Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
09 febbraio, 2011
Esta semana no puedo dejar de hablar acerca de un tema que sinceramente me ha dejado mucho para pensar. Deseo precisar que no me he considerado nunca una defensora incondicional de la libertad de expresión porque a decir verdad en más de una ocasión se han etiquetado como derechos fundamentales de los periodistas acciones vergonzosas que han servido solamente para difamar a algunos personajes públicos.
En realidad siempre he pensado que entre los políticos y los periodistas hay una lucha contínua por el ejercicio del poder. Francamente creo que muchas veces bastan unas cuantas líneas escritas en el modo y en el medio justo para poner a temblar a los poderosos.
Funciona así desde siempre. Para acabar con carreras y reputaciones basta escribir y/o publicar en los medios electrónicos dos o tres consideraciones, difundir algunos rumores, fomentar la “opinionitis” entre los enemigos de quienes son el blanco de las críticas.
Por desgracia muchas veces el periodista calla y habla según un código ètico tan personal como sus aspiraciones. Por esa razón antes de defender la libre expresión prefiero siempre detenerme a analizar el caso específico.
Pero esta vez, frente a la situación de la periodista Carmen Aristegui, despedida en términos desconcertantes de su programa en la cadena de televisión MVS, no puedo sino sostener que se trata de una auténtica injusticia y que efectivamente, se está atentando contra el derecho no solamente de expresarse, sino de cuestionar a la autoridad, derecho que debería prevalecer a cualquier costo en una sociedad aparentemente democrática como la mexicana.
Me quiero concretar a los hechos. No me interesa prodigarme en opiniones, quisiera simplemente hacer un reporte detallado de lo que sucedió para que quien tiene la gentileza de leer estas líneas juzgue sin problemas lo ocurrido.
Todo comenzó cuando el pasado tres de febrero un grupo de diputados federales del Partido del Trabajo tuvieron la genial idea de subir a la tribuna de la Cámara con una manta muy particular, en la que se observaba una fotografía del presidente Felipe Calderón con los ojos irritados, y sobre la foto se leía: “¿Dejarías a un borracho que maneje tu coche? No, ¿verdad? ¿Entonces por qué dejas que gobierne tu país?”
Claro que de inmediato los diputados panistas comenzaron a rasgarse las vestiduras, especialmente porque a últimas fechas se ha decidido ejecutar un reglamento que precisamente se ocupa de regular y sancionar las manifestaciones en la cámara.
Los correligionarios del presidente Calderón argumentaron que se trataba de una “falta de respeto a las instancias institucionales” y obviamente exigieron el retiro de la manta, criticando a los petistas que “no quieren cumplir un reglamento que los obliga a ser ordenados, civilizados”. Criticaron la actitud de sus opositores y los invitaron a “que discutan y debatan en la tribuna con argumentos, con aspectos que puedan llevar trascendencia a esta cámara de diputados y a este país y no con circos mediáticos de los cuales los ciudadanos ya están cansados, verdaderamente cansados”.
La sesión se dio por terminada y la coordinadora de la bancada albiazul cerró con broche de oro el escándalo leyendo un comunicado (supongo que lo hizo para contribuir al circo mediático)en el que afirmaba que el grupo parlamentario que coordina “lamenta la vergonzosa actuacion de los legisladores que incurren en la injuria como método de protesta, no es sólo un agravio a la instución presidencial que merece todo el respeto de los mexicanos, del que Acción Nacional ha sido y será siempre respetuoso, sin importar la proveniencia partidista. Rechazamos la denostaciòn al Ejecutivo nacional y señalamos que así como la censura es enemiga de la libertad de expresión, también lo son la calumnia y la difamación.”
Sabias palabras, llenas de apego al presidencialismo que sin duda ha sido uno de los grandes males de nuestro país. Esa maldita costumbre de poner en un altar a la persona que en lugar de servir a los mexicanos se sirve de ellos para sentirse un semidios. Y que no me diga la señora diputada Vázquez que los panistas se han caracterizado por el respeto a sus rivales políticos, porque honestamente creo que en México no ha habido nunca una convivencia pacífica entre partidos, a menos que mi memoria se equivoque.
A partir de estos hechos, Carmen Aristegui comenzó a cuestionar. Y me permito transcribir lo que la periodista dijo, para que no quede lugar a dudas:
“Efectivamente el dia fue muy duro en San Lazaro. Pero regresemos al punto de la manta, es durisimo lo que ahí se plantea... pongámosle atención al asunto y dejemos la pregunta abierta. No es la primera vez que se habla de este tema, de un presunto alcoholimo de Felipe Calderón. Si usted es usuario de las redes sociales por ejemplo, pues en ese circuito de comunicación de la sociedad mexicana es frecuente ver expresiones que aluden a esa circunstancia que no podemos corroborar, no hay informacion específica, por lo menos nosotros no disponemos de ella para saber si efectivamente el presidente tiene o no problemas de alcoholismo. Pero es un tema delicado, por supuesto que hay que verlo con la gravedad del asunto, saber si hay o no ese problema, si hay o no esa problemàtica en la persona de Felipe Calderón Hinojosa. En las democracias del mundo suele verse de vez en vez que se piden estudios mèdicos para saber cuál es la condicion de los gobernantes, qué tipo de salud tienen, pues porque a final de cuentas están en una posición de altísima responsabilidad y las sociedades... requieren necesariamente saber cuál es la condición de quien está tomando decisiones a nombre del interés general. Por eso lo que ayer pasó y por lo que en el clima de lo que en las redes sociales se puede percibir con razon o sin ella si merecería una atención seria, una atención particular sobre esta interrogante: ¿tiene o no problemas de alcoholismo el presidente de la república?”
La periodista aclaró que es una información no confirmada. Me permití por ello señalar en negritas la afirmaciómn de Aristégui, que se atrevió a sugerir: “Debería la propia presidencia de la república dar una respuesta clara, nítida, formal al respecto. No hay nada de ofensivo me parece cuando alguien si es que fuera el caso atraviesa por un problema de esta naturaleza. El alcoholismo que es un fenómeno de salud muy estudiado, muy conocido, tiene diferentes explicaciones cuando sucede en las personas, requiere tratamiento. Es una situacion que no debe ser vista con caricatura, si es el caso, si efectigamente hay elementos firmes que hagan presumir efectivamente un problema de alcoholismo de Felipe Calderón, tendría que ser tratado con la seriedad del caso y me parece que efectivamente frente a lo que pasó en San Lázaro la respuesta mas fácil es denostar el asunto y criticarlo y decir que no es la manera en que los legisladores deben comportarse...dejemos la pregunta abierta y la petición formal a la presidencia de la república: ¿tiene o no problemas de alcoholismo Felipe Calderon.?Y esto merece una respuesta seria, formal y oficial de la propia presidencia de la república.”
La respuesta para Aristegui llegó y no precisamente de parte de Los Pinos, sino de la empresa MVS. “El pasado viernes 4 de febrero, la periodista Carmen Aristegui dio por válida una presunción, transgrediendo nuestro código ético y al negarse a ofrecer, como lo solicitó la empresa, una disculpa pública, decidimos dar por terminada nuestra relación contractual”.
Señores, con todo respeto, si estoy perdiendo mi capacidad para entender el idioma español, díganmelo, o al menos aclárenme en qué momento Aristegui dio por válida una presunción. Mejor respondan que simple y sencillamente encontraron el mejor pretexto para eliminar a una persona incómoda, o que realemente el tema de que Calderón está enfermito es tan terrible que lo mejor es ni siquiera tomarlo en cuenta, para que los mexicanos no se asusten o se preocupen por quien los está gobernando.
Me gustaría de veras que quienes se toman la molestia de leer este espacio leyeran con calma lo que dijo Carmen Aristegui. Me dediqué a transcribirlo a propósito, para que quienes no lo vieron o lo escucharon tuvieran la posibilidad de analizar con toda calma lo que causó el despido de una profesionista, cuyo estilo podrá gustar o no, pero que esta vez no hizo absolutamente nada para merecer un despido tan indecente.
Precisamente en Internet está disponible el video con el programa, para quien desee volver a escucharlo*, y de paso, si alguien me dice en qué parte la señora Aristegui “dio por válida una presunción”, avíseme por favor. Yo sinceramente pienso que lo único que hizo la periodista fue afirmar sin decirlo que “cuando el río suena, agua lleva” y con lo ocurrido, con ese afán de tapar el sol con un dedo, el río está sonando cada vez más.
*http://www.youtube.com/watch?v=1Y4FvlDuWfI
jueves, 10 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
Amores de tercera... ¿edad?
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
02 febbraio, 2011.
Esta semana me enterado de algunas novedades que sinceramente no me sorprenden. Será gracias al nuevo estilo de los medios de comunicación que me estoy acostumbrando a saber demasiado acerca de la vida privada de los políticos de todo el mundo.
Los hombres de poder últimamente están perdiendo la compostura, por lo que veo. Así que he venido a conocer ciertos rumores que honestamente no me parecen tan escandalosos, pero que me dejan pensando acerca de la fragilidad de quienes en apariencia deberían ser imbatibles, también emocionalmente.
Supe que al parecer el controversial ex gobernador del estado de México, Arturo Montiel Rojas tiene algunos problemas de salud y que su tercera esposa, Norma Meraz, no lo trata con la amabilidad y la abnegación que corresponden a la imagen de la compañera de vida.
Me vino a la mente el triste caso del extinto ex presidente de México, José López Portillo, que si no mal recuerdo, enfermo y anciano, en los últimos días de su vida sufrió terribles vejaciones de parte de su esposa, la vedette Sasha Montenegro.
Lógicamente recordé también la situación del actual presidente del Consejo de Ministros italiano, Silvio Berlusconi, que en las últimas semanas ha sido no solamente el blanco de las más severas críticas de sus opositores, sino que se ha convertido en la comidilla del mundo occidental.
Por eso digo que ya no me escandaliza saber lo que sucede en la vida personal de los poderosos. Será que todos los días tengo que escuchar en los medios de comunicación los detalles más sórdidos de la vida de Berlusca, que gracias a la nueva investigación de la justicia italiana se está revelando como un anciano con una seria dependencia al sexo.
Es increíble, pero estoy hablando ni más ni menos que de un jefe de Estado que es acusado de inducir a la prostitución a una menor de edad, la marroquí Karima Heyek, mejor conocida como Ruby-robacorazones, a quien en a mediados del 2010 el premier habría sacado de la cárcel utilizando sus influencias y bajo el argumento -naturalmente falso- de que ésta era la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak,
A partir de este uso inadecuado del poder por parte del premier, se ha destapado una verdadera cloaca. Se ha descubierto que en la residencia de la ciudad norteña de Arcore, que es el domicilio del premier, así como en otras propiedades de éste, se habrían llevado a cabo fiestas en las que participarían jóvenes y hermosas mujeres, que a cambio de jugosos compensos, se habrían entregado a verdaderas orgías, todas ellas encabezadas por Berlusconi.
Insisto: lo que me sorprende no es que los hombres poderosos de cualquier país utilicen su ventajosa posición para satisfacer sus caprichos más bizarros. Lo que me resulta curioso es observar en ellos una gran necesidad de reafirmarse como personas, conquistando gracias a su capacidad económica y a su posición política a ciertas mujeres que en otras circunstancias de ninguna manera se entregarían a los deseos de estos personajes que no son solamente poco agraciados, sino que pueden resultar desagrables.
Digamos que es interesante pensar en lo que puede pasar por la cabeza de un hombre que aparentemente lo tiene todo. Me pregunto, como quizá lo hacen muchos otros ciudadanos normales como yo, qué orilla a los poderosos a cometer locuras por las mujeres bellas.
Recuerdo por ejemplo que precisamente Arturo Montiel en su momento perdió la cabeza y llegó al extremo de enviar una iniciativa para modificar el código civil y poder divorciarse rápidamente para contraer nuevas nupcias. Más de uno se preguntaba entonces cómo una mujer joven y agraciada había decidido unir su vida a un hombre anciano que no es precisamente un adonis y mucho menos se caracteriza por su sagacidad.
¿Será que el poder enamora? No lo sé. Pero sé que muy posiblemente se necesita una cierta forma de ver el mundo y mucha sangre fría para decidir que es ventajoso concederse sin límites sin ver arrugas, tejido adiposo, vicios o vejez.
Y si somos sinceros, sin darnos golpes de pecho, debemos reconocer que la manía de ir detrás de las jóvenes pertenece no solamente a los grandes, sino que hasta el último de los funcionarios que tiene un poquito de poder y una cierta capacidad económica se da el lujo de contar con filas de señoritas que seguramente a cambio de grandes o pequeños favores les dan el ansiado sí.
El ejemplo de las interceptaciones telefónicas publicadas en Italia que corresponden al caso Berlusconi, me hace creer que para una mujer joven, entregarse a un político de cualquier nivel es una forma de inversión. He leído -sinceramente divertida- que las papi-chicas comentan entre ellas que el premier Berlusconi no es sino un “viejo” y que, a decir de su favorita, la consejera regional de la Lombardía, Nicole Minetti, se preocupa solamente por salir bien librado del problema, mintiendo descaradamente para salvar su “culo flácido”. Y sin embargo, todas ellas habrían participado en el Bunga Bunga, con asco y todo, pero todas habrían recibido favores económicos y hasta cargos públicos a cambio de sus prestaciones.
Lo que me parece interesante es que a fin de cuentas, el retrato que la opinión pública puede hacer de estos hombres, no es sino el de unos pobres diablos, cuya debilidad contrasta con la grandeza que pretenden reflejar en el ejercicio del poder.
Paradójicamente la fragilidad de estas figuras es tal, que cuando los vemos abandonados a su suerte no podemos sino sentir una cierta lástima, porque nos damos cuenta de que son seres de carne y hueso y que la inteligencia que demostraron para llegar al puesto que ejercen parece anularse ante una evidente incapacidad para controlar sus instintos primordiales.
El problema es que desafortunadamente la sociedad necesita mucho más de los gobernantes. Los ciudadanos los eligen y ponen sus esperanzas en ellos. Los consideran aptos para gobernar y si se descubre que no son capaces siquiera de gobernarse a sí mismos y moderar sus hábitos, entonces no se merecen otra cosa que el desprecio.
Cada uno de nosotros tiene el sacrosanto derecho de vivir en el ámbito privado como mejor le parezca. El problema es que los hombres públicos tienen la obligación moral de comportarse correctamente, y sobre todo, deben demostrar que son capaces de no utilizar erróneamente el poder que les ha sido concedido por sus gobernados, ejercicio que por supuesto incluye la administración de los recursos que son de todos y que no deberían usarse para pagar los vicios de nadie.
