gabinete duranguense.
Porque así son nuestros políticos. Los nuestros y los de todas partes. Digamos que si leemos los principios que rigen a cada uno de los partidos políticos nos daremos cuenta que todos persiguen el bien común. De eso no hay que dudar. De lo que hay que dudar es del estilo en que cada uno concibe el bienestar.
Porque hasta ahora, panistas, perredistas y priístas han mantenido en todos los rincones de México donde les ha sido concedido gobernar las mismas tristes circunstancias.
La realidad del país no ha cambiado y la corrupción y el desorden son los verdaderos gobernantes. Sin importar colores, banderas o ideales políticos. No ha habido una verdadera alternancia, no se ha verificado ese cambio tantas veces prometido. Seguimos siendo pobres, ignorantes. Nos sigue faltando la esperanza y no encontramos la manera para crecer de verdad, por la sencilla razón que tenemos un Estado que no sabe cómo dirigir los destinos de la nación.
Ni azules, ni amarillos ni tricolores nos han dado progreso, orden, paz o bienestar.
Y si para colmo nuestros brillantes políticos ahora deciden unir sus fuerzas con el solo objetivo de obtener el poder... ¡Estamos hundidos, mexicanos!

sábado, 30 de enero de 2010

Haití y las buenas intenciones

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
26 de enero, 2010
Esta semana considero un deber escribir acerca de una situación dolorosa de la cual somos impotentes testigos a distancia. Se trata del terremoto que el pasado 12 de enero sacudió Haití y que solamente en la zona metropolitana de Puerto Príncipe arrojó un saldo de al menos 150 mil personas fallecidas.
Los dolorosos hechos sin duda hacen reflexionar acerca de la fragilidad de los seres humanos ante la naturaleza. Pero sobre todo, es conmovedor pensar en lo terriblemente injusto que resulta ver tal devastación, tan enorme dolor en una nación que ya antes de la desgracia estaba llena de problemas, de miseria, de violencia.
Es terrible observar en la televisión las escenas de dolor y muerte. Pero es aún más desgarrador mirar cómo el pueblo afectado pelea hasta hacerse daño incluso por un saco de arroz.
El drama haitiano ha conmovido a todo el planeta. Las naciones se han movilizado para ayudar a las víctimas y sin embargo, es vergonzoso saber que precisamente a causa de la ayuda internacional y su presunta ineficacia, se ha presentado un incidente diplomático entre los gobiernos de Italia y de los Estados Unidos.
La situación que honestamente se antoja surreal, involucra al Jefe de Protección Civil italiano, Guido Bertolaso, y a la mismísima secretaria de Estado norteamericana, Hilary Clinton.
Ya es extraño que el titular del área haya decidido ir personalmente a Haití para coordinar la ayuda que proporcionan los italianos. Pero más extraño resulta saber que poco después de su llegada, concedió una entrevista a la televisión oficial italiana y afirmó a bocajarro que “hay enormes organizaciones involucradas y mucho por hacer, pero la situación es patética. Todo se habría podido administrar mucho mejor”,
La dura crítica de Bertolaso fue dirigida directamente a las autoridades estadunidenses, diciendo que “el mundo podía demostrar que las cosas se podían hacer mejor en una situación como ésta, pero hasta ahora no ha funcionado... era inevitable e indispensable una fuerte presencia del ejército norteamericano, pero los 15 mil hombres no son utilizados de la mejor manera. Las naves-hospital, los portaviones no tienen relación directa con el territorio ni con las organizaciones humanitarias que están presentes en el lugar de los hechos. Cada uno hace su parte, pero en modo independiente”.
