Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
26 de mayo, 2009
Cuando hace unas semanas toqué el tema de Silvio Berlusconi y las acusaciones hechas en su contra por su propia esposa, Verónica Lario respecto a presuntas relaciones del premier con menores de edad, no imaginé que el caso continuaría en las primeras planas de los diarios italianos y hasta extranjeros, y que Noemí Letizia, la chica que llama papi al primer ministro italiano se convertiría en el centro de la polémica iniciada en primer término por el diario nacional La Reppublica y seguida por los políticos de oposición.
Lo que está ocurriendo en Italia simplemente está tocando los límites del sentido común y está mostrando la decadencia de un sistema que no puede seguir funcionando mientras el gobierno siga en manos de las mismas personas que por al menos quince años se están alternando en el poder.
Haciendo historia, podemos retomar la vida de Silvio Berlusconi, un empresario que en enero de 1994 decidió dejar a un lado sus actividades económicas e iniciar una vida política fundando el partido llamado Forza Italia.
La justificación de Berlusconi para su llamada “discesa in campo” (descenso a la cancha) se resume en su discurso de aquellos días: “...He elegido descender hacia la cancha y ocuparme de la cosa pública porque no quiero vivir en un país no liberal, gobernado por fuerzas inmaduras y por hombres ligados por un doble hilo a un pasado de fracasos políticos y económicos”,
Con esas palabras, el hasta entonces emprendedor obtuvo la simpatía de los italianos, que vieron en él la esperanza de un cambio en una sociedad desgastada por escándalos tan impresionantes como el llamado Tangentopoli, que tuvo su origen precisamente durante los años noventa, cuando una investigación judicial arrojó como resultado la presencia de corrupción, soborno y financiamiento ilícito de los partidos al más alto nivel político y financiero italiano, que involucraba a ministros, diputados, senadores, empresarios y hasta ex presidentes del consejo de Ministros.
La sed de cambio, el ansia de novedad y la esperanza de un futuro sin corrupción -que los mexicanos conocemos bien- llevó a los italianos a dar a Berlusconi la posibilidad de gobernar. Solamente tres meses después de haberse lanzado a la cancha política, fue elegido presidente del Consejo de Ministros por primera vez. En los últimos quince años ha gobernado al país cuatro veces, y su período más largo -del 2001 al 2005- es también el lapso de mayor duración de un gobierno en Italia, con un total de 1409 días.
Pero Berlusconi es en sí mismo un caso espectacular. Se trata del segundo hombre más rico de Italia y el número 70 del mundo, con una fortuna estimada en 6 mil 500 millones de dólares. Entre sus propiedades se encuentran la red de televisión privada más importante de Italia, Mediaset, el grupo editorial Mondadori, el equipo de futbol Milán y tiene además importantes participaciones en los sectores bancario y de seguros, a través del grupo Fininvest.
De su carácter cínico y jacarandoso se podría hacer un interminable resumen. Sus contínuas ocurrencias parecen no tener límites. Sus comentarios parecen siempre fuera de lugar. Van desde catalogar a Barak Obama como “bronceado” hasta pedir a los damnificados del terremoto de Abruzzo que se comportaran en los albergues como si estuvieran de vacaciones.
Su fama de Don Juan en este momento sin duda es la que parece estarlo perdiendo. Probablemente su deseo de ser y parecer joven a sus casi 73 años lo ha llevado a caer en situaciones que en cualquier hijo de vecino sonarían ridículas y se podrían considerar sencillamente las locuras seniles de un hombre con poder económico que quiere tomar un segundo aire.
Pero pensar en un hombre de poder, en un estadista que decide llamar por teléfono a una adolescente para elogiar la “pureza” de sus facciones y continuar a buscarla invitándola a visitarlo en Milán y en Roma, y a pasar algunos días en su residencia de Cerdeña, es una historia que va mucho más allá de lo que el sentido común permite a un premier.
Porque el caso de la chica no habría tenido tanta importancia y habría quedado en secreto, si ella misma no se hubiera decidido a contarlo a la prensa, presumiendo su relación con Berlusca, a quien llama afectuosamente Papi.
Berlusconi cometió el error de presentarse en la fiesta de cumpleaños de Noemí òLetizia, de tomarse fotografí as con los invitados, de hacer un regalo costoso a la festejada y después se justificó -ante las cámaras de la Rai, la televisión de Estado- diciendo que se trataba de la hija de un viejo amigo suyo y que había acudido al festejo simplemente como un acto de gentileza.
Todo habría terminado ahí si el diario de izquierda La Repubblica no hubiera profundizado en la investigación y si el domingo pasado no hubiera sido publicada una entrevista con el ex novio de Noemí en la que éste señala algunos particulares que echan por tierra definitivamente todos los argumentos del premier para justificar sus nexos con la joven.
La Repubblica ha buscado la respuesta de Berlusconi a diez preguntas, mismas que no han sido contestadas y en este momento, la única conclusión posible es muy seria: el premier ha mentido. Y si bien su vida privada y sus preferencias o sus infidelidades no son un asunto que interesa a los ciudadanos, el hecho de mentir al pueblo al que representa es un motivo importantísimo para exigirle cuentas.
Recordemos simplemente el caso de Bill Clinton, quien durante el escándalo por el caso Lewinsky no solamente vio en serio peligro su permanencia en la Casa Blanca, sino que tuvo que rendir cuentas de sus actos privados ante los ciudadanos estadounidenses, además de disculparse por no haberles dicho la verdad.
En una sociedad democrática no es concebible que un gobernante mienta. Es una situación que ofende al pueblo, que no se debería disculpar con facilidad.