No se trata de lincharlos y vilipendiarlos por sus debilidades personales. Se trata simplemente de exigirles una conducta equilibrada que demuestre que pueden realmente mantener la compostura y dedicar su tiempo a servir al pueblo que los eligió. De otra manera, se convierten en reyezuelos desnudos, enfermos, ciegos y prepotentes, todo lo contrario de aquello que se espera en una sociedad más o menos democrática.
02 febbraio, 2011.
Esta semana me enterado de algunas novedades que sinceramente no me sorprenden. Será gracias al nuevo estilo de los medios de comunicación que me estoy acostumbrando a saber demasiado acerca de la vida privada de los políticos de todo el mundo.
Los hombres de poder últimamente están perdiendo la compostura, por lo que veo. Así que he venido a conocer ciertos rumores que honestamente no me parecen tan escandalosos, pero que me dejan pensando acerca de la fragilidad de quienes en apariencia deberían ser imbatibles, también emocionalmente.
Supe que al parecer el controversial ex gobernador del estado de México, Arturo Montiel Rojas tiene algunos problemas de salud y que su tercera esposa, Norma Meraz, no lo trata con la amabilidad y la abnegación que corresponden a la imagen de la compañera de vida.
Me vino a la mente el triste caso del extinto ex presidente de México, José López Portillo, que si no mal recuerdo, enfermo y anciano, en los últimos días de su vida sufrió terribles vejaciones de parte de su esposa, la vedette Sasha Montenegro.
Lógicamente recordé también la situación del actual presidente del Consejo de Ministros italiano, Silvio Berlusconi, que en las últimas semanas ha sido no solamente el blanco de las más severas críticas de sus opositores, sino que se ha convertido en la comidilla del mundo occidental.
Por eso digo que ya no me escandaliza saber lo que sucede en la vida personal de los poderosos. Será que todos los días tengo que escuchar en los medios de comunicación los detalles más sórdidos de la vida de Berlusca, que gracias a la nueva investigación de la justicia italiana se está revelando como un anciano con una seria dependencia al sexo.
Es increíble, pero estoy hablando ni más ni menos que de un jefe de Estado que es acusado de inducir a la prostitución a una menor de edad, la marroquí Karima Heyek, mejor conocida como Ruby-robacorazones, a quien en a mediados del 2010 el premier habría sacado de la cárcel utilizando sus influencias y bajo el argumento -naturalmente falso- de que ésta era la sobrina del presidente egipcio Hosni Mubarak,
A partir de este uso inadecuado del poder por parte del premier, se ha destapado una verdadera cloaca. Se ha descubierto que en la residencia de la ciudad norteña de Arcore, que es el domicilio del premier, así como en otras propiedades de éste, se habrían llevado a cabo fiestas en las que participarían jóvenes y hermosas mujeres, que a cambio de jugosos compensos, se habrían entregado a verdaderas orgías, todas ellas encabezadas por Berlusconi.
Insisto: lo que me sorprende no es que los hombres poderosos de cualquier país utilicen su ventajosa posición para satisfacer sus caprichos más bizarros. Lo que me resulta curioso es observar en ellos una gran necesidad de reafirmarse como personas, conquistando gracias a su capacidad económica y a su posición política a ciertas mujeres que en otras circunstancias de ninguna manera se entregarían a los deseos de estos personajes que no son solamente poco agraciados, sino que pueden resultar desagrables.
Digamos que es interesante pensar en lo que puede pasar por la cabeza de un hombre que aparentemente lo tiene todo. Me pregunto, como quizá lo hacen muchos otros ciudadanos normales como yo, qué orilla a los poderosos a cometer locuras por las mujeres bellas.
Recuerdo por ejemplo que precisamente Arturo Montiel en su momento perdió la cabeza y llegó al extremo de enviar una iniciativa para modificar el código civil y poder divorciarse rápidamente para contraer nuevas nupcias. Más de uno se preguntaba entonces cómo una mujer joven y agraciada había decidido unir su vida a un hombre anciano que no es precisamente un adonis y mucho menos se caracteriza por su sagacidad.
¿Será que el poder enamora? No lo sé. Pero sé que muy posiblemente se necesita una cierta forma de ver el mundo y mucha sangre fría para decidir que es ventajoso concederse sin límites sin ver arrugas, tejido adiposo, vicios o vejez.
Y si somos sinceros, sin darnos golpes de pecho, debemos reconocer que la manía de ir detrás de las jóvenes pertenece no solamente a los grandes, sino que hasta el último de los funcionarios que tiene un poquito de poder y una cierta capacidad económica se da el lujo de contar con filas de señoritas que seguramente a cambio de grandes o pequeños favores les dan el ansiado sí.
El ejemplo de las interceptaciones telefónicas publicadas en Italia que corresponden al caso Berlusconi, me hace creer que para una mujer joven, entregarse a un político de cualquier nivel es una forma de inversión. He leído -sinceramente divertida- que las papi-chicas comentan entre ellas que el premier Berlusconi no es sino un “viejo” y que, a decir de su favorita, la consejera regional de la Lombardía, Nicole Minetti, se preocupa solamente por salir bien librado del problema, mintiendo descaradamente para salvar su “culo flácido”. Y sin embargo, todas ellas habrían participado en el Bunga Bunga, con asco y todo, pero todas habrían recibido favores económicos y hasta cargos públicos a cambio de sus prestaciones.
Lo que me parece interesante es que a fin de cuentas, el retrato que la opinión pública puede hacer de estos hombres, no es sino el de unos pobres diablos, cuya debilidad contrasta con la grandeza que pretenden reflejar en el ejercicio del poder.
Paradójicamente la fragilidad de estas figuras es tal, que cuando los vemos abandonados a su suerte no podemos sino sentir una cierta lástima, porque nos damos cuenta de que son seres de carne y hueso y que la inteligencia que demostraron para llegar al puesto que ejercen parece anularse ante una evidente incapacidad para controlar sus instintos primordiales.
El problema es que desafortunadamente la sociedad necesita mucho más de los gobernantes. Los ciudadanos los eligen y ponen sus esperanzas en ellos. Los consideran aptos para gobernar y si se descubre que no son capaces siquiera de gobernarse a sí mismos y moderar sus hábitos, entonces no se merecen otra cosa que el desprecio.
Cada uno de nosotros tiene el sacrosanto derecho de vivir en el ámbito privado como mejor le parezca. El problema es que los hombres públicos tienen la obligación moral de comportarse correctamente, y sobre todo, deben demostrar que son capaces de no utilizar erróneamente el poder que les ha sido concedido por sus gobernados, ejercicio que por supuesto incluye la administración de los recursos que son de todos y que no deberían usarse para pagar los vicios de nadie.
No se trata de lincharlos y vilipendiarlos por sus debilidades personales. Se trata simplemente de exigirles una conducta equilibrada que demuestre que pueden realmente mantener la compostura y dedicar su tiempo a servir al pueblo que los eligió. De otra manera, se convierten en reyezuelos desnudos, enfermos, ciegos y prepotentes, todo lo contrario de aquello que se espera en una sociedad más o menos democrática.
jueves, 27 de enero de 2011
México lindo y... temido?
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
26 enero, 2011.
Esta es una de esas semanas en las que por diversos motivos me invade la nostalgia por mi país de origen. Sinceramente es uno de esos períodos en que me gustaría tomar el primer avión disponible que me lleve a México.
Lo malo del asunto es que francamente, después de dos años de no visitar mi tierra, y con las noticias que cada día leo practicamente en tiempo real gracias a los modernos sistemas de comunicación, me quedo pensando en cuánto habrá cambiado mi ciudad, en cuánto habrá aumentado el nivel de estrés entre mis paisanos y sobre todo, qué tanto ha afectado la vida cotidiana de los mexiquenses el tema que por desgracia se ha convertido en el pan de cada día: la inseguridad, ligada irremediablemente a la inútil y pésimamente planificada guerra contra el narcotráfico.
Me quedo pensando por un momento acerca de estos “temores” que para mí son una novedad, porque a fin de cuentas soy mexicana y tendría que pensar que visitar las ciudades de mi país, especialmente aquellas consideradas turísticas por tradición debería ser un motivo de alegría y no tendría que pasar por la mia mente el miedo a sufrir ningún tipo de violencia.
Sin embargo, hay términos que en los últimos tiempos se han convertido en una parte de la vida de los mexicanos. Conceptos acuñados en la historia reciente: “secuestro exprés”, “levantón”, “zetas”, “familia”, “tiroteo”, “narcomensajes”. Son neologismos que hacen del robo o del asalto a mano armada el menor de los males, la más pequeña de las amenazas hacia los ciudadanos comunes de mi México querido.
Por eso pienso que si personalmente me invade un cierto temor hacia la situación que se está viviendo y que no puede negarse, quienes tienen planeado ir a México como turistas y desconocen absolutamente nuestra realidad, seguramente se sentirán muy pero muy incómodos y lo pensarán dos veces antes de iniciar un viaje hacia nuestro país.
Y es entonces cuando me dan ganas de reir a carcajadas cuando nuestro querido presidente dice que “la inseguridad no afecta ni es contra los turistas, pues tuvieron 'estancia placentera' 99.99% de los 10 millones de extranjeros que visitaron al país el año pasado”.
Lástima que Calderón habla de los turistas que visitaron el país y no se preocupa por aquellos que, gracias a la inseguridad decidirán que es mejor ir a otros lugares. El presidente ha dicho con el entusiasmo surreal que lo caracteriza que, a pesar de no ser un promotor turístico ni un agente de viajes, se ocupará de realizar una campaña donde “se muestre México tal y como es: una verdadera belleza natural, cultural e histórica que vamos a poner en las pantallas de todo el mundo a través de los principales canales”.
Y casi como una especie de propósito de año nuevo, Calderón ha decidido que este 2011 será el año del turismo, y en un arranque más que optimista, seguramente sugerido por alguno de sus brillantes asesores, ha decidido que “cada documento que firme cada secretario o cada acción que realice llevará la leyenda ‘2011 Año del Turismo’, porque queremos alinear todo el gobierno”.
¡Excelente! Sin duda los documentos con esa leyenda serán el arma secreta que hará olvidar a los potenciales turistas que por ejemplo, en Acapulco, una de las metas turísticas más importantes de México, el segundo fin de semana del 2011, fueron 28 los muerto encontrados, algunos de ellos colgados, en una ciudad que se disputan pistoleros de Edgar Valdez, alias "La Barbie", quien fue capturado en 2010, y Héctor Beltrán Leyva, del cartel de los Beltrán Leyva.
Y a pesar de que Acapulco no es todo México, es un ejemplo que trasciende seriamente por la fama que tiene en el mundo. Por ello me pregunto de qué servirán las imágenes maravillosas que Calderón quiere promover, ante las fotografías y la información terrible que cada vez con mayor frecuencia le dan la vuelta al mundo advirtiendo tácitamente a los potenciales turistas que el ambiente no es el más adecuado para visitar nuestro país.
Y es lamentable, especialmente porque en un período de seria crisis, la situación podría agravarse, dada la impostancia del turismo en México, que representa el ocho por ciento del Producto Interno Bruto.
Las cifras y proyecciones para el sector turismo este año en México son optimistas, quizá demasiado: se prevé que el país recibirá un ingreso de divisas que promedia los 12 mil 670 millones de dólares en el 2011, tras el arribo de 22 millones 685,000 turistas, según los pronósticos de la Organización Mundial del Turismo.
Estos ingresos representarían un aumento de 5.7% con respecto a la cifra estimada para el 2010. Sin embargo es necesario considerar los factores imprevisibles, que como en el 2009 con el brote de influenza suina causaron estragos en el sector.
Y sobre todo, hay que ser realistas y pensar que en el extranjero la imagen de México comienza a ser difundida como la de un país altamente peligroso, donde la guerra al narcotráfico puede ser un elemento por considerar muy seriamente antes de decidir visitarlo.
Lo peor del asunto es que en este momento honestamente no hay mucho por hacer para contrarrestar la situación. Iluso como siempre el presidente que propone mostrar la belleza de nuestro México, escondiendo el horror que se vive diariamente. Y es que mientras el presidente pone en las pantallas nuestras naturales bellezas, la prensa se encarga de poner en las pantallas la cruel, difícil y cada vez más triste realidad.
26 enero, 2011.
Esta es una de esas semanas en las que por diversos motivos me invade la nostalgia por mi país de origen. Sinceramente es uno de esos períodos en que me gustaría tomar el primer avión disponible que me lleve a México.
Lo malo del asunto es que francamente, después de dos años de no visitar mi tierra, y con las noticias que cada día leo practicamente en tiempo real gracias a los modernos sistemas de comunicación, me quedo pensando en cuánto habrá cambiado mi ciudad, en cuánto habrá aumentado el nivel de estrés entre mis paisanos y sobre todo, qué tanto ha afectado la vida cotidiana de los mexiquenses el tema que por desgracia se ha convertido en el pan de cada día: la inseguridad, ligada irremediablemente a la inútil y pésimamente planificada guerra contra el narcotráfico.
Me quedo pensando por un momento acerca de estos “temores” que para mí son una novedad, porque a fin de cuentas soy mexicana y tendría que pensar que visitar las ciudades de mi país, especialmente aquellas consideradas turísticas por tradición debería ser un motivo de alegría y no tendría que pasar por la mia mente el miedo a sufrir ningún tipo de violencia.
Sin embargo, hay términos que en los últimos tiempos se han convertido en una parte de la vida de los mexicanos. Conceptos acuñados en la historia reciente: “secuestro exprés”, “levantón”, “zetas”, “familia”, “tiroteo”, “narcomensajes”. Son neologismos que hacen del robo o del asalto a mano armada el menor de los males, la más pequeña de las amenazas hacia los ciudadanos comunes de mi México querido.
Por eso pienso que si personalmente me invade un cierto temor hacia la situación que se está viviendo y que no puede negarse, quienes tienen planeado ir a México como turistas y desconocen absolutamente nuestra realidad, seguramente se sentirán muy pero muy incómodos y lo pensarán dos veces antes de iniciar un viaje hacia nuestro país.
Y es entonces cuando me dan ganas de reir a carcajadas cuando nuestro querido presidente dice que “la inseguridad no afecta ni es contra los turistas, pues tuvieron 'estancia placentera' 99.99% de los 10 millones de extranjeros que visitaron al país el año pasado”.