Bertolaso no paró ahí su despiadada crítica sino que fue a cada momento de la entrevista más directo y específico: “los norteamericanos tienden a confundir la intervención militar con la situación de emergencia. Falta capacidad de coordinación, útil para no desperdiciar la ayuda que ha sido enviada. Se ha hecho un esfuerzo impresionante, encomiable, pero no hay liderazgo. Se necesita un hombre un Obama que coordine la emergencia... se viene aquí, se da un poco de comer y de beber y el problema para ellos está resuelto, pero es una contradiccion que no se sientan las bases para la vida futura”
Posiblemente Bertolaso tiene razón, si se parte de su experiencia profesional que entre otros asuntos tiene la coordinación de la ayuda proporcionada a los habitantes de la región italiana de Abruzzo, víctimas de un terremoto devastante ocurrido en abril de 2009.
El problema es que a partir de sus declaraciones, sin lugar a dudas incómodas para el gobierno de los Estados Unidos, se abrió todo un debate luego de que Hilary Clinton afirmó que “la polémica (iniciada por Bertolaso) me parece como esas que se hacen los lunes por la mañana después de los partidos de futbol del día anterior”. Esto, no sin antes señalar que “Haití no es Abruzzo”, por lo que no se puede actuar de igual manera ante el mismo evento.
Clinton se declaró “profundamente herida por aquellos que critican a los Estados Unidos, la generosidad de su pueblo y el empeño de su presidente por tratar de responder a un desastre de proporciones históricas”.
Y a fin de cuentas, esta verborrea mediática no ha servido para nada. Solamente para meter en problemas hasta al mismísimo premier Silvio Berlusconi, que ha tenido que elogiar la “generosa”intervención norteamericana en Haití, “sin la cual la situación habría sido mucho más difícil de coordinar”.
La verdad es que se gastan litros de tinta inútil y se desperdician energías que bien podrían utilizarse en ayudar de veras a los damninficados haitianos. Honestamente me quedo con la boca abierta cuando veo la indignación de la Clinton y observo fotografías y videos de los miles de habitantes del país afectado.
La desesperación, la angustia, el abandono de Haití deberían ser el único motivo que causara que la secretaria de Estado norteamericana se sintiera “profundamente herida”. Pero parece que esta parte nadie la entiende, como nadie parece comprender la necesidad urgente de ayudar a organizar la vida futura de quienes ya antes del 12 de enero vivían en el olvido y la desesperanza.
Porque hasta antes del terremoto, los haitianos ya tenían hambre, tenían sed, vivían en la miseria. Y nadie se ocupaba de ellos.
Ahora todos se esmeran tratando de demostrar la gran preocupación por los sobrevivientes. Me pregunto si Bertolaso tiene razón cuando afirma que “muy seguido, una vez que se llega al lugar del desastre, se piensa de inmediato a poner un gran cartel con el escudo de la organización, a quedar bien frente a las cámaras de televisión en vez de ponerse a trabajar para dar ayuda a quien lo necesita”
Probablemente dentro de todo el Jefe italiano de la Protección Civil tiene razón. Solamente estando en el lugar de los hechos podría saberse. Sin embargo, por el momento lo importante es no dejar Haití en el olvido, porque efectivamente, sin una adecuada coordinación de los recursos que llegan, probablemente la situación no solamente no mejorará, sino que puede empeorar y causar un desastre social y económico más grave que el que ya existía.
Lamentable es la desgracia que ha provocado la naturaleza. Pero aún más lamentable es la tragedia que el hombre mismo provoca cuando con aires de prepotencia no hace otra cosa que empeorar la situación. Ojalá que esta vez la generosidad estadunidense sea verdadera y no deje lugar a dudas ni comentarios en contra. Ojalá, en símtesis que finalmente todo gire alrededor de un solo concepto: verdadera reconstrucción.