Porque cuando un premier es acusado por su propia consorte de “frecuentar menores de edad” “no estar bien” y elegir como candidatas al parlamento europeo a “vírgenes que se ofrecen al dragón” y el propio gobernante cae en contradicciones para justificar sus excesivas atenciones hacia una joven, algo no está funcionando.
En este momento lo único que queda por hacer es esperar que la situación se aclare y que por una vez, el pueblo italiano haga valer su derecho a conocer la verdad. Porque quien miente a tantos millones de personas en un asunto que podría incluso ser trivial, pierde toda la calidad moral para gobernarlas. Al tiempo. La historia juzgará.
jueves, 2 de julio de 2009
La futuritis... desgracia del mexicano
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
19 de mayo, 2009
Mientras me encontraba pensando en el tema que habría de tocar esta semana, un apreciado colega mexicano me hizo una pregunta a través de ese maravilloso sistema de comunicación llamado messenger. “¿Cómo ves a Marcelo Ebrard para presidente?”, me dijo de golpe y porrazo.
Sinceramente, debo decir que la pregunta me tomó por sorpresa. No porque no estuviera enterada del autodestape de Ebrard y de sus propuestas, que incluyen “limitar el poder de Carlos Slim y de Televisa, acabar con los desequilibrios sociales y restituir al Ejército sus funciones originales”.
Mi sorpresa más bien tiene su origen en el evidente futurismo -yo más bien la llamaría futuritis- que agobia a los políticos mexicanos.
Digamos para comenzar que de aquí al 2012 faltan muchos, pero de veras muchos días, y que es impresionante la lucha que desde ahora están estableciendo algunos con tal de llegar a ocupar el máximo cargo de elección popular.
Pero lo peor es que somos los mismos ciudadanos quienes estamos cayendo una vez más en la trampa que los mismos políticos nos tienden sin piedad.
Porque mientras Marcelo Ebrard se lanza al ruedo y con ello provoca la ira de algunos -particularmente de los aliados de Andrés Manuel López Obrador- y el entusiasmo de otros -que a lo mejor ya se están viendo en alguna oficina federal disfrutando de los beneficios del hueso- los únicos que de verdad deberían contar -los comunes mexicanos- solamente se quedan mirando el desfile sin participar.
Y es que mientras Ebrard lo hace abiertamente, el gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto también está trabajando para su futuro. Sí, recalco: para su futuro, no para el futuro de sus posibles electores.
Debo decirles que visto desde lejos, con toda la objetividad posible, iniciar los destapes o trabajar veladamente con miras a la presidencia de la República, no es otra cosa que burlarse de un pueblo que todavía ahora está tratando sin éxito de reponerse de un vergonzoso y triste pasado, cuyo precio no ha terminado de pagar.
Es sorprendente y francamente desconcertante que mientras se planea un futuro color de rosa para México, un futuro donde los grandes capitales no intervendrán y los pobres finalmente tendrán la justicia que merecen, gracias a un presidente de esos de ensueño, no sea posible siquiera aclarar nuestro reciente pasado.
Digamos que con todo respeto, no es posible imaginar una nación mejor, en manos de un gobierno ideal, cuando nadie hasta el momento se ha preocupado por aclarar realmente qué es lo que ha pasado durante los últimos sexenios.
Preocupa de verdad escuchar a un anciano Miguel de la Madrid que en un arranque de sinceridad responde a las -por cierto bastante inducidas- preguntas de la periodista Carmen Aristegui y acepta que “se equivocó” nombrando como sucesor a Carlos Salinas de Gortari.
No creí que con el paso del tiempo un ex gobernante priísta se atreviera a hacer a un lado los prejuicios y decidiera acusar a Salinas de inmoral. Parece una historia de ciencia ficción -casi de terror, mejor dicho- que el mismísimo De la Madrid reconociera que Salinas se habría robado al menos la mitad de la partida secreta y habría permitido que su hermano Raúl realizara negocios indebidos con el Gobierno y que recibiera dinero de narcotraficantes.
Pero obviamente, la historia no podía quedarse así. Para variar, De la Madrid terminó envuelto en un escándalo que no le gustó a su familia, por lo que de inmediato apareció una aclaración que honestamente hace reir: “dejo en claro que después de haber escuchado la entrevista con la señora Aristegui, mis respuestas carecen de validez y exactitud”,
El problema es que una situación tan seria no debería detenerse y quedar al nivel de un mero chisme político, capitalizado por los opositores del PRI -partido que parece repuntar en las preferencias electorales-.
En realidad se trata de un asunto muy grave, reconocido por De la Madrid, un ex presidente que sin pudor alguno respondió con un “sí” cuando le fue sugerido que para gobernar México se necesita ser cínico y corrupto.
Porque si hay pruebas concretas de que Salinas de Gortari ha cometido tantas atrocidades, lo justo para el pueblo mexicano sería iniciar un proceso, no quedarse callados y seguir manteniendo la impunidad.
Por eso me resulta absurdo pensar en un futuro relativamente lejano, -las elecciones presidenciales del 2012- cuando hay situaciones del pasado que no han quedado claras y que se siguen arrastrando porque por desgracia forman ya parte de nuestra esencia como nación.
Y ni qué decir del presente. Un presente que no resulta claro para nadie, en el que además de una crisis económica mundial México tiene frente a sí problemas que parecen no tener solución: la guerra contra el narcotráfico, la inseguridad, la violencia y para colmo hasta la influenza, un problema de salud pública que -real o no- ha dejado pérdidas económicas que a corto y mediano plazo serán desastrosas.
El panorama es desolador. Y por más optimistas que seamos no podemos imaginar otra cosa que no sea un alud de problemas económicos y sociales que son consecuencia de nuestro pasado y de nuestro presente.