Lástima que Calderón habla de los turistas que visitaron el país y no se preocupa por aquellos que, gracias a la inseguridad decidirán que es mejor ir a otros lugares. El presidente ha dicho con el entusiasmo surreal que lo caracteriza que, a pesar de no ser un promotor turístico ni un agente de viajes, se ocupará de realizar una campaña donde “se muestre México tal y como es: una verdadera belleza natural, cultural e histórica que vamos a poner en las pantallas de todo el mundo a través de los principales canales”.
Y casi como una especie de propósito de año nuevo, Calderón ha decidido que este 2011 será el año del turismo, y en un arranque más que optimista, seguramente sugerido por alguno de sus brillantes asesores, ha decidido que “cada documento que firme cada secretario o cada acción que realice llevará la leyenda ‘2011 Año del Turismo’, porque queremos alinear todo el gobierno”.
¡Excelente! Sin duda los documentos con esa leyenda serán el arma secreta que hará olvidar a los potenciales turistas que por ejemplo, en Acapulco, una de las metas turísticas más importantes de México, el segundo fin de semana del 2011, fueron 28 los muerto encontrados, algunos de ellos colgados, en una ciudad que se disputan pistoleros de Edgar Valdez, alias "La Barbie", quien fue capturado en 2010, y Héctor Beltrán Leyva, del cartel de los Beltrán Leyva.
Y a pesar de que Acapulco no es todo México, es un ejemplo que trasciende seriamente por la fama que tiene en el mundo. Por ello me pregunto de qué servirán las imágenes maravillosas que Calderón quiere promover, ante las fotografías y la información terrible que cada vez con mayor frecuencia le dan la vuelta al mundo advirtiendo tácitamente a los potenciales turistas que el ambiente no es el más adecuado para visitar nuestro país.
Y es lamentable, especialmente porque en un período de seria crisis, la situación podría agravarse, dada la impostancia del turismo en México, que representa el ocho por ciento del Producto Interno Bruto.
Las cifras y proyecciones para el sector turismo este año en México son optimistas, quizá demasiado: se prevé que el país recibirá un ingreso de divisas que promedia los 12 mil 670 millones de dólares en el 2011, tras el arribo de 22 millones 685,000 turistas, según los pronósticos de la Organización Mundial del Turismo.
Estos ingresos representarían un aumento de 5.7% con respecto a la cifra estimada para el 2010. Sin embargo es necesario considerar los factores imprevisibles, que como en el 2009 con el brote de influenza suina causaron estragos en el sector.
Y sobre todo, hay que ser realistas y pensar que en el extranjero la imagen de México comienza a ser difundida como la de un país altamente peligroso, donde la guerra al narcotráfico puede ser un elemento por considerar muy seriamente antes de decidir visitarlo.
Lo peor del asunto es que en este momento honestamente no hay mucho por hacer para contrarrestar la situación. Iluso como siempre el presidente que propone mostrar la belleza de nuestro México, escondiendo el horror que se vive diariamente. Y es que mientras el presidente pone en las pantallas nuestras naturales bellezas, la prensa se encarga de poner en las pantallas la cruel, difícil y cada vez más triste realidad.
miércoles, 19 de enero de 2011
Fiat Mirafiori: peleando con la realidad
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
19 enero, 2011.
Contrariamente a lo que quienes siguen este espacio podrían pensar, esta semana no me ocuparé del candente asunto del premier italiano, Silvio Berlusconi y la acusación que pesa en su contra, referente a la acusación de haber tenido relaciones con una prostituta menor de edad.
De sus fiestecitas, de su Bunga Bunga, de su incapacidad para gobernar y se su demencia senil ya he hablado lo suficiente.
Mientras tanto, hay situaciones en el país de la bota que considero merecen atención y que los medios de comunicación han minimizado.
Me refiero al reciente referéndum efectuado en la planta Mirafiori de la empresa automotriz FIAT, ubicada en la ciudad norteña de Turín.
Resumiendo la situación, todo comienzó cuando el director general de Fiat, Sergio Marchionne, propuso un nuevo plano industrial que considera más adecuado a las necesidades de la empresa.
Fundamentalmente, la propuesta del controvertido dirigente de la FIAT consiste en cuatro puntos principales: distribuir las cuarenta horas semanales de trabajo en cuatro días de producción, con turnos de diez horas cada uno y tres días de descanso; Paga de 32 Euros al mes por la desaparición del descanso de 10 minutos; aumento de los ingresos de los trabajadores cerca 3.700 Euros brutos en pagas por el aumento de los turnos, y la posibilidad de hacer turnos extras que solo se pagarían como un extraordinario y finalmente, nuevas y más rígidas reglas contra el ausentismo que actualmente tiene la factoría.
A fin de cuentas, en el referéndum fue solicitado a los trabajadores pronunciarse por un “sí” o un “no”, mostrando su posición respecto a las nuevas reglas. ¡Qué demostración de democracia, qué maravilla de apertura! Si... si no fuera porque del resultado del referéndum dependía la permanencia de la citada sede de la FIAT en Italia.
Porque lo que en realidad hizo nuestro querido amigo, el brillantísimo Marchionne -el mismo que se pasea contínuamente por los Estados Unidos, demostrando al mundo que es un italiano ejemplar y que sabe muy bien cómo hacer producir una fábrica- fue chantajear descaradamente a los obreros que son, a fin de cuentas, la verdadera fuerza de la FIAT.
Es una vergüenza que en la segunda década del siglo XXI, una fábrica pretenda funcionar como en los tiempos del esclavismo. Y es todavía más embarazoso pensar que se haya propuesto un método democrático como es el referéndum para chantajear a cinco mil personas que tienen literalmente una enorme necesidad de trabajar, y a quienes Marchionne, a través de los medios de comunicación literalmente amenazó, diciendo que en caso de que la mayoría se inclinara por el “no”, es decir, por el rechazo a las nuevas condiciones de trabajo, cerraría la histórica sede de Turín y se llevaría el trabajo a Canadá o a cualquier otro país, dejando en la calle a los trabajadores que votando contra la decición institucional mostraban poca voluntad para hacer sacrificios en tiempos de crisis.
El resultado de la consulta fue muy cerrado. Basta decir que con una participación de casi 97% de los trabajadores, el “no” tuvo un 46 por ciento de los votos. El “sí”, sin embargo, no fue expresado con toda la convicción que se habría espeado.
Y me atrevo a decir que es lógico. No es decente, no es justo, no es correcto trabajar diez horas seguidas sin el derecho de descansar al menos diez minutos. No lo es para ningün ser humano.
Mucho menos para los pobres obreros de la histórica y simbólica Fabbrica Italiana di Automobili Torino, que mientras se ven obligados a convertirse en esclavos modernos, so pena de perder el puesto, tienen como dirigente a un individuo que gana 38 millones de euros al año, ¡el equivalente al salario anual de mil obreros Fiat!
Una persona querida me dijo hace poco que estoy “peleada con la realidad”. En casos como estos, creo que es inevitable sentirse enojada frente a una nueva demostración de que el sistema mundial está podrido y que la desigualdad parece acentuarse más con el paso del tiempo.
Lo peor es tener que observar que una falta de respeto tan enorme hacia la dignidad de las personas que trabajan y que se ven literalmente amenazadas con verse de repente en la calle, se disfraza de “democracia”.
Es ofensivo también que los medios de comunicación simplemente no se preocupen por informar exahustivamente de la situación y que todo se disfrace para hacer pasar a los obreros como los típicos holgazanes que simplemente quieren ganar dinero sin hacer nada.
Diez horas seguidas sin descanso en una pesada cadena de montaje son demasiadas. Quisiera ver si Marchionne resiste siquiera la mitad de una jornada así. Lo peor es pensar que la mínima diferencia que hizo ganar el “si” se obtuvo gracias al voto de los trabajadores “de cuello blanco”, a los empleados que obviamente nada tienen que ver con la propuesta de la compañía y qu objetivamente ni siquiera deberían haber votado.
Lo peor es pensar en la posición del premier Berlusconi que a pocas horas del referéndum expresó su solidaridad con Marchionne y dijo que en el caso de que los obreros se pronunciaran por el “no”, la FIAT haría muy bien en cerrar Mirafiori y llevarse tutto al extranjero. Claro, mientras él pueda seguir haciendo sus Bunga-fiestas no es asunto de su competencia lo que pueda ocurrirle a cinco mil italianos que buscan solo vivir honestamente.
El mundo no es justo. No somos todos iguales. Y mientras sigamos sin hacer nada, sin rebelarnos, sin levantarnos, seguirá empeorando. A fin de cuentas, mi conclusión esta semana es que no es sencillo en estas circunstancias no pelear con la realidad.
19 enero, 2011.
Contrariamente a lo que quienes siguen este espacio podrían pensar, esta semana no me ocuparé del candente asunto del premier italiano, Silvio Berlusconi y la acusación que pesa en su contra, referente a la acusación de haber tenido relaciones con una prostituta menor de edad.
De sus fiestecitas, de su Bunga Bunga, de su incapacidad para gobernar y se su demencia senil ya he hablado lo suficiente.
Mientras tanto, hay situaciones en el país de la bota que considero merecen atención y que los medios de comunicación han minimizado.
Me refiero al reciente referéndum efectuado en la planta Mirafiori de la empresa automotriz FIAT, ubicada en la ciudad norteña de Turín.
Resumiendo la situación, todo comienzó cuando el director general de Fiat, Sergio Marchionne, propuso un nuevo plano industrial que considera más adecuado a las necesidades de la empresa.
Fundamentalmente, la propuesta del controvertido dirigente de la FIAT consiste en cuatro puntos principales: distribuir las cuarenta horas semanales de trabajo en cuatro días de producción, con turnos de diez horas cada uno y tres días de descanso; Paga de 32 Euros al mes por la desaparición del descanso de 10 minutos; aumento de los ingresos de los trabajadores cerca 3.700 Euros brutos en pagas por el aumento de los turnos, y la posibilidad de hacer turnos extras que solo se pagarían como un extraordinario y finalmente, nuevas y más rígidas reglas contra el ausentismo que actualmente tiene la factoría.
A fin de cuentas, en el referéndum fue solicitado a los trabajadores pronunciarse por un “sí” o un “no”, mostrando su posición respecto a las nuevas reglas. ¡Qué demostración de democracia, qué maravilla de apertura! Si... si no fuera porque del resultado del referéndum dependía la permanencia de la citada sede de la FIAT en Italia.
Porque lo que en realidad hizo nuestro querido amigo, el brillantísimo Marchionne -el mismo que se pasea contínuamente por los Estados Unidos, demostrando al mundo que es un italiano ejemplar y que sabe muy bien cómo hacer producir una fábrica- fue chantajear descaradamente a los obreros que son, a fin de cuentas, la verdadera fuerza de la FIAT.
Es una vergüenza que en la segunda década del siglo XXI, una fábrica pretenda funcionar como en los tiempos del esclavismo. Y es todavía más embarazoso pensar que se haya propuesto un método democrático como es el referéndum para chantajear a cinco mil personas que tienen literalmente una enorme necesidad de trabajar, y a quienes Marchionne, a través de los medios de comunicación literalmente amenazó, diciendo que en caso de que la mayoría se inclinara por el “no”, es decir, por el rechazo a las nuevas condiciones de trabajo, cerraría la histórica sede de Turín y se llevaría el trabajo a Canadá o a cualquier otro país, dejando en la calle a los trabajadores que votando contra la decición institucional mostraban poca voluntad para hacer sacrificios en tiempos de crisis.
El resultado de la consulta fue muy cerrado. Basta decir que con una participación de casi 97% de los trabajadores, el “no” tuvo un 46 por ciento de los votos. El “sí”, sin embargo, no fue expresado con toda la convicción que se habría espeado.
Y me atrevo a decir que es lógico. No es decente, no es justo, no es correcto trabajar diez horas seguidas sin el derecho de descansar al menos diez minutos. No lo es para ningün ser humano.
Mucho menos para los pobres obreros de la histórica y simbólica Fabbrica Italiana di Automobili Torino, que mientras se ven obligados a convertirse en esclavos modernos, so pena de perder el puesto, tienen como dirigente a un individuo que gana 38 millones de euros al año, ¡el equivalente al salario anual de mil obreros Fiat!
Una persona querida me dijo hace poco que estoy “peleada con la realidad”. En casos como estos, creo que es inevitable sentirse enojada frente a una nueva demostración de que el sistema mundial está podrido y que la desigualdad parece acentuarse más con el paso del tiempo.
Lo peor es tener que observar que una falta de respeto tan enorme hacia la dignidad de las personas que trabajan y que se ven literalmente amenazadas con verse de repente en la calle, se disfraza de “democracia”.
Es ofensivo también que los medios de comunicación simplemente no se preocupen por informar exahustivamente de la situación y que todo se disfrace para hacer pasar a los obreros como los típicos holgazanes que simplemente quieren ganar dinero sin hacer nada.
Diez horas seguidas sin descanso en una pesada cadena de montaje son demasiadas. Quisiera ver si Marchionne resiste siquiera la mitad de una jornada así. Lo peor es pensar que la mínima diferencia que hizo ganar el “si” se obtuvo gracias al voto de los trabajadores “de cuello blanco”, a los empleados que obviamente nada tienen que ver con la propuesta de la compañía y qu objetivamente ni siquiera deberían haber votado.
Lo peor es pensar en la posición del premier Berlusconi que a pocas horas del referéndum expresó su solidaridad con Marchionne y dijo que en el caso de que los obreros se pronunciaran por el “no”, la FIAT haría muy bien en cerrar Mirafiori y llevarse tutto al extranjero. Claro, mientras él pueda seguir haciendo sus Bunga-fiestas no es asunto de su competencia lo que pueda ocurrirle a cinco mil italianos que buscan solo vivir honestamente.
El mundo no es justo. No somos todos iguales. Y mientras sigamos sin hacer nada, sin rebelarnos, sin levantarnos, seguirá empeorando. A fin de cuentas, mi conclusión esta semana es que no es sencillo en estas circunstancias no pelear con la realidad.
jueves, 13 de enero de 2011
El secuestro del "Jefe" Diego
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
12 enero, 2011.
Finalmente comienza en manera oficial el año 2011. Ha terminado la obligada tregua que periódicamente nos desconecta del mundo para dedicarnos a la familia y al descanso. El 2010 sin duda fue un período lleno de información interesante y las consecuencias de lo ocurrido en los pasados 12 meses continúan a sentirse y a verse en todo el mundo.