miércoles, 20 de enero de 2010

El Mariachi Loco... ¡baila en Italia!


Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
19 de enero, 2010

Cuando llegó el momento de escribir este artículo, sinceramente me detuve a pensar si hablar de un asunto personal podría resultar interesante para quienes tienen la paciencia de seguir este espacio.
En realidad en este caso, lo de menos es hablar de la persona que protagoniza la historia, sino de la historia en sí.
Todo nació a partir de una idea simple. La comida mexicana, parte esencial de nuestra cultura, manifestación encantadora de nuestra esencia, es apreciada y bien recibida en el extranjero.
La cocina nacional resulta una posibilidad para quien, en un país lejano, busca una posibilidad de mejorar la propia condición económica y al mismo tiempo pretende desarrollar una actividad satisfactoria.
La idea, insisto, se antoja sencilla.
Casi podía ver a los italianos disfrutando de las delicias de nuestra cocina. La materia prima no resulta muy difícil de conseguir, dado que en todo el territorio del país de la bota hay muchos restaurantes mexicanos abiertos.
Claro que pocos ofrecen productos genuinos y se ocupan más bien de platillos tex mex, pero sin duda la presencia de esos negocios permite por ejemplo encontrar distribuidores de tortillas de buena calidad, que en todo caso son el producto más representativo.
Así pues, de la idea se pasa a la acción. Claro que se hacen planes importantes. Se piensa en abrir un restaurante, dado que en Novara, la ciudad donde vivo no existe ni un solo tex mex y mucho menos un restaurante mexicano.
Para ello, es necesario contar con un requisito. Un curso que dura algunos meses y que entre los temas que trata considera detalles tan insignificantes como la forma en que se deben ordenar los alimentos en el refrigerador hasta asuntos más importantes como la fecha en que se debe realizar la declaración de impuestos.
Todo para presentar un examen que permita a quien lo aprueba abrir lo que en Italia se llama un “ejercicio público”, es decir, una actividad relacionada con la industria restaurantera.
Una vez obtenido el primer requisito -vale decir que el costo del curso y el examen es de más de 600 euros, es decir alrededor de 11 mil pesos- se comienza a pensar en serio. Hay que buscar el lugar ideal para iniciar la actividad.
De sobra está relatar la aventura que representa encontrar el lugar adecuado. Efectivamente pensar en un restaurante es una especie de sueño imposible. Para comenzar, la licencia respectiva no es fácil de conseguir, puesto que cada determinado tiempo el municipio libera un número limitado de concesiones, por lo que en lugar de buscar una licencia nueva, resulta más práctico adquirir una actividad que tenga no solamente la licencia, sino además los instrumentos de trabajo y cuente con una clientela fija.
Al principio el objetivo fue ese. Sin embargo, los precios elevados le quitan la ilusión a cualquiera. Por el local más sencillo, una Trattoria -una especie de fonda a la italiana- el propietario pedía 130 mil euros (más de dos millones de pesos).
Cuando se piensa en invertir, uno imagina que existirá por lo menos una posibilidad de apoyo a la microempresa. Y claro que existe. Un fondo de la Unión europea que se da a las empresas... una vez que éstas ya están trabajando. Ya pa' qué, ¿verdad?
Es decir: cero estímulo a la creación de nuevos negocios.
En pocas palabras: si no hay dinero, no hay alternativa. Porque de los bancos mejor ni hablamos. Por una parte, la crisis económica ha cerrado las puertas de las instituciones bancarias a quienes necesitan un crédito. Por otra, en caso de considerar una solicitud, los bancos exigen garantías que los comunes mortales no tenemos.
Por lo mismo, hubo que redimensionar el proyecto original. Dejar a un lado la idea del restaurante para pensar en un negocio más modesto. De ahí surgió la idea de abrir un take away mexicano. Especialidades mexicanas para llevar.
Uno piensa en los tradicionales changarros mexicanos de los sábados por la noche, donde es posible encontrar delicias elaboradas con pura vitamina T. Se imagina algo semejante y decide que tal vez a los italianos pueda gustarles la idea de llevarse a casa unas buenas enchiladas o unos deliciosos taquitos dorados.
Total, lo primero que viene a la cabeza es cuántas señoras se levantan un día con la idea de sacar un anafre y una mesa en la puerta de su casa y lo hacen, porque saben que aunque pasen las autoridades las cosas siempre se pueden arreglar.
Lo malo es que en Italia la situación se complican cuando interviene la burocracia, cuando se tienen que cumplir las normas sin protestar. Porque para empezar, es necesario encontrar el local adecuado: uno donde haya autorización de parte de los vecinos del condominio para instalar una chimenea que permita la expulsión de humos y olores.
Luego de recorrer al menos 40 agencias inmobiliarias en busca del famoso local, finalmente fue posible encontrar uno que pudiera acondicionarse, obviamente, con el permiso de los vecinos primero y después de la autoridad que al inicio interviene revisando el plano preliminar.
Sin querer agobiar demasiado a quien tiene la paciencia de leer esta historia, debo señalar que, además de construir la famosa chimenea -en acero inoxidable revestido, con una altura de 20 metros- fue necesario dividir el local el dos secciones: la cocina y el área pública.
En la cocina es preciso -por disposiciones legales- que los muros tengan azulejo blanco hasta una altura mínima de dos metros; que todo el equipo sea de acero inoxidable; que haya un vestidor con un armario para el personal: que los fregaderos y todas las tomas de agua se accionen con pedales, lo mismo que el inodoro.
Se requiere que la bodega donde se guardan los alimentos esté perfectamente iluminada y ventilada, que en la cocina haya suficientes botes para clasificar la basura, que exista una relación adecuada de aire-luz y que las puertas estén lo suficientemente protegidas para impedir el paso de insectos y roedores.
Total: a la tierra que fueres, haz lo que vieres. Ni modo.
Ni cómo agradecer la confianza de quienes a la pura palabra otorgaron los créditos necesarios. Desde el amigo ingeniero que preparó el proyecto y se ocupó de los trámites; el vecino albañil que llevó a la práctica la casi imposible misión de convertir una especie de ratonera en un lugar lleno de luz y color; el pariente plomero que trabajó a deshoras para preparar la instalación.
Hay que hablar de la solidaridad del herrero que fabricó las puertas tal como las autoridades la requerían; del amigo que a crédito dio la campana extractora y el refrigerador.
Y después de meses de preparación, el proyecto terminado fue puesto a consideración de las autoridades que finalmente decidieron que El Mariachi Loco, primer take away de la ciudad de Novara, podía empezar a bailar.
Atrás quedaron los “no” de los bancos y de los excépticos. Atrás el “no” de PROMEXICO, atrás la nula respuesta del Consulado mexicano en Milán ante la simple petición de regalar ¡una bandera!para exhibirla en el negocio.
Sin duda queda la experiencia casi traumática de enfrentar un duro sistema que solamente sabe poner peros y que hace de todo, menos fomentar la iniciativa privada. Y que conste: las autoridades sanitarias no solamente aprobaron, sino que felicitaron.
Pero eso como sea, ya es pasado. Ahora hay que mirar hacia adelante, tratando de mostrar con sencillez y alegría lo que como mexicana en el extranjero es posible dar.