Por eso no se vale, es vergonzoso, es obsceno, pensar en un Mesías político. Tenga el nombre que tenga, sea del partido que sea, no será otra cosa que más de lomismo, y no solucionará absolutamente nada. Será siempre la misma triste historia mientras el mismo pueblo mexicano no despierte y empiece a exigir con todas sus fuerzas -con todas sus fuerzas, insisto- verdad y justicia.
19 de mayo, 2009
Mientras me encontraba pensando en el tema que habría de tocar esta semana, un apreciado colega mexicano me hizo una pregunta a través de ese maravilloso sistema de comunicación llamado messenger. “¿Cómo ves a Marcelo Ebrard para presidente?”, me dijo de golpe y porrazo.
Sinceramente, debo decir que la pregunta me tomó por sorpresa. No porque no estuviera enterada del autodestape de Ebrard y de sus propuestas, que incluyen “limitar el poder de Carlos Slim y de Televisa, acabar con los desequilibrios sociales y restituir al Ejército sus funciones originales”.
Mi sorpresa más bien tiene su origen en el evidente futurismo -yo más bien la llamaría futuritis- que agobia a los políticos mexicanos.
Digamos para comenzar que de aquí al 2012 faltan muchos, pero de veras muchos días, y que es impresionante la lucha que desde ahora están estableciendo algunos con tal de llegar a ocupar el máximo cargo de elección popular.
Pero lo peor es que somos los mismos ciudadanos quienes estamos cayendo una vez más en la trampa que los mismos políticos nos tienden sin piedad.
Porque mientras Marcelo Ebrard se lanza al ruedo y con ello provoca la ira de algunos -particularmente de los aliados de Andrés Manuel López Obrador- y el entusiasmo de otros -que a lo mejor ya se están viendo en alguna oficina federal disfrutando de los beneficios del hueso- los únicos que de verdad deberían contar -los comunes mexicanos- solamente se quedan mirando el desfile sin participar.
Y es que mientras Ebrard lo hace abiertamente, el gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto también está trabajando para su futuro. Sí, recalco: para su futuro, no para el futuro de sus posibles electores.
Debo decirles que visto desde lejos, con toda la objetividad posible, iniciar los destapes o trabajar veladamente con miras a la presidencia de la República, no es otra cosa que burlarse de un pueblo que todavía ahora está tratando sin éxito de reponerse de un vergonzoso y triste pasado, cuyo precio no ha terminado de pagar.
Es sorprendente y francamente desconcertante que mientras se planea un futuro color de rosa para México, un futuro donde los grandes capitales no intervendrán y los pobres finalmente tendrán la justicia que merecen, gracias a un presidente de esos de ensueño, no sea posible siquiera aclarar nuestro reciente pasado.
Digamos que con todo respeto, no es posible imaginar una nación mejor, en manos de un gobierno ideal, cuando nadie hasta el momento se ha preocupado por aclarar realmente qué es lo que ha pasado durante los últimos sexenios.
Preocupa de verdad escuchar a un anciano Miguel de la Madrid que en un arranque de sinceridad responde a las -por cierto bastante inducidas- preguntas de la periodista Carmen Aristegui y acepta que “se equivocó” nombrando como sucesor a Carlos Salinas de Gortari.
No creí que con el paso del tiempo un ex gobernante priísta se atreviera a hacer a un lado los prejuicios y decidiera acusar a Salinas de inmoral. Parece una historia de ciencia ficción -casi de terror, mejor dicho- que el mismísimo De la Madrid reconociera que Salinas se habría robado al menos la mitad de la partida secreta y habría permitido que su hermano Raúl realizara negocios indebidos con el Gobierno y que recibiera dinero de narcotraficantes.
Pero obviamente, la historia no podía quedarse así. Para variar, De la Madrid terminó envuelto en un escándalo que no le gustó a su familia, por lo que de inmediato apareció una aclaración que honestamente hace reir: “dejo en claro que después de haber escuchado la entrevista con la señora Aristegui, mis respuestas carecen de validez y exactitud”,
El problema es que una situación tan seria no debería detenerse y quedar al nivel de un mero chisme político, capitalizado por los opositores del PRI -partido que parece repuntar en las preferencias electorales-.
En realidad se trata de un asunto muy grave, reconocido por De la Madrid, un ex presidente que sin pudor alguno respondió con un “sí” cuando le fue sugerido que para gobernar México se necesita ser cínico y corrupto.
Porque si hay pruebas concretas de que Salinas de Gortari ha cometido tantas atrocidades, lo justo para el pueblo mexicano sería iniciar un proceso, no quedarse callados y seguir manteniendo la impunidad.
Por eso me resulta absurdo pensar en un futuro relativamente lejano, -las elecciones presidenciales del 2012- cuando hay situaciones del pasado que no han quedado claras y que se siguen arrastrando porque por desgracia forman ya parte de nuestra esencia como nación.
Y ni qué decir del presente. Un presente que no resulta claro para nadie, en el que además de una crisis económica mundial México tiene frente a sí problemas que parecen no tener solución: la guerra contra el narcotráfico, la inseguridad, la violencia y para colmo hasta la influenza, un problema de salud pública que -real o no- ha dejado pérdidas económicas que a corto y mediano plazo serán desastrosas.
El panorama es desolador. Y por más optimistas que seamos no podemos imaginar otra cosa que no sea un alud de problemas económicos y sociales que son consecuencia de nuestro pasado y de nuestro presente.
Por eso no se vale, es vergonzoso, es obsceno, pensar en un Mesías político. Tenga el nombre que tenga, sea del partido que sea, no será otra cosa que más de lomismo, y no solucionará absolutamente nada. Será siempre la misma triste historia mientras el mismo pueblo mexicano no despierte y empiece a exigir con todas sus fuerzas -con todas sus fuerzas, insisto- verdad y justicia.