Hoy quiero hablar de un acontecimiento que durante la pausa de fin de año en llamó la altención de la sociedad mexicana. El panista Diego Fernández de Cevallos fue liberado después de siete meses de secuestro.
Hay que decir que sinceramente tanto el secuestro como la posterior liberación del político se prestan para sacar más de una conjetura extraña, por la poca claridad de las circunstancias en que ambos hechos se suscitaron.
Sin duda, cada comentario alrededor del secuestro, por chusco o absurdo que pueda parecer podría ser un motivo de análisis serio. Desde las condiciones extrañas de la desaparición hasta el retorno con una imagen francamente ridícula, con la barba blanquísima y las cejas obscuras y una cara de asustado que parecía decir a todo el mundo: “soy un mártir, voten por mí”.
Pero entre todas las especulaciones, entre todos lo que se dijo respecto al secuestro de El Jefe Diego, un texto llama la atención por encima de todo.
Personalmente, debo decir que lo recibí a través de un correo electrónico, pero al parecer se trata de un largo comunicado recibido en la redacción del diario de circulación nacional La Jornada que habría sido publicado on line el 20 de diciembre de 2010, antes de que el político fuera puesto en libertad.
El texto es exageradamente largo, pero hay en él puntos muy interesantes que vale la pena reproducir, porque analizarlo podría dar respuestas muy acertadas respecto a la actual situación social y política de México.
El texto, acreditado a “los misteriosos desaparecedores” parte con un concepto muy importante: “...en México vivimos inmersos en un clima de creciente violencia destructiva que las mafias del gobierno permiten y fomentan, porque sólo así pueden ocultar la sistemática represión, tratar de controlar el descontento social e impedir, por el momento, que se generalice la lucha popular.”
Esta afirmación, estas pocas pero dramáticas líneas son un interesante resumen de lo que en este momento está ocurriendo en nuestro país.
Para quienes nos preguntamos contínuamente por qué desde el inicio a la guerra contra el narcotráfico hasta ahora los muertos son ya más de 30 mil, posiblemente esta sería una respuesta. Más de una vez he deseado saber la causa por la cual la violencia no se detiene y por el contrario, parece crecer a medida que aumentan también la miseria y la desigualdad.
El comunicado agrega: “las formas de la violencia son cada vez más crueles y abominables; el conflicto no sólo ha dejado decenas de miles de personas muertas, sino terror e incertidumbre entre los vivos. La distancia entre el discurso de gobierno y las prácticas corruptas que lo caracterizan son una clara muestra de que los más altos funcionarios y las instituciones del Estado mexicano están coludidos con el crimen contra quien dicen estar luchando”.
Y he aquí la parte preocupante que por desgracia no es posible demostrar de ninguna manera, porque sin duda el gobierno mexicano hallará siempre la forma de desmentir la afirmación: “vemos día a día la impunidad militar, los levantones policiales para entregar víctimas al narco y la convivencia evidente entre presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados, jueces, generales y jefes policiacos con los grandes capos, incluso, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país.”
De acuerdo con el texto, “la violencia más sofisticada, la que a diario nos golpea y quizá la que menos reconocemos como violencia, es la que parece no venir de ninguna persona; es la violencia estructural 'invisible'... la pobreza, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos”.
Muchos son los conceptos certeros expresados en el comunicado. Son escalofriantes, es cierto, pero son también verdades concretas que sin embargo la gran mayoría de los mexicanos desconoce o peor aún: se empeña en ignorar.
“Vivimos en amenaza de muerte al tener acceso restringido a la alimentación, a la salud, a los servicios, a los derechos y a conocer la justicia. Como así son las cosas, nos toca perder y como nos habíamos resignado, dejamos de sentir la violencia de no poder vivir bien”.
No es mi interés hacer una apología de la violencia, No paso por alto que quienes se adjudican el secuestro de Diego Fernández lo hacen bajo la consigna de que “...el ejercicio de la violencia es para Nosotros (el pueblo, ndr) un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario; el proyecto no puede reducirse a destruir otro.”
Pero tampoco puedo pasar por alto el retrato perfecto que se hace del personaje y que funciona como una justificación nada despreciable del secuestro.
“El Jefe Diego es otro nudo por donde atraviesan múltiples historias turbias. Ahora conocemos de cierto los modos de los trabajos y oficios con los que se maneja, las personas con las que trata y algunas de las que han sido sus más logradas empresas. Con nada que ocultar la mafia ha sido enumerada en las cartas elaboradas y dirigidas por el propio Diego a sus “benefactores”, reclamándoles apoyo económico en correspondencia a su lealtad y a sus servicios: Carlos Salinas de Gortari, Carlos Slim, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Alberto Bailleres, Claudio X González, Lorenzo Servitje, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Quintana, Ignacio Loyola, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Juan Sandoval Íñiguez, Onésimo Cepeda, Norberto Rivera Carrera, Roberto Madrazo, Jorge Hank Ronh, Santiago Creel, Enrique Peña Nieto, Carlos Romero Dechamps, Elba Esther Gordillo, entre otros.”
Es sin duda interesante saber a quienes solicitó apoyo por escrito el político, en su desesperada lucha por ser liberado, Los nombres ahí están. No son nuevos para nuestros oídos. Son los políticos, empresarios y hasta religiosos que cotidianamente aparecen en todos los medios, los que conocemos para bien o para mal y que son los indiscutibles protagonistas de la vida nacional.
“Diego Fernández de Cevallos acumula una larga pero poco honrosa carrera de impunidad y enriquecimiento.” Tampoco esta es una novedad y sin embargo, produce un cierto efecto leer nombres y circunstancias tan claramente explicadas en un texto que pretende argumentar los motivos por los cuales el panista fue secuestrado.
“Diego Fernández de Cevallos parecía intocable hasta aquella noche en que su pasado oscuro lo alcanzó.” Probablemente se trata de una velada amenaza contra otros personajes que eventualmente pueden ser parte del sistema mafioso que se pretende exhibir como responsable de la terrible situación que vive México. Posiblemente tales personajes también podrían ser alcanzados por su cuestionable pasado.
Lo que resulta claro es que el texto al que hago referencia pone al descubierto una realidad que no se puede pasar por alto. La violencia, los juegos de poder, la situación política, social y económica de México. Todo esto a partir de un hecho que poco a poco fue minimizado por los medios de comunicación pero que sin duda en el momento oportuno será reutilizado a conveniencia para dar fuerza política a Diego, como mártir de un partido que está necesitado de figuras fuertes para la contienda del 2012.
Por desgracia, así están las cosas en un país en el que los desesperados y asustados ciudadanos a fin de cuentas lo único que piden en este momento es una sola cosa: NO MÁS SANGRE. Preocupante,serio, dramático y desolador ¿verdad?
12 enero, 2011.
Finalmente comienza en manera oficial el año 2011. Ha terminado la obligada tregua que periódicamente nos desconecta del mundo para dedicarnos a la familia y al descanso. El 2010 sin duda fue un período lleno de información interesante y las consecuencias de lo ocurrido en los pasados 12 meses continúan a sentirse y a verse en todo el mundo.
Hoy quiero hablar de un acontecimiento que durante la pausa de fin de año en llamó la altención de la sociedad mexicana. El panista Diego Fernández de Cevallos fue liberado después de siete meses de secuestro.
Hay que decir que sinceramente tanto el secuestro como la posterior liberación del político se prestan para sacar más de una conjetura extraña, por la poca claridad de las circunstancias en que ambos hechos se suscitaron.
Sin duda, cada comentario alrededor del secuestro, por chusco o absurdo que pueda parecer podría ser un motivo de análisis serio. Desde las condiciones extrañas de la desaparición hasta el retorno con una imagen francamente ridícula, con la barba blanquísima y las cejas obscuras y una cara de asustado que parecía decir a todo el mundo: “soy un mártir, voten por mí”.
Pero entre todas las especulaciones, entre todos lo que se dijo respecto al secuestro de El Jefe Diego, un texto llama la atención por encima de todo.
Personalmente, debo decir que lo recibí a través de un correo electrónico, pero al parecer se trata de un largo comunicado recibido en la redacción del diario de circulación nacional La Jornada que habría sido publicado on line el 20 de diciembre de 2010, antes de que el político fuera puesto en libertad.
El texto es exageradamente largo, pero hay en él puntos muy interesantes que vale la pena reproducir, porque analizarlo podría dar respuestas muy acertadas respecto a la actual situación social y política de México.
El texto, acreditado a “los misteriosos desaparecedores” parte con un concepto muy importante: “...en México vivimos inmersos en un clima de creciente violencia destructiva que las mafias del gobierno permiten y fomentan, porque sólo así pueden ocultar la sistemática represión, tratar de controlar el descontento social e impedir, por el momento, que se generalice la lucha popular.”
Esta afirmación, estas pocas pero dramáticas líneas son un interesante resumen de lo que en este momento está ocurriendo en nuestro país.
Para quienes nos preguntamos contínuamente por qué desde el inicio a la guerra contra el narcotráfico hasta ahora los muertos son ya más de 30 mil, posiblemente esta sería una respuesta. Más de una vez he deseado saber la causa por la cual la violencia no se detiene y por el contrario, parece crecer a medida que aumentan también la miseria y la desigualdad.
El comunicado agrega: “las formas de la violencia son cada vez más crueles y abominables; el conflicto no sólo ha dejado decenas de miles de personas muertas, sino terror e incertidumbre entre los vivos. La distancia entre el discurso de gobierno y las prácticas corruptas que lo caracterizan son una clara muestra de que los más altos funcionarios y las instituciones del Estado mexicano están coludidos con el crimen contra quien dicen estar luchando”.
Y he aquí la parte preocupante que por desgracia no es posible demostrar de ninguna manera, porque sin duda el gobierno mexicano hallará siempre la forma de desmentir la afirmación: “vemos día a día la impunidad militar, los levantones policiales para entregar víctimas al narco y la convivencia evidente entre presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados, jueces, generales y jefes policiacos con los grandes capos, incluso, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país.”
De acuerdo con el texto, “la violencia más sofisticada, la que a diario nos golpea y quizá la que menos reconocemos como violencia, es la que parece no venir de ninguna persona; es la violencia estructural 'invisible'... la pobreza, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos”.
Muchos son los conceptos certeros expresados en el comunicado. Son escalofriantes, es cierto, pero son también verdades concretas que sin embargo la gran mayoría de los mexicanos desconoce o peor aún: se empeña en ignorar.
“Vivimos en amenaza de muerte al tener acceso restringido a la alimentación, a la salud, a los servicios, a los derechos y a conocer la justicia. Como así son las cosas, nos toca perder y como nos habíamos resignado, dejamos de sentir la violencia de no poder vivir bien”.
No es mi interés hacer una apología de la violencia, No paso por alto que quienes se adjudican el secuestro de Diego Fernández lo hacen bajo la consigna de que “...el ejercicio de la violencia es para Nosotros (el pueblo, ndr) un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario; el proyecto no puede reducirse a destruir otro.”
Pero tampoco puedo pasar por alto el retrato perfecto que se hace del personaje y que funciona como una justificación nada despreciable del secuestro.
“El Jefe Diego es otro nudo por donde atraviesan múltiples historias turbias. Ahora conocemos de cierto los modos de los trabajos y oficios con los que se maneja, las personas con las que trata y algunas de las que han sido sus más logradas empresas. Con nada que ocultar la mafia ha sido enumerada en las cartas elaboradas y dirigidas por el propio Diego a sus “benefactores”, reclamándoles apoyo económico en correspondencia a su lealtad y a sus servicios: Carlos Salinas de Gortari, Carlos Slim, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Alberto Bailleres, Claudio X González, Lorenzo Servitje, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Quintana, Ignacio Loyola, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Juan Sandoval Íñiguez, Onésimo Cepeda, Norberto Rivera Carrera, Roberto Madrazo, Jorge Hank Ronh, Santiago Creel, Enrique Peña Nieto, Carlos Romero Dechamps, Elba Esther Gordillo, entre otros.”
Es sin duda interesante saber a quienes solicitó apoyo por escrito el político, en su desesperada lucha por ser liberado, Los nombres ahí están. No son nuevos para nuestros oídos. Son los políticos, empresarios y hasta religiosos que cotidianamente aparecen en todos los medios, los que conocemos para bien o para mal y que son los indiscutibles protagonistas de la vida nacional.
“Diego Fernández de Cevallos acumula una larga pero poco honrosa carrera de impunidad y enriquecimiento.” Tampoco esta es una novedad y sin embargo, produce un cierto efecto leer nombres y circunstancias tan claramente explicadas en un texto que pretende argumentar los motivos por los cuales el panista fue secuestrado.
“Diego Fernández de Cevallos parecía intocable hasta aquella noche en que su pasado oscuro lo alcanzó.” Probablemente se trata de una velada amenaza contra otros personajes que eventualmente pueden ser parte del sistema mafioso que se pretende exhibir como responsable de la terrible situación que vive México. Posiblemente tales personajes también podrían ser alcanzados por su cuestionable pasado.
Lo que resulta claro es que el texto al que hago referencia pone al descubierto una realidad que no se puede pasar por alto. La violencia, los juegos de poder, la situación política, social y económica de México. Todo esto a partir de un hecho que poco a poco fue minimizado por los medios de comunicación pero que sin duda en el momento oportuno será reutilizado a conveniencia para dar fuerza política a Diego, como mártir de un partido que está necesitado de figuras fuertes para la contienda del 2012.
Por desgracia, así están las cosas en un país en el que los desesperados y asustados ciudadanos a fin de cuentas lo único que piden en este momento es una sola cosa: NO MÁS SANGRE. Preocupante,serio, dramático y desolador ¿verdad?
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Wikileaks: cuestionar el poder
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
08 diciembre, 2010.
Mientras escribo estas líneas, reviso los diarios y los noticiarios y encuentro que en los últimos días hay un tema recurrente: Julian Assange y su sitio web, Wikileaks.
El asunto me parece más que interesante, sobre todo por lo que ha ocurrido en las últimas horas. Assange se presentó ante las autoridades en Londres y fue detenido a raíz de una orden de captura emitida por las autoridades suecas "por sospecha de violación".
Es decir, el espía número uno del mundo, que ha metido en aprietos ni más ni menos que a la potencia más importante del planeta, posiblemente permanecerá en una celda por motivos que nada tienen que ver con su incómoda actividad.
Todo comenzó cuando Wikileaks, el sitio creado por Assange publicó unos 92 mil documentos de inteligencia estadounidense sobre la guerra en Afganistán desde 2004 a la fecha. Los documentos, que contienen informes secretos de agencias de inteligencia, de colaboradores afganos de la embajada de EU en Kabul y otras fuentes, fueron publicados por el diaro inglés The Guardian, el estadunidense The New York Times y el alemán Der Spiegel.
Y de ahí sin detenerse, Wikileaks ha llegado al punto máximo ultimamente cuando ha publicado sin ningún miramiento los reportes de los embajadores norteamericanos de distintos países, que se ocupan de definir ya sea a los gobernantes que a los sistemas de gobierno de muchos países del mundo.
Sinceramente he leído con mayor atención los cables referentes a los dos países que me interesan: México e Italia.
Del país de la bota, Wikileaks ha revelado que los Estados Unidos “ven con preocupación el estado salud del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ya que sus análisis médicos son un completo desastre, apenas duerme y tiene tendencia a las fiestas salvajes”, a decir del embajador de EU en Roma, David H. Thorne, en octubre de 2009.
De acuerdo con lo publicado, el diplomático habría reportado a su gobierno que “los escándalos sexuales, las investigaciones criminales, los problemas familiares y las preocupaciones financieras parecen estar afectando seriamente a la salud política y personal de Berlusconi, así como a su capacidad de tomar decisiones".
Al leer la información publicada, no puedo sino coincidir por primera vez con el premier, quien dijo que tales declaraciones lo “hacen reir”. Sí, también a mí me hace reir que se tome tan en serio lo que dice el embajador americano, por una sencilla razón: no se trata de una novedad. Se trata de un secreto a voces, con la diferencia que al parecer el embajador ha confirmado la información a través de algunos incondicionales de Berlusca, que con tal de pararse el cuello con los americanos, se dedicaron a balconear a su patrón.
Si acaso las novedades interesantes que Wikileaks ha dado a conocer son las negras intenciones de Berlusconi respecto a sus sociedades con el ruso Vladimir Putin, con quien se estaría asociando para comercializar el gas y obviamente, aumentar su riqueza personal.
En cuanto a México, creo que no es un secreto y mucho menos una novedad que la preocupación del gobierno por la pérdida de control de ciertas regiones del país a manos de narcotraficantes. Según Wikileaks los diplomáticos estadounidenses calificaron a las fuerzas armadas mexicanas de “torpes, descoordinadas, anticuadas, burocráticas, parroquiales y con aversión al riesgo” y consideran que “el presidente Felipe Calderón enfrenta un complicado ambiente político y económico, así como la incapacidad de frenar la violencia del narcotráfico y la visible tensión entre la las ramas castrenses”.
¿Novedades? Ninguna, creo. No pienso que todavía exista un mexicano con dos dedos de frente que no se haya dado cuenta de la incapacidad del gobierno para controlar la situación.
En realidad la “incomodidad” de Wikileaks no ha sido lo que se dice, sino revelar quién lo dice. A este punto habría que preguntar por qué motivo el gobierno norteamericano ha mostrado su total indignación por el hecho de que hayan sido publicadas ciertas frases dichas por sus espías disfrazados de personajes diplomáticos, pero en realidad, hasta este momento no he escuchado que Hillary Clinton diga o al menos insinúe que los documentos son falsos o que sea mentira que sus embajadores emitieron los hoy famosos documentos.
La novedad es que existe en este momento en alguna parte del mundo alguien que se atreve a acusar directamente a quienes se sienten los reyes del planeta y van por ahí fingiendo ser amigos de todos, aunque en realidad consideran a cada nación con que tratan una pieza más en su tablero de ajedrez.
Revelar la prepotencia y la hipocresía de los Estados Unidos es lo que da validez a Wikileaks. Es precisamente esa actitud la que los hace incómodos. Lástima que a pesar de todo, nada cambiará porque saber lo que los americanos hacen y la manera en que lo hacen no provocará ningún movimiento significativo. Lo sabemos todos que todo quedará en un mero escándalo y que por desgracia en este caso la verdad no nos hará libres.
Tiene razón el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuando dice que la Clinton “debería renunciar tras la filtración de documentos secretos por parte de Wikileaks, que pusieron al desnudo al "imperio".
Lo malo es que no ocurrirá y que a fin de cuentas lo que se está revelando no es sino la prueba de que “el lobo pierde el pelo, pero no el vicio”, como dice un refrán italiano. Lo digo simplemente porque creo que con Obama, con Bush o con quien sea, demócratas o republicanos, los Estados Unidos son lo que son y el resto de los mortales no tenemos alternativa.
Si Assange tendrá que ir a la cárcel o no, se verá más adelante. Si está protegido y financiado por fuerzas “obscuras” antiamericanas, seguramente lo vamos a saber. Pero lo que vale es su actitud que refrenda una sola cosa: su intención de llevar a la práctica lo que parecía solamente un ideal, que “la función del periodismo es cuestionar el poder”. ¡A cualquier costo! Ojalá más de uno siguiera su ejemplo.
08 diciembre, 2010.
Mientras escribo estas líneas, reviso los diarios y los noticiarios y encuentro que en los últimos días hay un tema recurrente: Julian Assange y su sitio web, Wikileaks.
El asunto me parece más que interesante, sobre todo por lo que ha ocurrido en las últimas horas. Assange se presentó ante las autoridades en Londres y fue detenido a raíz de una orden de captura emitida por las autoridades suecas "por sospecha de violación".
Es decir, el espía número uno del mundo, que ha metido en aprietos ni más ni menos que a la potencia más importante del planeta, posiblemente permanecerá en una celda por motivos que nada tienen que ver con su incómoda actividad.
Todo comenzó cuando Wikileaks, el sitio creado por Assange publicó unos 92 mil documentos de inteligencia estadounidense sobre la guerra en Afganistán desde 2004 a la fecha. Los documentos, que contienen informes secretos de agencias de inteligencia, de colaboradores afganos de la embajada de EU en Kabul y otras fuentes, fueron publicados por el diaro inglés The Guardian, el estadunidense The New York Times y el alemán Der Spiegel.
Y de ahí sin detenerse, Wikileaks ha llegado al punto máximo ultimamente cuando ha publicado sin ningún miramiento los reportes de los embajadores norteamericanos de distintos países, que se ocupan de definir ya sea a los gobernantes que a los sistemas de gobierno de muchos países del mundo.
Sinceramente he leído con mayor atención los cables referentes a los dos países que me interesan: México e Italia.
Del país de la bota, Wikileaks ha revelado que los Estados Unidos “ven con preocupación el estado salud del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ya que sus análisis médicos son un completo desastre, apenas duerme y tiene tendencia a las fiestas salvajes”, a decir del embajador de EU en Roma, David H. Thorne, en octubre de 2009.
De acuerdo con lo publicado, el diplomático habría reportado a su gobierno que “los escándalos sexuales, las investigaciones criminales, los problemas familiares y las preocupaciones financieras parecen estar afectando seriamente a la salud política y personal de Berlusconi, así como a su capacidad de tomar decisiones".
Al leer la información publicada, no puedo sino coincidir por primera vez con el premier, quien dijo que tales declaraciones lo “hacen reir”. Sí, también a mí me hace reir que se tome tan en serio lo que dice el embajador americano, por una sencilla razón: no se trata de una novedad. Se trata de un secreto a voces, con la diferencia que al parecer el embajador ha confirmado la información a través de algunos incondicionales de Berlusca, que con tal de pararse el cuello con los americanos, se dedicaron a balconear a su patrón.
Si acaso las novedades interesantes que Wikileaks ha dado a conocer son las negras intenciones de Berlusconi respecto a sus sociedades con el ruso Vladimir Putin, con quien se estaría asociando para comercializar el gas y obviamente, aumentar su riqueza personal.
En cuanto a México, creo que no es un secreto y mucho menos una novedad que la preocupación del gobierno por la pérdida de control de ciertas regiones del país a manos de narcotraficantes. Según Wikileaks los diplomáticos estadounidenses calificaron a las fuerzas armadas mexicanas de “torpes, descoordinadas, anticuadas, burocráticas, parroquiales y con aversión al riesgo” y consideran que “el presidente Felipe Calderón enfrenta un complicado ambiente político y económico, así como la incapacidad de frenar la violencia del narcotráfico y la visible tensión entre la las ramas castrenses”.
¿Novedades? Ninguna, creo. No pienso que todavía exista un mexicano con dos dedos de frente que no se haya dado cuenta de la incapacidad del gobierno para controlar la situación.
En realidad la “incomodidad” de Wikileaks no ha sido lo que se dice, sino revelar quién lo dice. A este punto habría que preguntar por qué motivo el gobierno norteamericano ha mostrado su total indignación por el hecho de que hayan sido publicadas ciertas frases dichas por sus espías disfrazados de personajes diplomáticos, pero en realidad, hasta este momento no he escuchado que Hillary Clinton diga o al menos insinúe que los documentos son falsos o que sea mentira que sus embajadores emitieron los hoy famosos documentos.
La novedad es que existe en este momento en alguna parte del mundo alguien que se atreve a acusar directamente a quienes se sienten los reyes del planeta y van por ahí fingiendo ser amigos de todos, aunque en realidad consideran a cada nación con que tratan una pieza más en su tablero de ajedrez.
Revelar la prepotencia y la hipocresía de los Estados Unidos es lo que da validez a Wikileaks. Es precisamente esa actitud la que los hace incómodos. Lástima que a pesar de todo, nada cambiará porque saber lo que los americanos hacen y la manera en que lo hacen no provocará ningún movimiento significativo. Lo sabemos todos que todo quedará en un mero escándalo y que por desgracia en este caso la verdad no nos hará libres.
Tiene razón el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cuando dice que la Clinton “debería renunciar tras la filtración de documentos secretos por parte de Wikileaks, que pusieron al desnudo al "imperio".
Lo malo es que no ocurrirá y que a fin de cuentas lo que se está revelando no es sino la prueba de que “el lobo pierde el pelo, pero no el vicio”, como dice un refrán italiano. Lo digo simplemente porque creo que con Obama, con Bush o con quien sea, demócratas o republicanos, los Estados Unidos son lo que son y el resto de los mortales no tenemos alternativa.
Si Assange tendrá que ir a la cárcel o no, se verá más adelante. Si está protegido y financiado por fuerzas “obscuras” antiamericanas, seguramente lo vamos a saber. Pero lo que vale es su actitud que refrenda una sola cosa: su intención de llevar a la práctica lo que parecía solamente un ideal, que “la función del periodismo es cuestionar el poder”. ¡A cualquier costo! Ojalá más de uno siguiera su ejemplo.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Violencia contra las mujeres...
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
23 novembre, 2010.
Escribo estas líneas justamente dos días antes de que se celebre el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, promovido por la Organización de las Naciones Unidas.
De acuerdo con la información publicada on line, “la violencia contra la mujer adopta formas diversas, incluidas la violencia en el hogar; las violaciones; la trata de mujeres y niñas; la prostitución forzada; la violencia en situaciones de conflicto armado, como los asesinatos, las violaciones sistemáticas, la esclavitud sexual y el embarazo forzado; los asesinatos por razones de honor; la violencia por causa de la dote; el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto en favor de bebés varones; el no reconocimiento de las expresiones e identidades de género; la mutilación genital femenina y otras prácticas y tradiciones perjudiciales.”
El tema es sin duda extenso y difícil de tratar y es aún más complicado comprenderlo. Personalmente me parece increíble que en pleno siglo XXI sea necesario luchar contra una situación de desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo sé que pienso así porque me ha tocado vivir una situación privilegiada.
Pero miro a mi alrededor y me doy perfecta cuenta de que no todas las mujeres pueden considerarse emancipadas, y veo con desilusión que por desgracia muchas están todavía sufriendo tremendas injusticias que en la mayoría de los casos inician en el seno familiar y a edad muy temprana.
Ni siquiera estoy pensando en las mujeres del islam, que alguna vez me parecían tan lejanas a mi realidad y que sin embargo hoy veo pasear por las calles de la ciudad donde trabajo.
Cuando las miro me pregunto si realmente son felices cubriéndose con un velo de los pies a la cabeza, pero hablando con ellas me doy cuenta que muy probablemente viven contentas o al menos resignadas porque no conocen otra realidad o simplemente no la conciben.
Y aún así, no son ellas las que me preocupan. Pienso más bien en muchas mujeres occidentales que a pesar de no portar un velo viven una situación igualmente difícil e indignate y ni siquiera se dan cuenta.
Y es que precisamente en los últimos días he tenido la oportunidad de observar en el país de la bota un espectáculo cómico-político-mediático de esos a los que ya estamos acostumbrados que sin embargo no por eso deja de ser penoso,
Esta vez, la pequeña diferencia es que el nuevo show lo protagonizan dos mujeres que todavía no termino de comprender por cuál extraña broma del del destino están metidas en la política.
Por una parte, aparece la flamante ministro para la Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna. La señora ha sido mencionada más de una vez en este espacio simplemente porque se trata de una ex-vedette que, siendo una amiga entrañable del presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, lha llegado a ocupar un puesto importantísimo. Claro que de la Mara de los calendarios que en Italia todos conocen y recuerdan ha desaparecido para dar paso a una nueva Mara, con el cabello corto al más puro estilo monástico y rígidos trajes sastre con largas faldas o pantalones que cubren su cuerpo de cualquier mirada libidinosa.
Hoy, la Carfagna es una mujer de la política capaz de indignarse y de enfrentar sin temor al mismísimo Berlusca, a quien ha amenazado con retirarse del partido y del gobierno si no le pone el alto a sus enemigos políticos, a esos malosos que la difaman y que -sin ningún fundamento, claro está- la acusan de ser una mujer de cascos ligeros.
En el otro extremo del ring aparece ni más ni menos que Alessandra Mussolini, la nieta del tristemente célebre Benito del mismo apellido. La Mussolini, diputada por el llamado Pueblo de la Libertad, es una de las principales críticas de la Carfagna, y ha expresado sus opiniones que tienen que ver no solamente con el comportamiento público de la ministra, a quien acusa de traicionar al partido al que ambas pertenecen y tener tratos con el “enemigo”.
La Mussolini, aparte de haber causado furor por haber posado desnuda en agosto de 1983 para la revista Playboy, es famosa por haber gritado durante una transmisión televisiva, dirigiéndose al entonces diputado transgénero Vladimir Luxuria que es “mejor ser fascista que maricón”.