La corrupción, el virus más peligroso
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
12 de mayo, 2009
Después de leer atentamente las novedades que surgen en la vida política tanto en México como en Italia, no queda más que convencerse de una vez por todas de que en realidad existe un virus tremendo, dañino y probablemente incurable que invade el planeta.
No se trata de la influenza. La situación que vivimos en el mundo nada tiene que ver con el terror justificado o no que se ha generado a partir de la aparición del nuevo virus H1N1. El verdadero problema que los seres humanos comunes y corrientes tenemos que enfrentar todos los días y para el cual parece que no hay protección alguna, se llama corrupción, y sus efectos se están manifestando en muchas y nuevas formas diferentes y hasta novedosas, ayudado sin reservas por los medios de comunicación masiva.
En Italia, la corrupción se disfraza de chisme de lavadero. En este momento muchos tienen la mirada puesta en lo que está ocurriendo en el país de la bota, luego de que, casualmente cerca de las elecciones del Parlamento europeo, Verónica Lario, esposa del presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, exhibió públicamente sus problemas matrimoniales y se mostró en desacuerdo con las desiciones presuntamente tomadas por el premier respecto de candidatear para los comicios europeos a mujeres jóvenes y agraciadas, preferentemente del mundo del espectáculo que nada tienen que ver con la vida política del país.
Para Lario, la listas de candidatos que serían aprobadas por el premier representan “una inmundicia sin pudor". Así, en una carta dirigida al diario italiano La Reppublica, la señora de Berlusconi se señaló que "tras la fachada de la curvilínea belleza femenina se esconde la desvergüenza y la falta de pudor de Berlusconi, que ofende la credibilidad de todas las mujeres"
La casi ex primera dama de Italia afirmó en su carta abierta: “quiero dejar claro que mis hijos y yo somos víctimas y no somos cómplices de esta situación. Debemos soportarla y nos hace sufrir", Luego, el escándalo se hizo mayor cuando el premier acudió a la fiesta del cumpleaños 18 de la que hasta entonces era una ilustre desconocida, Noemí Letizia, que desde que fueron publicadas las fotografías de la celebración se convirtió en la causa casi oficial de la demanda de divorcio iniciada por Verónica Lario, que para echarle más leña al fuego se permitió decir que no podía seguir casada con un hombre “que frecuenta menores de edad”.
Y es que el premier, haciendo caso omiso de la sabiduría popular que reza no hagas cosas buenas que parezcan malas, regaló a la joven Noemí un collar de oro rosa y blanco con 19 brillantes de Damiani, de la colección que diseñó Sofía Loren en 2006 y que está valuado en 6.mil euros.
De poco ha servido la aparición de Berlusca en la televisión del Estado, la RAI, desmintiendo cualquier relación sentimental con Noemí Letizia y justificando sus decisiones respecto a las listas políticas.
En realidad, lo único claro en Italia es que la política ha alcanzado los niveles más bajos y vergonzosos.
Sin pretender ser moralistas ni juzgar la vida privada del premier, que poco o nada debería importar a los ciudadanos, no se puede pasar por alto que la inestabilidad emotiva de Berlusconi tiene que ver también con su vida pública, desde el momento en que pretende lanzar a la vida política y convertir en representantes populares a quienes considera “mujeres para nada desagradables” y posiblemente ignora a personas que quizá no tienen una agradable apariencia pero tal vez pueden dar más por el bien de los ciudadanos que representan, eso sin contar con que la sospecha de que haya mantenido una relación con una chica hasta hace unos días menor de edad, lo convertiría potencialmente en una persona que ha cometido un grave delito.
Y como siempre, pensando que en todos lados se cuecen habas, vemos que la bajeza y la inmoralidad no tienen límite, y que aún a distancia de años, se destapa una cloaca pestilente que nos muestra la complicidad vergonzosa de los representantes del poder en México.
Por una parte, Roberto Madrazo Pintado, el mismo que alguna vez no fue capaz siquiera de completar decentemente una competencia de maratón, declara tan campante lo que todo parece indicar ha sabido desde siempre: “Ernesto Zedillo protegió al cártel de Juárez, Vicente Fox al grupo de El Chapo Guzmán y hoy todo el país se encuentra de algún modo en la ilegalidad y la informalidad, con un Estado que podría considerarse un cártel más”. Escalofriante, sobre todo si se considera que saber sin denunciar es una forma de complicidad.
Por otro lado, el empresario Carlos Ahumada, conocido por ser el gran protagonista del llamado videoescándalo del 2004, por el cual fue revelada la forma sucia en que el PRD se habría procurado recursos, publica un libro en el que asegura que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari fue el cerebro que organizó el maquiavélico plan.
De acuerdo con el empresario, el ex presidente le ofreció a cambio de las grabaciones 400 millones de pesos, que a la fecha no le ha pagado. Lo sorprendente es pensar que quienes participaron fueron personajes que el imaginario colectivo jamás habría pensado que tuvieran algo en común.
Es impactante leer lo que Ahumada señala: “todo lo negocié directamente con Carlos Salinas, muchas veces en presencia de Rosario Robles; con Diego Fernández de Cevallos, con Ramón Martín Huerta, con Eduardo Medina-Mora, el actual procurador general de la República, en aquel entonces director del Cisen, a quien conocí en la oficina de Ramón Martín Huerta, así como con el general (Rafael) Macedo de la Concha, entonces procurador general de la República. Todo ellos intervinieron, formaron parte, realizaron alguna tarea en especial (en la difusión de los videos), pero concretamente negocié con Carlos Salinas y Diego Fernández”,
Por estos hechos que me dejan sin palabras, por lo que veo en las dos realidades que me interesan, la de México y la de Italia, hoy solamente puedo decir que el verdadero virus que ya ha infectado las sociedades y que está enfermando terriblemente a los seres humanos no es otro que el de la corrupción.