Haciendo a un lado el pleito que de por sí es ya motivo de vergüenza, porque no puedo concebir que una diputada y una ministra se intercambien contínuamente el epíteto “prostituta”, lo que me sorprende, me molesta y me ofende es que nadie parezca darse cuenta que hay circunstancias en que las mujeres resultan ofendidas tanto como las pobres a las que tanto defendemos. Porque no puedo comprender que en un país de primer mundo todavía resulte válida la actitud machista de dar cargos importantes a las mujeres solamente por su linda cara o por su disponibilidad sexual.
Yo no me rasgo las vestiduras, cada quien hace con su vida y con su cuerpo lo que le da la gana y si hay quien sabe aprovechar su belleza para llegar lejos, la culpa no es suya, sino de quien la apoya. Pero sinceramente me gustaría que quienes obtienen un lugar importante en el gobierno italiano fueran mujeres que valen por su capacidad intelectual.
A fin de cuentas la discriminación hacia las mujeres menos agraciadas existe, lo sabemos todos y nadie hace nada por combatirla. Parece casi natural. Pero es también una forma de humillar a las mujeres.
Este tipo de violencia hacia el género femenino se nos olvida o parece que no le damos importancia. Pero de agresión hacia las mujeres se trata también cuando los medios de comunicación difunden contínuamente los modelos que la publicidad promueve como válidos para dar a la mujer la posibilidad de obtener éxito personal y profesional.
Es agredir a la mujer hacerla pensar que si no es hermosa, alta, delgada y sus rasgos corresponden a ciertos cánones no podrá tener acceso a ciertos privilegios. Es violencia, no nos hagamos de la vista gorda, ya basta.
Si a eso sumamos lo que en la realidad se ve, que no es más que una muestra práctica de que “cada mujer está sentada encima de su propia fortuna”, y vemos que los modelos Carfagna y Mussolini se repiten, entonces estamos delante de una situación que ofende y agrede a las mujeres que tratamos de luchar por obtener un mejor lugar en la sociedad utilizando la cabeza y no otras partes de nuestra anatomía.
Por eso insisto, antes de pensar en los graves problemas de las mujeres de otras sociedades bien podríamos ocuparnos de los ejemplos que tenemos en casa.
Y ya que estamos en eso, preguntémonos hasta dónde llegará -o llega ya - el poder de la señora que a partir del 27 de noviembre vivirá en la casa de Paseo Colón en Toluca. Y preguntémonos también cuáles son sus méritos y sus valores. No nos sorprendamos si su popularidad como heroína de telenovelas le ayuda a procurar votos a su flamante marido, a fin de cuentas ese es el modelo femenino que estamos acostumbrados a ver y a seguir.
23 novembre, 2010.
Escribo estas líneas justamente dos días antes de que se celebre el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, promovido por la Organización de las Naciones Unidas.
De acuerdo con la información publicada on line, “la violencia contra la mujer adopta formas diversas, incluidas la violencia en el hogar; las violaciones; la trata de mujeres y niñas; la prostitución forzada; la violencia en situaciones de conflicto armado, como los asesinatos, las violaciones sistemáticas, la esclavitud sexual y el embarazo forzado; los asesinatos por razones de honor; la violencia por causa de la dote; el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto en favor de bebés varones; el no reconocimiento de las expresiones e identidades de género; la mutilación genital femenina y otras prácticas y tradiciones perjudiciales.”
El tema es sin duda extenso y difícil de tratar y es aún más complicado comprenderlo. Personalmente me parece increíble que en pleno siglo XXI sea necesario luchar contra una situación de desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo sé que pienso así porque me ha tocado vivir una situación privilegiada.
Pero miro a mi alrededor y me doy perfecta cuenta de que no todas las mujeres pueden considerarse emancipadas, y veo con desilusión que por desgracia muchas están todavía sufriendo tremendas injusticias que en la mayoría de los casos inician en el seno familiar y a edad muy temprana.
Ni siquiera estoy pensando en las mujeres del islam, que alguna vez me parecían tan lejanas a mi realidad y que sin embargo hoy veo pasear por las calles de la ciudad donde trabajo.
Cuando las miro me pregunto si realmente son felices cubriéndose con un velo de los pies a la cabeza, pero hablando con ellas me doy cuenta que muy probablemente viven contentas o al menos resignadas porque no conocen otra realidad o simplemente no la conciben.
Y aún así, no son ellas las que me preocupan. Pienso más bien en muchas mujeres occidentales que a pesar de no portar un velo viven una situación igualmente difícil e indignate y ni siquiera se dan cuenta.
Y es que precisamente en los últimos días he tenido la oportunidad de observar en el país de la bota un espectáculo cómico-político-mediático de esos a los que ya estamos acostumbrados que sin embargo no por eso deja de ser penoso,
Esta vez, la pequeña diferencia es que el nuevo show lo protagonizan dos mujeres que todavía no termino de comprender por cuál extraña broma del del destino están metidas en la política.
Por una parte, aparece la flamante ministro para la Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna. La señora ha sido mencionada más de una vez en este espacio simplemente porque se trata de una ex-vedette que, siendo una amiga entrañable del presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, lha llegado a ocupar un puesto importantísimo. Claro que de la Mara de los calendarios que en Italia todos conocen y recuerdan ha desaparecido para dar paso a una nueva Mara, con el cabello corto al más puro estilo monástico y rígidos trajes sastre con largas faldas o pantalones que cubren su cuerpo de cualquier mirada libidinosa.
Hoy, la Carfagna es una mujer de la política capaz de indignarse y de enfrentar sin temor al mismísimo Berlusca, a quien ha amenazado con retirarse del partido y del gobierno si no le pone el alto a sus enemigos políticos, a esos malosos que la difaman y que -sin ningún fundamento, claro está- la acusan de ser una mujer de cascos ligeros.
En el otro extremo del ring aparece ni más ni menos que Alessandra Mussolini, la nieta del tristemente célebre Benito del mismo apellido. La Mussolini, diputada por el llamado Pueblo de la Libertad, es una de las principales críticas de la Carfagna, y ha expresado sus opiniones que tienen que ver no solamente con el comportamiento público de la ministra, a quien acusa de traicionar al partido al que ambas pertenecen y tener tratos con el “enemigo”.
La Mussolini, aparte de haber causado furor por haber posado desnuda en agosto de 1983 para la revista Playboy, es famosa por haber gritado durante una transmisión televisiva, dirigiéndose al entonces diputado transgénero Vladimir Luxuria que es “mejor ser fascista que maricón”.
Haciendo a un lado el pleito que de por sí es ya motivo de vergüenza, porque no puedo concebir que una diputada y una ministra se intercambien contínuamente el epíteto “prostituta”, lo que me sorprende, me molesta y me ofende es que nadie parezca darse cuenta que hay circunstancias en que las mujeres resultan ofendidas tanto como las pobres a las que tanto defendemos. Porque no puedo comprender que en un país de primer mundo todavía resulte válida la actitud machista de dar cargos importantes a las mujeres solamente por su linda cara o por su disponibilidad sexual.
Yo no me rasgo las vestiduras, cada quien hace con su vida y con su cuerpo lo que le da la gana y si hay quien sabe aprovechar su belleza para llegar lejos, la culpa no es suya, sino de quien la apoya. Pero sinceramente me gustaría que quienes obtienen un lugar importante en el gobierno italiano fueran mujeres que valen por su capacidad intelectual.
A fin de cuentas la discriminación hacia las mujeres menos agraciadas existe, lo sabemos todos y nadie hace nada por combatirla. Parece casi natural. Pero es también una forma de humillar a las mujeres.
Este tipo de violencia hacia el género femenino se nos olvida o parece que no le damos importancia. Pero de agresión hacia las mujeres se trata también cuando los medios de comunicación difunden contínuamente los modelos que la publicidad promueve como válidos para dar a la mujer la posibilidad de obtener éxito personal y profesional.
Es agredir a la mujer hacerla pensar que si no es hermosa, alta, delgada y sus rasgos corresponden a ciertos cánones no podrá tener acceso a ciertos privilegios. Es violencia, no nos hagamos de la vista gorda, ya basta.
Si a eso sumamos lo que en la realidad se ve, que no es más que una muestra práctica de que “cada mujer está sentada encima de su propia fortuna”, y vemos que los modelos Carfagna y Mussolini se repiten, entonces estamos delante de una situación que ofende y agrede a las mujeres que tratamos de luchar por obtener un mejor lugar en la sociedad utilizando la cabeza y no otras partes de nuestra anatomía.
Por eso insisto, antes de pensar en los graves problemas de las mujeres de otras sociedades bien podríamos ocuparnos de los ejemplos que tenemos en casa.
Y ya que estamos en eso, preguntémonos hasta dónde llegará -o llega ya - el poder de la señora que a partir del 27 de noviembre vivirá en la casa de Paseo Colón en Toluca. Y preguntémonos también cuáles son sus méritos y sus valores. No nos sorprendamos si su popularidad como heroína de telenovelas le ayuda a procurar votos a su flamante marido, a fin de cuentas ese es el modelo femenino que estamos acostumbrados a ver y a seguir.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Revolución sin evolución...
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
16 novembre, 2010.
Escribir esta semana no es sencillo, porque he decidido -para recordar la fecha que se avecina- hablar de la Revolución mexicana. No es simple hacerlo por obvias razones.
Se ha comentado mucho y se sigue comentando. Se analiza, se especula, se sacan conclusiones y sin embargo, la revolución me parece -a cien años de su inicio- lejana y practicamente inexistente.
Haciendo historia, el inicio del movimiento se entiende fundamentalmente como el deseo de concretar una democracia en el país.
La intención primordial, si la historia no miente, fue derrocar al dictador Porfirio Díaz y llevar a la práctica el principio claro del “sufragio efectivo, no reeleción”.
Seré simplista y trataré de dejar claro que a pesar de haber estudiado el movimiento -oficial y extraoficialmente- todavía no termino de comprender por qué, no obstante que en mayo de 1911 Porfirio Díaz presentó su renuncia a la presidencia, la situación no fue resuelta y la lucha armada continuó, más sangrienta que al inicio.
Reconozco que mi razonamiento es simplista. Pero en realidad esta idea casi superflua de la revolución como un movimiento con un objetivo claro y definido desde el principio me ha siempre inquietado.
Si lo que Madero y sus todos los demás buscaban realmente era terminar con las injusticias de un gobierno, entonces ¿por qué “la lucha” no terminó cuando el dictador se fue? Quizá porque desde aquellos días, como ahora, gobernar México era casi como sacarse la lotería, como garantizar una existencia tranquila para unos cuantos y para sus familias durante muchas generaciones.
Por eso la lucha por el poder se volvió cruel, sangrienta, larga, casi indecente. Todos contra todos con tal de ocupar una silla y con ello, tener la posibilidad de gobernar en el caos una nación joven y necesitada de todo, enriqueciéndose gracias a la ingenuidad de un pueblo ignorante y desesperado.
Han pasado cien años y francamente hasta ahora nadie se pone de acuerdo acerca del fin de la revolución. Hay quien dice que terminó cuando fue promulgada la constitución en 1917. Otros piensan que acabó cuando Plutarco Elías Calles llegó al poder, en 1924, -¡14 años después del inicio de la lucha armada!-.
Y por supuesto, existen quienes sostienen que la revolución no terminó nunca. Sin contar por supuesto a quienes no han hecho otra cosa que uso y abuso de la palabra revolución.
La revolución ha sido “auténtica”, “institucional”, “democrática” y no recuerdo cuántos epitetos más.
El concepto se ha transformado a través de la historia mexicana, a conveniencia sobre todo de quienes queriendo o no cambiaron la dictadura de un solo hombre -por cierto excesivamente satanizado- en una dictadura de partido.
Pero dije “sobre todo”, porque no ha sido solamente el PRI el culpable de la ausencia de democracia en México. Los culpables hemos sido también nosotros, el resto de los mexicanos, que simplemente no permitimos, por ignorancia o por comodidad, que la revolución se transformara en evolución.
Reconozcamos que sencillamente estos cien años han sido dolorosos, tristes, preocupantes, difíciles y que -sobre todo últimamente- han marcado un retroceso en todos los ámbitos.
Los mexicanos somos inocentes, nobles, crédulos. De otra forma no me explico la manera en que los diferentes caudillos del movimiento revolucionario manipularon a la masa hasta llevarla a la muerte.
La “bola” no fue sino el resultado de la desesperación de un pueblo literalmente muerto de hambre, que vivía en condiciones tan precarias que simplemente sabía que las cosas no podrían irle peor. Un pueblo ignorante, fácil de manipular, sencillo de engañar.
Me pregunto si en realidad las circunstancias han cambiado y pienso en qué podría suceder si en pleno siglo XXI surgieran por ahí nuevos líderes que convocaran a una nueva lucha armada. Creo que la situación de millones de personas que viven en la pobreza extrema, -a quienes de plano no les hizo justicia la famosa revolución- provocaría el éxito de una nueva “bola”.
Pero viendo con tristeza la ignorancia que reina soberana, me temo que cualquier intento terminaría igual o peor que hace cien años.
No es el uso de las armas lo que mejoraría las circunstancias de vida en nuestra nación. Lo sé, lo sabemos todos. Pero la fórmula tampoco está en los discursos huecos y exaltados de quienes pretenden cambiar -sin saber siquiera cómo empezar a hacerlo- un sistema que ya llegó a la fecha de caducidad.
Digámoslo claramente: la situación es desesperante, angustiosa, dramática. Nuestro país está pasando por uno de sus momentos más negros en todos los campos. Social, política y económicamente no hay soluciones a corto, mediano o largo plazo.
La crisis global unida a las carencias propias de un México con un sistema donde unos cuantos se reparten el pastel y se burlan y aprovechan de los pobres gobernados hace que el panorama no pueda ser más desolador.
No hay motivos reales de festejo. Cien años del inicio de una revolución sin evolución son una tristeza tan grande, que lo único que los mexicanos podemos hacer para -como siempre- tapar el sol con un dedo es pensar en hacer un puente vacacional que permita olvidar una vez más que como nación estamos yendo directamente al fracaso.
¡Que Viva México! Sí. Es necesario decirlo y pronunciarlo fuerte, como un augurio, porque es precisamente lo que en cada rincón de nuesto país se necesita: comenzar a vivir de veras.
16 novembre, 2010.
Escribir esta semana no es sencillo, porque he decidido -para recordar la fecha que se avecina- hablar de la Revolución mexicana. No es simple hacerlo por obvias razones.
Se ha comentado mucho y se sigue comentando. Se analiza, se especula, se sacan conclusiones y sin embargo, la revolución me parece -a cien años de su inicio- lejana y practicamente inexistente.