Porque los seres humanos comunes y corrientes, los que trabajamos para ganarnos la vida y muchas veces padecemos injusticias sin esperanza de mejorar nuestras condiciones, nos convertimos en víctimas y espectadores de situaciones que dañan nuestra vida cotidiana, querámoslo o no, desde el momento en que los miembros de la clase política se ocupan de todo con tal de satisfacer sus deseos y caprichos, pero no les importa nada de hacer su trabajo y procurar bienestar a aquellos a quienes gobiernan.
Son situaciones que van desde la trivialidad de un gobernante y sus frivolidades hasta las sucias maniobras de políticos ávidos que se mezclan con la delincuencia para lograr sus propósitos. Son hechos que en todos los casos generan un solo problema que parece no tener solución: una profunda injusticia social.
Por eso, dejo una pregunta en el aire: ¿Serán acaso los políticos los verdaderos cerdos que difunden un virus que parece incurable?
12 de mayo, 2009
Después de leer atentamente las novedades que surgen en la vida política tanto en México como en Italia, no queda más que convencerse de una vez por todas de que en realidad existe un virus tremendo, dañino y probablemente incurable que invade el planeta.
No se trata de la influenza. La situación que vivimos en el mundo nada tiene que ver con el terror justificado o no que se ha generado a partir de la aparición del nuevo virus H1N1. El verdadero problema que los seres humanos comunes y corrientes tenemos que enfrentar todos los días y para el cual parece que no hay protección alguna, se llama corrupción, y sus efectos se están manifestando en muchas y nuevas formas diferentes y hasta novedosas, ayudado sin reservas por los medios de comunicación masiva.
En Italia, la corrupción se disfraza de chisme de lavadero. En este momento muchos tienen la mirada puesta en lo que está ocurriendo en el país de la bota, luego de que, casualmente cerca de las elecciones del Parlamento europeo, Verónica Lario, esposa del presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, exhibió públicamente sus problemas matrimoniales y se mostró en desacuerdo con las desiciones presuntamente tomadas por el premier respecto de candidatear para los comicios europeos a mujeres jóvenes y agraciadas, preferentemente del mundo del espectáculo que nada tienen que ver con la vida política del país.
Para Lario, la listas de candidatos que serían aprobadas por el premier representan “una inmundicia sin pudor". Así, en una carta dirigida al diario italiano La Reppublica, la señora de Berlusconi se señaló que "tras la fachada de la curvilínea belleza femenina se esconde la desvergüenza y la falta de pudor de Berlusconi, que ofende la credibilidad de todas las mujeres"
La casi ex primera dama de Italia afirmó en su carta abierta: “quiero dejar claro que mis hijos y yo somos víctimas y no somos cómplices de esta situación. Debemos soportarla y nos hace sufrir", Luego, el escándalo se hizo mayor cuando el premier acudió a la fiesta del cumpleaños 18 de la que hasta entonces era una ilustre desconocida, Noemí Letizia, que desde que fueron publicadas las fotografías de la celebración se convirtió en la causa casi oficial de la demanda de divorcio iniciada por Verónica Lario, que para echarle más leña al fuego se permitió decir que no podía seguir casada con un hombre “que frecuenta menores de edad”.
Y es que el premier, haciendo caso omiso de la sabiduría popular que reza no hagas cosas buenas que parezcan malas, regaló a la joven Noemí un collar de oro rosa y blanco con 19 brillantes de Damiani, de la colección que diseñó Sofía Loren en 2006 y que está valuado en 6.mil euros.
De poco ha servido la aparición de Berlusca en la televisión del Estado, la RAI, desmintiendo cualquier relación sentimental con Noemí Letizia y justificando sus decisiones respecto a las listas políticas.
En realidad, lo único claro en Italia es que la política ha alcanzado los niveles más bajos y vergonzosos.
Sin pretender ser moralistas ni juzgar la vida privada del premier, que poco o nada debería importar a los ciudadanos, no se puede pasar por alto que la inestabilidad emotiva de Berlusconi tiene que ver también con su vida pública, desde el momento en que pretende lanzar a la vida política y convertir en representantes populares a quienes considera “mujeres para nada desagradables” y posiblemente ignora a personas que quizá no tienen una agradable apariencia pero tal vez pueden dar más por el bien de los ciudadanos que representan, eso sin contar con que la sospecha de que haya mantenido una relación con una chica hasta hace unos días menor de edad, lo convertiría potencialmente en una persona que ha cometido un grave delito.
Y como siempre, pensando que en todos lados se cuecen habas, vemos que la bajeza y la inmoralidad no tienen límite, y que aún a distancia de años, se destapa una cloaca pestilente que nos muestra la complicidad vergonzosa de los representantes del poder en México.
Por una parte, Roberto Madrazo Pintado, el mismo que alguna vez no fue capaz siquiera de completar decentemente una competencia de maratón, declara tan campante lo que todo parece indicar ha sabido desde siempre: “Ernesto Zedillo protegió al cártel de Juárez, Vicente Fox al grupo de El Chapo Guzmán y hoy todo el país se encuentra de algún modo en la ilegalidad y la informalidad, con un Estado que podría considerarse un cártel más”. Escalofriante, sobre todo si se considera que saber sin denunciar es una forma de complicidad.
Por otro lado, el empresario Carlos Ahumada, conocido por ser el gran protagonista del llamado videoescándalo del 2004, por el cual fue revelada la forma sucia en que el PRD se habría procurado recursos, publica un libro en el que asegura que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari fue el cerebro que organizó el maquiavélico plan.
De acuerdo con el empresario, el ex presidente le ofreció a cambio de las grabaciones 400 millones de pesos, que a la fecha no le ha pagado. Lo sorprendente es pensar que quienes participaron fueron personajes que el imaginario colectivo jamás habría pensado que tuvieran algo en común.
Es impactante leer lo que Ahumada señala: “todo lo negocié directamente con Carlos Salinas, muchas veces en presencia de Rosario Robles; con Diego Fernández de Cevallos, con Ramón Martín Huerta, con Eduardo Medina-Mora, el actual procurador general de la República, en aquel entonces director del Cisen, a quien conocí en la oficina de Ramón Martín Huerta, así como con el general (Rafael) Macedo de la Concha, entonces procurador general de la República. Todo ellos intervinieron, formaron parte, realizaron alguna tarea en especial (en la difusión de los videos), pero concretamente negocié con Carlos Salinas y Diego Fernández”,
Por estos hechos que me dejan sin palabras, por lo que veo en las dos realidades que me interesan, la de México y la de Italia, hoy solamente puedo decir que el verdadero virus que ya ha infectado las sociedades y que está enfermando terriblemente a los seres humanos no es otro que el de la corrupción.
Porque los seres humanos comunes y corrientes, los que trabajamos para ganarnos la vida y muchas veces padecemos injusticias sin esperanza de mejorar nuestras condiciones, nos convertimos en víctimas y espectadores de situaciones que dañan nuestra vida cotidiana, querámoslo o no, desde el momento en que los miembros de la clase política se ocupan de todo con tal de satisfacer sus deseos y caprichos, pero no les importa nada de hacer su trabajo y procurar bienestar a aquellos a quienes gobiernan.
Son situaciones que van desde la trivialidad de un gobernante y sus frivolidades hasta las sucias maniobras de políticos ávidos que se mezclan con la delincuencia para lograr sus propósitos. Son hechos que en todos los casos generan un solo problema que parece no tener solución: una profunda injusticia social.
Por eso, dejo una pregunta en el aire: ¿Serán acaso los políticos los verdaderos cerdos que difunden un virus que parece incurable?
La influenza que nos hizo famosos...
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
05 de mayo, 2009
Después de días intensos y confusos, la epidemia de influenza A en México parece que se ha estabilizado. Este hecho resulta tranquilizante, especialmente porque estando a miles de kilómetros de distancia la inquietud y la preocupación son inevitables.
Y es que en estos días nuestro país ha sido el centro de la atención mediática como nunca antes en la historia. Las primeras páginas de todos los diarios y los espacios mayores en los medios electrónicos del mundo fueron ocupados por la epidemia provocada por el virus H1N1, la amenaza terrible que no solamente señaló nuestro país como centro de la atención y de la tensión del planeta, sino que fue el primer caso seguido en tiempo real por la Organización Mundial de la Salud.
Hasta el momento, para quien esto escribe no ha sido posible comprender cuán benéfico es tener la posibilidad de alertar a la población acerca de un peligro potencial, especialmente porque fue necesario soportar en algunos casos la ignorancia y la paranoia de algunas personas que imaginaban que el haber estado en contacto superficial con una persona de mi familia apenas llegada de tierra mexicana, implicaría un grave riesgo sanitario.
Porque a fin de cuentas, el exceso de datos emitidos por los medios de comunicación provocó un efecto contrario. La información se transformó en desinformación y hasta el momento lo que se sabe acerca de la situación que se vive en México resulta confuso y contradictorio.
Ni qué decir de lo que al respecto ha sido publicado en Internet. Teorías y especulaciones al por mayor que han llenado la red, que han circulado despiadadamente y que han contribuido más que a aclarar las ideas, a formar un imaginario colectivo que en nada ayuda y que en algunos momentos parece más bien una novela de ciencia ficción.
Por increíble que parezca, el brote de influenza tipo A en México ha causado una tremenda paranoia no solamente en el plano sanitario. Ha trascendido los límites de los hospitales y ha permitido la especulación extrema que ha llevado a hacer circular versiones increíbles, explicaciones y acusaciones inverosímiles.
La política y la economía son los aspectos más serios que han sido tocados por la delicada situación. Era lógico que sucediera. Sin embargo, he leído con sorpresa algunas de las conclusiones difundidas a través de Internet. Y no puedo ignorarlas, a pesar de no compartirlas.
Se ha tratado de ligar la reunión de los países más industrializados del mundo, efectuada a principios de abril, con la visita a México del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama y un “sorpresivo” anuncio que mantuvo a México y al mundo en alerta por la difusión del virus de la influenza A.
De acuerdo con la hipótesis difundida, los gobernantes de los países más poderosos del planeta, habrían llegado a la conclusión de que la economía mundial necesita un cambio, y que el Fondo Monetario Internacional destinaría 500 mil millones de dólares para ayudar a las economías emergentes.
Siempre según estos brillantes analistas, desde hace más de dos años la industria farmacéutica a nivel mundial tendría problemas financieros por la baja en la venta de medicamentos.
A decir de estos fantasiosos alarmistas, la única manera de reactivar la economía, además de la guerra, es la creación de enfermedades.
En este caso, México sería un “perfecto trampolín” para lanzar la enfermedad, porque de ahí serían contagiados los turistas de diversas partes del planeta.