Haciendo historia, el inicio del movimiento se entiende fundamentalmente como el deseo de concretar una democracia en el país.
La intención primordial, si la historia no miente, fue derrocar al dictador Porfirio Díaz y llevar a la práctica el principio claro del “sufragio efectivo, no reeleción”.
Seré simplista y trataré de dejar claro que a pesar de haber estudiado el movimiento -oficial y extraoficialmente- todavía no termino de comprender por qué, no obstante que en mayo de 1911 Porfirio Díaz presentó su renuncia a la presidencia, la situación no fue resuelta y la lucha armada continuó, más sangrienta que al inicio.
Reconozco que mi razonamiento es simplista. Pero en realidad esta idea casi superflua de la revolución como un movimiento con un objetivo claro y definido desde el principio me ha siempre inquietado.
Si lo que Madero y sus todos los demás buscaban realmente era terminar con las injusticias de un gobierno, entonces ¿por qué “la lucha” no terminó cuando el dictador se fue? Quizá porque desde aquellos días, como ahora, gobernar México era casi como sacarse la lotería, como garantizar una existencia tranquila para unos cuantos y para sus familias durante muchas generaciones.
Por eso la lucha por el poder se volvió cruel, sangrienta, larga, casi indecente. Todos contra todos con tal de ocupar una silla y con ello, tener la posibilidad de gobernar en el caos una nación joven y necesitada de todo, enriqueciéndose gracias a la ingenuidad de un pueblo ignorante y desesperado.
Han pasado cien años y francamente hasta ahora nadie se pone de acuerdo acerca del fin de la revolución. Hay quien dice que terminó cuando fue promulgada la constitución en 1917. Otros piensan que acabó cuando Plutarco Elías Calles llegó al poder, en 1924, -¡14 años después del inicio de la lucha armada!-.
Y por supuesto, existen quienes sostienen que la revolución no terminó nunca. Sin contar por supuesto a quienes no han hecho otra cosa que uso y abuso de la palabra revolución.
La revolución ha sido “auténtica”, “institucional”, “democrática” y no recuerdo cuántos epitetos más.
El concepto se ha transformado a través de la historia mexicana, a conveniencia sobre todo de quienes queriendo o no cambiaron la dictadura de un solo hombre -por cierto excesivamente satanizado- en una dictadura de partido.
Pero dije “sobre todo”, porque no ha sido solamente el PRI el culpable de la ausencia de democracia en México. Los culpables hemos sido también nosotros, el resto de los mexicanos, que simplemente no permitimos, por ignorancia o por comodidad, que la revolución se transformara en evolución.
Reconozcamos que sencillamente estos cien años han sido dolorosos, tristes, preocupantes, difíciles y que -sobre todo últimamente- han marcado un retroceso en todos los ámbitos.
Los mexicanos somos inocentes, nobles, crédulos. De otra forma no me explico la manera en que los diferentes caudillos del movimiento revolucionario manipularon a la masa hasta llevarla a la muerte.
La “bola” no fue sino el resultado de la desesperación de un pueblo literalmente muerto de hambre, que vivía en condiciones tan precarias que simplemente sabía que las cosas no podrían irle peor. Un pueblo ignorante, fácil de manipular, sencillo de engañar.
Me pregunto si en realidad las circunstancias han cambiado y pienso en qué podría suceder si en pleno siglo XXI surgieran por ahí nuevos líderes que convocaran a una nueva lucha armada. Creo que la situación de millones de personas que viven en la pobreza extrema, -a quienes de plano no les hizo justicia la famosa revolución- provocaría el éxito de una nueva “bola”.
Pero viendo con tristeza la ignorancia que reina soberana, me temo que cualquier intento terminaría igual o peor que hace cien años.
No es el uso de las armas lo que mejoraría las circunstancias de vida en nuestra nación. Lo sé, lo sabemos todos. Pero la fórmula tampoco está en los discursos huecos y exaltados de quienes pretenden cambiar -sin saber siquiera cómo empezar a hacerlo- un sistema que ya llegó a la fecha de caducidad.
Digámoslo claramente: la situación es desesperante, angustiosa, dramática. Nuestro país está pasando por uno de sus momentos más negros en todos los campos. Social, política y económicamente no hay soluciones a corto, mediano o largo plazo.
La crisis global unida a las carencias propias de un México con un sistema donde unos cuantos se reparten el pastel y se burlan y aprovechan de los pobres gobernados hace que el panorama no pueda ser más desolador.
No hay motivos reales de festejo. Cien años del inicio de una revolución sin evolución son una tristeza tan grande, que lo único que los mexicanos podemos hacer para -como siempre- tapar el sol con un dedo es pensar en hacer un puente vacacional que permita olvidar una vez más que como nación estamos yendo directamente al fracaso.
¡Que Viva México! Sí. Es necesario decirlo y pronunciarlo fuerte, como un augurio, porque es precisamente lo que en cada rincón de nuesto país se necesita: comenzar a vivir de veras.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Berlusconi: un payaso con demencia senil
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
02 novembre, 2010
Inicio a escribir hoy con un cierto dejo de amargura. Estoy sinceramente triste, enojada, preocupada. El país en el que elegí vivir hace ya siete años y que considero mi segunda patria, está hoy en la boca de todo el mundo por una patética razón. Pocas naciones en el mundo pueden soportar que al frente de su gobierno se encuentre un personaje tan nefasto como el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Silvio Berlusconi.
He dedicado frecuentemente este espacio a las andanzas del premier, a sus contínuas caídas de estilo, a sus preocupantes movimientos institucionales que han servido exclusivamente para beneficiarse personalmente.
Y sin embargo, creo que nunca antes había hablado de Berlusca sintiendo tanto asco y tanta vergüenza, porque esta vez el premier ha exagerado no solamente en sus acciones, que a fin de cuentas todo el país conoce desde hace un tiempo.
Ha exagerado además en su modo de mostrarse como un viejo asustado, como un hombre que a una cierta edad comete errores tremendos y en lugar de reconocer su falta, simplemente continúa a ofender la inteligencia de los ciudadanos justificando sus ridículas y viles acciones.
Lo que hace Berlusconi es simplemente mostrar su verdadera naturaleza. Es un hombre enfermo de poder cuyo único objetivo es satisfacer sus caprichos, pasando por alto que como Jefe de Estado debería observar una conducta intachable y preocuparse realmente por el bienestar de sus gobernados.
Parece ignorar el decoro que merece su investidura y sobre todo, pasa por encima de las mínimas reglas del respeto.
Esta vez Berlusconi enfrenta un nuevo escándalo sexual, pues se ha visto involucrado con Rubí, una menor de edad marroquina -presuntamente una prostituta- a quien habría no solamente dado dinero, sino ayudado liberándola de la policía usando su posición para obligar a las autoridades a liberarla y mintiendo, haciéndola pasar por sobrina del presidente egipcio, Hosni Mubarak.
Hoy mismo el premier ha perdido la cabeza. En los días que siguieron al descubrimiento de la historia de Rubí, se limitó a decir que la había ayudado porque él es “un hombre de gran corazón”. Sin embargo, este día sencillamente fue más allá y afirmó que lo que ocurre no es sino una “tormenta de papel”, refiriéndose al hecho de que es un asunto que se ventila solamente en la prensa escrita y que no pasará a mayores y mucho menos hará caer su gobierno.
Pero no se limitó a despreciar el papel que los medios de comunicación pueden tener difundiendo la información, sino que, paradójicamente hizo uso de ellos para decirle al mundo: “tengo un ritmo de trabajo infernal y me ocurre de vez en cuando lanzar una mirada a las mujeres bellas... Es mejor ser apasionado por mujeres que ser gay”.
Por supuesto que es precisamente este el comentario que me avergüenza y me hace pensar en lo terriblemente bochornoso que es para el pueblo italiano que el hombre que fue elegido para gobernarlo pierda los estribos al grado de demostrar sin la mínima consideración que no es otra cosa que un macho homofóbico lleno de poder y de dinero.
Buscando una explicación para semejantes actitudes, encontré la entrevista hecha por la publicación on line Articolo 21.it hace más de un año al prestigiado psiquiatra Luigi Cancrini.
El profesionista afirmó entonces que “Silvio Berlusconi es un personaje de un egocentrismo desmesurado. Mientras esto sucedía siendo él un empresario, todo iba bien. El problema nace con la adquisición de poder político. Cuando un narcisismo normal viene fuertemente alimentado y se conjuga con el exceso de poder, el resultado es una patología, un verdadero disturbo de la personalidad.”
El psiquiatra hizo entonces una afirmación escalofriante: “conozco este tipo de patologías, he dedicado el capítulo de un libro mío a Hitler y a Stalin.... Tal vez Berlusconi, por fortuna todavía no tiene estos rasgos tan 'grandiosos”, pero el riesgo de la progresiva pérdida del contacto con la realidad puede ser fuertemente dañino para los demás”.
El problema es que “los demás” son los ciudadanos comunes, que mientras observan los desfiguros del premier sufren cotidianamente una situación desastroza, en una sociedad que no da oportunidades de desarrollo ni de bienestar para nadie, especialmente para las nuevas generaciones.
El psiquiatra señaló además en aquella entrevista que Berlusconi está “convencido de poder hacer cualquier cosa sin ser disturbado y las personas que están a su alrededor lo aprueban y lo siguen”.
Asimismo, dijo que “la condición indispensable para que un disturbo de la personalidad no se expanda está ligada inevitablemente a la presencia de contrapesos representados por la magistratura (la ley) y la información (la libertad de prensa). Estudiando a Hitler, por ejemplo, es fácil recordar que su primera acción fue contra los magistrados, al igual que Mussolini. El equilibrio de poderes en este contexto es indispensable. Si una democracia es suficientemente fuerte este plan no se lleva a cabo y en un cierto momento la persona cae. Si en cambio caen los contrapesos se va hacia un desastre. La dictadura. Con la masa siguiendo el personaje carismárico de turno. Por eso es necesario mantener la democracia.”
La situación es preocupante sobre todo si recordamos que Berlusconi ataca en continuación precisamente a los magistrados a quienes acusa de participar en un complot en su contra, y aconseja a los ciudadanos evitar leer los diarios que lo acusan, a los que llama “basura mediática”.
Creo que a estas alturas todo el mundo ha comprendido lo que el premier italiano está haciendo y lo que podría suceder si continúa en el poder como pretende, por los próximos tres años, hasta el final de su mandato.
Por ahora las condiciones para que el gobierno berlusconiano caiga están dadas. Es este el mejor momento para que los italianos se deshagan de un personaje que no hace otra cosa que trabajar para sí mismo y para sus amigos, olvidando sus obligaciones principales.
Sin embargo, ante la falta de alternativa, dado que Italia tiene una izquierda débil y desorganizada, es posible que en el caso de convocar a nuevos comicios en las que por supuesto Berlusconi volvería a ser el candidato, éste podría resultar de nuevo electo.
Entonces, sinceramente, con todo respeto, quien estas líneas escribe no tendría otro remedio que irse a vivir a Costa Rica, porque sinceramente con Berlusconi en el poder por más tiempo no puede llevar a nada bueno al sufrido país de la bota que sin embargo, como todos los pueblos, tiene el gobierno que se merece.
02 novembre, 2010
Inicio a escribir hoy con un cierto dejo de amargura. Estoy sinceramente triste, enojada, preocupada. El país en el que elegí vivir hace ya siete años y que considero mi segunda patria, está hoy en la boca de todo el mundo por una patética razón. Pocas naciones en el mundo pueden soportar que al frente de su gobierno se encuentre un personaje tan nefasto como el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Silvio Berlusconi.
He dedicado frecuentemente este espacio a las andanzas del premier, a sus contínuas caídas de estilo, a sus preocupantes movimientos institucionales que han servido exclusivamente para beneficiarse personalmente.
Y sin embargo, creo que nunca antes había hablado de Berlusca sintiendo tanto asco y tanta vergüenza, porque esta vez el premier ha exagerado no solamente en sus acciones, que a fin de cuentas todo el país conoce desde hace un tiempo.
Ha exagerado además en su modo de mostrarse como un viejo asustado, como un hombre que a una cierta edad comete errores tremendos y en lugar de reconocer su falta, simplemente continúa a ofender la inteligencia de los ciudadanos justificando sus ridículas y viles acciones.
Lo que hace Berlusconi es simplemente mostrar su verdadera naturaleza. Es un hombre enfermo de poder cuyo único objetivo es satisfacer sus caprichos, pasando por alto que como Jefe de Estado debería observar una conducta intachable y preocuparse realmente por el bienestar de sus gobernados.
Parece ignorar el decoro que merece su investidura y sobre todo, pasa por encima de las mínimas reglas del respeto.
Esta vez Berlusconi enfrenta un nuevo escándalo sexual, pues se ha visto involucrado con Rubí, una menor de edad marroquina -presuntamente una prostituta- a quien habría no solamente dado dinero, sino ayudado liberándola de la policía usando su posición para obligar a las autoridades a liberarla y mintiendo, haciéndola pasar por sobrina del presidente egipcio, Hosni Mubarak.
Hoy mismo el premier ha perdido la cabeza. En los días que siguieron al descubrimiento de la historia de Rubí, se limitó a decir que la había ayudado porque él es “un hombre de gran corazón”. Sin embargo, este día sencillamente fue más allá y afirmó que lo que ocurre no es sino una “tormenta de papel”, refiriéndose al hecho de que es un asunto que se ventila solamente en la prensa escrita y que no pasará a mayores y mucho menos hará caer su gobierno.
Pero no se limitó a despreciar el papel que los medios de comunicación pueden tener difundiendo la información, sino que, paradójicamente hizo uso de ellos para decirle al mundo: “tengo un ritmo de trabajo infernal y me ocurre de vez en cuando lanzar una mirada a las mujeres bellas... Es mejor ser apasionado por mujeres que ser gay”.
Por supuesto que es precisamente este el comentario que me avergüenza y me hace pensar en lo terriblemente bochornoso que es para el pueblo italiano que el hombre que fue elegido para gobernarlo pierda los estribos al grado de demostrar sin la mínima consideración que no es otra cosa que un macho homofóbico lleno de poder y de dinero.
Buscando una explicación para semejantes actitudes, encontré la entrevista hecha por la publicación on line Articolo 21.it hace más de un año al prestigiado psiquiatra Luigi Cancrini.
El profesionista afirmó entonces que “Silvio Berlusconi es un personaje de un egocentrismo desmesurado. Mientras esto sucedía siendo él un empresario, todo iba bien. El problema nace con la adquisición de poder político. Cuando un narcisismo normal viene fuertemente alimentado y se conjuga con el exceso de poder, el resultado es una patología, un verdadero disturbo de la personalidad.”
El psiquiatra hizo entonces una afirmación escalofriante: “conozco este tipo de patologías, he dedicado el capítulo de un libro mío a Hitler y a Stalin.... Tal vez Berlusconi, por fortuna todavía no tiene estos rasgos tan 'grandiosos”, pero el riesgo de la progresiva pérdida del contacto con la realidad puede ser fuertemente dañino para los demás”.
El problema es que “los demás” son los ciudadanos comunes, que mientras observan los desfiguros del premier sufren cotidianamente una situación desastroza, en una sociedad que no da oportunidades de desarrollo ni de bienestar para nadie, especialmente para las nuevas generaciones.
El psiquiatra señaló además en aquella entrevista que Berlusconi está “convencido de poder hacer cualquier cosa sin ser disturbado y las personas que están a su alrededor lo aprueban y lo siguen”.
Asimismo, dijo que “la condición indispensable para que un disturbo de la personalidad no se expanda está ligada inevitablemente a la presencia de contrapesos representados por la magistratura (la ley) y la información (la libertad de prensa). Estudiando a Hitler, por ejemplo, es fácil recordar que su primera acción fue contra los magistrados, al igual que Mussolini. El equilibrio de poderes en este contexto es indispensable. Si una democracia es suficientemente fuerte este plan no se lleva a cabo y en un cierto momento la persona cae. Si en cambio caen los contrapesos se va hacia un desastre. La dictadura. Con la masa siguiendo el personaje carismárico de turno. Por eso es necesario mantener la democracia.”
La situación es preocupante sobre todo si recordamos que Berlusconi ataca en continuación precisamente a los magistrados a quienes acusa de participar en un complot en su contra, y aconseja a los ciudadanos evitar leer los diarios que lo acusan, a los que llama “basura mediática”.
Creo que a estas alturas todo el mundo ha comprendido lo que el premier italiano está haciendo y lo que podría suceder si continúa en el poder como pretende, por los próximos tres años, hasta el final de su mandato.
Por ahora las condiciones para que el gobierno berlusconiano caiga están dadas. Es este el mejor momento para que los italianos se deshagan de un personaje que no hace otra cosa que trabajar para sí mismo y para sus amigos, olvidando sus obligaciones principales.
Sin embargo, ante la falta de alternativa, dado que Italia tiene una izquierda débil y desorganizada, es posible que en el caso de convocar a nuevos comicios en las que por supuesto Berlusconi volvería a ser el candidato, éste podría resultar de nuevo electo.
Entonces, sinceramente, con todo respeto, quien estas líneas escribe no tendría otro remedio que irse a vivir a Costa Rica, porque sinceramente con Berlusconi en el poder por más tiempo no puede llevar a nada bueno al sufrido país de la bota que sin embargo, como todos los pueblos, tiene el gobierno que se merece.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Los límites en el ejercicio del periodismo
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
26 octubre, 2010
El argumento por tratar esta semana no es sencillo. Hablar de ética y sobre todo, mencionar la posibilidad de poner “límites” en el ejercicio de la labor periodística decididamente es un argumento complicado.
Sin embargo, en los últimos días he tenido la posibilidad de observar en Italia un caso que sencillamente considero digno de atención y de análisis porque representa una novedad absoluta, no obstante se trate de una situación que esencialmente no es novedosa en cuanto a los hechos ocurridos.
Trataré de hacer un resumen del asunto. En agosto pasado, una joven de 15 años, llamada Sarah Scazzi, desapareció misteriosamente mientras se dirigía a la casa de su prima, Sabrina Misseri, con quien se había puesto de acuerdo para ir a la playa.
El caso comenzó cuando después de un día, los medios de comunicación comenzaron a difundir la imagen de la chica, que habitaba en Avetrana, un pequeño poblado de la provincia de Taranto, al sur de Italia.
La repetición constante del caso en la televisión, la radio y los medios escritos llamó la atención de todo el país de la bota, especialmente cuando pasado un mes de la desaparición, la madre de la joven hizo un llamado público al presidente de la república, Giorgio Napolitano, para que las autoridades se movilizaran y la ayudaran a encontrar a su hija.
Presionado por las circunstancias y con la lógica intención de demostrar que en Italia se hace justicia, el presidente ofreció todos los esfuerzos posibles para encontrar a Sarah. De esta manera, a principios de octubre, el tío de la adolescente, Michele Misseri, confesó haberla asesinado.
Esto ocurría en la oficina de los carabineros, mientras la esposa y las hijas del presunto asesino participaban en una transmisión en directa, junto a la mamá de la víctima. Fue precisamente a través del programa de la televisión estatal “¿Quién lo ha visto?” que todo el país pudo observar en primerísimo plano la expresión atónita de la madre de Sarah, quien se enteraba en directo de que la joven había muerto a manos de su proprio tío.
Fue en ese momento que el caso se convirtió en una especie de “reality show” que a partir de entonces ha tenido un desarrollo caracterizado por el factor sorpresa. Desde el seis de octubre, todos los medios de comunicación han enviado a sus representantes a montar guardia permanente a Avetrana, y de esta manera, especialmente a través de la televisión, el pueblo italiano se ha enterado de los horrores de un drama que bien podría haber quedado como la historia terrible de una familia de pueblo, sin la menor trascendencia no obstante los escalofriantes detalles que encierra.
Gracias a una verdadera persecusión llevada a cabo por los periodistas, se ha seguido prácticamente en tiempo real el descubrimiento de todos los detalles del asunto. Porque las cosas no terminaron en la confesión del tío de la chica, sino que continuaron cuando éste acusó a su propia hija, Sabrina, de haberlo ayudado a matar a Sarah. Esto sin contar detalles como las molestias sexuales del tío a su víctima, o la relación extraña entre éste y su propia hija.
El caso continúa y sus detalles se difunden a todas las horas posibles y en todos los canales de televisión existentes, además de lo que publican las revistas y diarios de toda Italia, que como mencionaba hace algunas semanas, es el país europeo donde la nota roja tiene mayor relevancia.
Sin duda, la máxima expresión de lo que los medios están haciendo con esta historia, es la publicación del audio de los interrogatorios de las dos personas involucradas en el asesinato. El tío de Sarah, Michele Misseri y su hija Sabrina. Ambos interrogatorios han sido la cereza del pastel para los morbosos expectadores que siguen el caso en un modo casi obsesivo.
Para comprender el alcance que ha tenido este fenómeno, basta decir que un grupo de personas ha ido hasta el lugar de los hechos simplemente para ver de cerca el escenario del crimen, iniciando con ello una especie de “turismo macabro” que no tiene otra explicación que el bombardeo mediático que se ha hecho alrededor del caso de Sarah Scazzi.
Como periodista, creo que me avergüenzo de verdad de lo que observo en los medios italianos. No encuentro una explicación para lo que veo. Pero sobre todo: no encuentro la razón por la cual los colegas del país de la bota se empeñan en informar de cada detalle, de encontrar la manera de filtrar información que no debería salir a la luz pública.
Lo hacen casi con vehemencia, con un interés exagerado porque la sociedad conozca un hecho macabro, mientras lo que cuenta de verdad: la crisis política y económica por la que atraviesa el país simplemente, sencillamente no importa y no hay un solo informador capaz de encontrar detalles importantes que nos sirvan para mantenernos al tanto de lo que verdaderamente ocurre.
El dolor de una familia se ha convertido en un espectáculo capaz de opacar el resto de los hechos que ocurren en Italia. Mover los sentimientos y alimentar el morbo de la sociedad es la mejor manera para ocultar los hechos reales que afectan a millones de personas.
Vivir el reality show de Avetrana resulta más interesante que ocuparse de las carencias cotidianas. Pensar que hay un par de monstruos capaces de asesinar una adolescente hace creer que hay situaciones mucho peores que perder el empleo o no tener dinero para cubrir los gastos a fin de mes. Ese es el objetivo de renovar e inventar cada día el modo de cubrir la información. No porque el morbo sea una novedad, sino porque precisamente el morbo es lo que ayuda a distraer a los ciudadanos comunes de la realidad inmediata y cotidiana, para vivir a distancia una situación en la que son testigos y hasta pueden participar como jueces, policías o lo que más les guste o les acomode.
Por eso me atrevo a preguntar si lo que llamamos “libertad de información” puede y debe regularse y sobre todo limitarse ante ciertas circunstancias. La respuesta la tienen los periodistas, pero la decisión final debería quedar en manos de un público maduro capaz de seleccionar la información que prefiere. Aunque esto último es simplemente una utopía, en un mundo en que sencillamente prevalece la más profunda ignorancia.
26 octubre, 2010
El argumento por tratar esta semana no es sencillo. Hablar de ética y sobre todo, mencionar la posibilidad de poner “límites” en el ejercicio de la labor periodística decididamente es un argumento complicado.
Sin embargo, en los últimos días he tenido la posibilidad de observar en Italia un caso que sencillamente considero digno de atención y de análisis porque representa una novedad absoluta, no obstante se trate de una situación que esencialmente no es novedosa en cuanto a los hechos ocurridos.
Trataré de hacer un resumen del asunto. En agosto pasado, una joven de 15 años, llamada Sarah Scazzi, desapareció misteriosamente mientras se dirigía a la casa de su prima, Sabrina Misseri, con quien se había puesto de acuerdo para ir a la playa.
El caso comenzó cuando después de un día, los medios de comunicación comenzaron a difundir la imagen de la chica, que habitaba en Avetrana, un pequeño poblado de la provincia de Taranto, al sur de Italia.
La repetición constante del caso en la televisión, la radio y los medios escritos llamó la atención de todo el país de la bota, especialmente cuando pasado un mes de la desaparición, la madre de la joven hizo un llamado público al presidente de la república, Giorgio Napolitano, para que las autoridades se movilizaran y la ayudaran a encontrar a su hija.
Presionado por las circunstancias y con la lógica intención de demostrar que en Italia se hace justicia, el presidente ofreció todos los esfuerzos posibles para encontrar a Sarah. De esta manera, a principios de octubre, el tío de la adolescente, Michele Misseri, confesó haberla asesinado.
Esto ocurría en la oficina de los carabineros, mientras la esposa y las hijas del presunto asesino participaban en una transmisión en directa, junto a la mamá de la víctima. Fue precisamente a través del programa de la televisión estatal “¿Quién lo ha visto?” que todo el país pudo observar en primerísimo plano la expresión atónita de la madre de Sarah, quien se enteraba en directo de que la joven había muerto a manos de su proprio tío.
Fue en ese momento que el caso se convirtió en una especie de “reality show” que a partir de entonces ha tenido un desarrollo caracterizado por el factor sorpresa. Desde el seis de octubre, todos los medios de comunicación han enviado a sus representantes a montar guardia permanente a Avetrana, y de esta manera, especialmente a través de la televisión, el pueblo italiano se ha enterado de los horrores de un drama que bien podría haber quedado como la historia terrible de una familia de pueblo, sin la menor trascendencia no obstante los escalofriantes detalles que encierra.
Gracias a una verdadera persecusión llevada a cabo por los periodistas, se ha seguido prácticamente en tiempo real el descubrimiento de todos los detalles del asunto. Porque las cosas no terminaron en la confesión del tío de la chica, sino que continuaron cuando éste acusó a su propia hija, Sabrina, de haberlo ayudado a matar a Sarah. Esto sin contar detalles como las molestias sexuales del tío a su víctima, o la relación extraña entre éste y su propia hija.
El caso continúa y sus detalles se difunden a todas las horas posibles y en todos los canales de televisión existentes, además de lo que publican las revistas y diarios de toda Italia, que como mencionaba hace algunas semanas, es el país europeo donde la nota roja tiene mayor relevancia.
Sin duda, la máxima expresión de lo que los medios están haciendo con esta historia, es la publicación del audio de los interrogatorios de las dos personas involucradas en el asesinato. El tío de Sarah, Michele Misseri y su hija Sabrina. Ambos interrogatorios han sido la cereza del pastel para los morbosos expectadores que siguen el caso en un modo casi obsesivo.
Para comprender el alcance que ha tenido este fenómeno, basta decir que un grupo de personas ha ido hasta el lugar de los hechos simplemente para ver de cerca el escenario del crimen, iniciando con ello una especie de “turismo macabro” que no tiene otra explicación que el bombardeo mediático que se ha hecho alrededor del caso de Sarah Scazzi.
Como periodista, creo que me avergüenzo de verdad de lo que observo en los medios italianos. No encuentro una explicación para lo que veo. Pero sobre todo: no encuentro la razón por la cual los colegas del país de la bota se empeñan en informar de cada detalle, de encontrar la manera de filtrar información que no debería salir a la luz pública.
Lo hacen casi con vehemencia, con un interés exagerado porque la sociedad conozca un hecho macabro, mientras lo que cuenta de verdad: la crisis política y económica por la que atraviesa el país simplemente, sencillamente no importa y no hay un solo informador capaz de encontrar detalles importantes que nos sirvan para mantenernos al tanto de lo que verdaderamente ocurre.
El dolor de una familia se ha convertido en un espectáculo capaz de opacar el resto de los hechos que ocurren en Italia. Mover los sentimientos y alimentar el morbo de la sociedad es la mejor manera para ocultar los hechos reales que afectan a millones de personas.
Vivir el reality show de Avetrana resulta más interesante que ocuparse de las carencias cotidianas. Pensar que hay un par de monstruos capaces de asesinar una adolescente hace creer que hay situaciones mucho peores que perder el empleo o no tener dinero para cubrir los gastos a fin de mes. Ese es el objetivo de renovar e inventar cada día el modo de cubrir la información. No porque el morbo sea una novedad, sino porque precisamente el morbo es lo que ayuda a distraer a los ciudadanos comunes de la realidad inmediata y cotidiana, para vivir a distancia una situación en la que son testigos y hasta pueden participar como jueces, policías o lo que más les guste o les acomode.
Por eso me atrevo a preguntar si lo que llamamos “libertad de información” puede y debe regularse y sobre todo limitarse ante ciertas circunstancias. La respuesta la tienen los periodistas, pero la decisión final debería quedar en manos de un público maduro capaz de seleccionar la información que prefiere. Aunque esto último es simplemente una utopía, en un mundo en que sencillamente prevalece la más profunda ignorancia.
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