Además, los medios de comunicación se ocuparían de la influenza y no de la crisis financiera, lo que representaría un beneficio para los malosos banqueros y para las bolsas del mundo. La brillante -y anónima- disertación, menciona también que el citado fondo del FMI serviría para cubrir las pérdidas que la epidemia generaría en la economía mexicana, y pone en duda los contagios y las defunciones. En realidad compara lo ocurrido con las tomadas de pelo del estilo del chupacabras, los ovnis o la leche contaminada.
En realidad todo parece indicar que se trata de iniciar una guerra de desinformación que no puede tener un ganador.
También la actriz Ofelia Medina lanzó sus conclusiones que circulan en la red. Para ella, luego de la alerta epidemiológica, “muchos negocios de la ciudad... han sufrido terribles bajas, menos las farmacias que han aumentado sus ventas entre un 300 a 500 por ciento”.
Con preguntas como “¿quién(es) se beneficia(n) de todo esto?, ¿Con quiénes del -¿gobierno?- se "entienden" las compañías farmacoquímicas? ¿Quién tiene la concesión y distribuye los tapabocas?” la actriz pone en duda la veracidad del hecho y más aún, nuevamente a modo de pregunta señala: “¿Es ésta increíble situación que estamos viviendo (en la que... fuimos echados de parques, por uniformados que nos pedían irnos a nuestras casas) un ensayo de la suspensión de nuestras “Garantías Individuales”? ¿Es el decreto presidencial... un intento torpe de justificar acciones violatorias de nuestras garantías?
Desde el país de la bota solamente me queda decir que me siento más desinformada que nunca y que no alcanzo a comprender dónde termina el problema sanitario y dónde comienza el oportunismo político.
Leo con tristeza que la epidemia de inflienza A H1N1 causará dn México una pérdida de entre el 0.3 y el 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto. Se trata de un golpe terrible, que se sentirá por partida doble en un momento de recesión mundial.
Me pregunto si es posible para un país como el nuestro, lleno de por sí de graves problemas, sufrir más de la cuenta y si existe una o más mentes maquiavélicas capaces de provocar un problema tan terrible a más de cien millones de mexicanos que de plano ya no ven lo duro sino lo tupido.
Por lo pronto, la epidemia, que al parecer es menos grave de lo que se temía, registra de acuerdo con las cifras de la OMS en todo el planeta mil 490 personas contagiadas y treinta personas fallecidas.
En tanto, Barak Obama ha garantizado el apoyo para México, señalando que “los buenos vecinos trabajan juntos”. No obstante la esperanza que el nuevo presidente estadounidense representa para muchos, habría que estar atentos a que la presencia de nuestros vecinos no sea excesiva y los mexicanos no terminemos oficializando nuestra sumisión, a modo de agradecimiento por la ayuda recibida.
En este momento es necesario esperar y no permitir que el pánico y las especulaciones absurdas se apoderen de nosotros. Mantener la calma y la objetividad no es fácil, pero francamente, es lo único que queda por hacer ante una situación que nos obliga una vez más a hacer hasta lo imposible por recomenzar. ¿Será que después de tantos golpes los mexicanos ya estamos acostumbrados precisamente a eso, a empezar de nuevo?
05 de mayo, 2009
Después de días intensos y confusos, la epidemia de influenza A en México parece que se ha estabilizado. Este hecho resulta tranquilizante, especialmente porque estando a miles de kilómetros de distancia la inquietud y la preocupación son inevitables.
Y es que en estos días nuestro país ha sido el centro de la atención mediática como nunca antes en la historia. Las primeras páginas de todos los diarios y los espacios mayores en los medios electrónicos del mundo fueron ocupados por la epidemia provocada por el virus H1N1, la amenaza terrible que no solamente señaló nuestro país como centro de la atención y de la tensión del planeta, sino que fue el primer caso seguido en tiempo real por la Organización Mundial de la Salud.
Hasta el momento, para quien esto escribe no ha sido posible comprender cuán benéfico es tener la posibilidad de alertar a la población acerca de un peligro potencial, especialmente porque fue necesario soportar en algunos casos la ignorancia y la paranoia de algunas personas que imaginaban que el haber estado en contacto superficial con una persona de mi familia apenas llegada de tierra mexicana, implicaría un grave riesgo sanitario.
Porque a fin de cuentas, el exceso de datos emitidos por los medios de comunicación provocó un efecto contrario. La información se transformó en desinformación y hasta el momento lo que se sabe acerca de la situación que se vive en México resulta confuso y contradictorio.
Ni qué decir de lo que al respecto ha sido publicado en Internet. Teorías y especulaciones al por mayor que han llenado la red, que han circulado despiadadamente y que han contribuido más que a aclarar las ideas, a formar un imaginario colectivo que en nada ayuda y que en algunos momentos parece más bien una novela de ciencia ficción.
Por increíble que parezca, el brote de influenza tipo A en México ha causado una tremenda paranoia no solamente en el plano sanitario. Ha trascendido los límites de los hospitales y ha permitido la especulación extrema que ha llevado a hacer circular versiones increíbles, explicaciones y acusaciones inverosímiles.
La política y la economía son los aspectos más serios que han sido tocados por la delicada situación. Era lógico que sucediera. Sin embargo, he leído con sorpresa algunas de las conclusiones difundidas a través de Internet. Y no puedo ignorarlas, a pesar de no compartirlas.
Se ha tratado de ligar la reunión de los países más industrializados del mundo, efectuada a principios de abril, con la visita a México del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama y un “sorpresivo” anuncio que mantuvo a México y al mundo en alerta por la difusión del virus de la influenza A.
De acuerdo con la hipótesis difundida, los gobernantes de los países más poderosos del planeta, habrían llegado a la conclusión de que la economía mundial necesita un cambio, y que el Fondo Monetario Internacional destinaría 500 mil millones de dólares para ayudar a las economías emergentes.
Siempre según estos brillantes analistas, desde hace más de dos años la industria farmacéutica a nivel mundial tendría problemas financieros por la baja en la venta de medicamentos.
A decir de estos fantasiosos alarmistas, la única manera de reactivar la economía, además de la guerra, es la creación de enfermedades.
En este caso, México sería un “perfecto trampolín” para lanzar la enfermedad, porque de ahí serían contagiados los turistas de diversas partes del planeta.
Además, los medios de comunicación se ocuparían de la influenza y no de la crisis financiera, lo que representaría un beneficio para los malosos banqueros y para las bolsas del mundo. La brillante -y anónima- disertación, menciona también que el citado fondo del FMI serviría para cubrir las pérdidas que la epidemia generaría en la economía mexicana, y pone en duda los contagios y las defunciones. En realidad compara lo ocurrido con las tomadas de pelo del estilo del chupacabras, los ovnis o la leche contaminada.
En realidad todo parece indicar que se trata de iniciar una guerra de desinformación que no puede tener un ganador.
También la actriz Ofelia Medina lanzó sus conclusiones que circulan en la red. Para ella, luego de la alerta epidemiológica, “muchos negocios de la ciudad... han sufrido terribles bajas, menos las farmacias que han aumentado sus ventas entre un 300 a 500 por ciento”.
Con preguntas como “¿quién(es) se beneficia(n) de todo esto?, ¿Con quiénes del -¿gobierno?- se "entienden" las compañías farmacoquímicas? ¿Quién tiene la concesión y distribuye los tapabocas?” la actriz pone en duda la veracidad del hecho y más aún, nuevamente a modo de pregunta señala: “¿Es ésta increíble situación que estamos viviendo (en la que... fuimos echados de parques, por uniformados que nos pedían irnos a nuestras casas) un ensayo de la suspensión de nuestras “Garantías Individuales”? ¿Es el decreto presidencial... un intento torpe de justificar acciones violatorias de nuestras garantías?
Desde el país de la bota solamente me queda decir que me siento más desinformada que nunca y que no alcanzo a comprender dónde termina el problema sanitario y dónde comienza el oportunismo político.
Leo con tristeza que la epidemia de inflienza A H1N1 causará dn México una pérdida de entre el 0.3 y el 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto. Se trata de un golpe terrible, que se sentirá por partida doble en un momento de recesión mundial.
Me pregunto si es posible para un país como el nuestro, lleno de por sí de graves problemas, sufrir más de la cuenta y si existe una o más mentes maquiavélicas capaces de provocar un problema tan terrible a más de cien millones de mexicanos que de plano ya no ven lo duro sino lo tupido.
Por lo pronto, la epidemia, que al parecer es menos grave de lo que se temía, registra de acuerdo con las cifras de la OMS en todo el planeta mil 490 personas contagiadas y treinta personas fallecidas.
En tanto, Barak Obama ha garantizado el apoyo para México, señalando que “los buenos vecinos trabajan juntos”. No obstante la esperanza que el nuevo presidente estadounidense representa para muchos, habría que estar atentos a que la presencia de nuestros vecinos no sea excesiva y los mexicanos no terminemos oficializando nuestra sumisión, a modo de agradecimiento por la ayuda recibida.
En este momento es necesario esperar y no permitir que el pánico y las especulaciones absurdas se apoderen de nosotros. Mantener la calma y la objetividad no es fácil, pero francamente, es lo único que queda por hacer ante una situación que nos obliga una vez más a hacer hasta lo imposible por recomenzar. ¿Será que después de tantos golpes los mexicanos ya estamos acostumbrados precisamente a eso, a empezar de nuevo?
Los días de la influenza...
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
28 de abril, 2009
Esta semana, queridos paisanos, tengo poco por decir. Los hechos hablan por sí solos y no me gustaría llenar con palabras inútiles este valioso espacio.
En el país de la bota recibo con estupor las noticias que tienen que ver con la epidemia de influenza que ataca a mi patria.
Los diferentes medios de comunicación informan de acuerdo con su proprio estilo. Algunos buscan el rating, otros se limitan a cumplir con su deber. De investigación periodística, ni hablar.
A través de Internet se encuentran las teorías más extravagantes que explican el origen del nuevo virus. Lo cierto es que sea cual sea la causa, esta vez el problema existe. No es una invención, Por desgracia no se trata de una leyenda urbana.
Las explicaciones varían. Las cifras, por muy maquilladas que estén, reflejan una realidad complicada que se está verificando en una nación ya de por sí llena de dificultades.
En este momento, visto desde afuera el problema tiene una única solución: organizarse. En la medida en que los mexicanos sean responsables y se comporten civilizadamente, podría detenerse la propagación del virus a gran escala.
Es un combate a la ignorancia. Esta vez se pelea por la vida, y si la lucha es frontal y las acciones se ejercen a tiempo, México será de nuevo ejemplo de que es posible derrotar al propio destino.
Espero solamente que nadie caiga en alarmismos inútiles, que se acaben las especulaciones que lo único que provocan es miedo. Porque un país asustado no puede combatir.
Lo único que me queda por hacer es citar una crónica firmada por.Paolo Flores d'Arcais y publicada por el diario La Repubblica. El periodista y filósofo italiano describe a la ciudad de México como un lugar que “a pesar de su filosófica convivencia con la violencia, la contaminación y los terremotos siempre ha permanecido viva, ruidosa, alegre”...
En eso radica nuestro surrealismo. Somos el país que sufre y canta. Tenemos mil problemas y cuando se trata de enfrentarlos, encontramos siempre la mejor manera para salir airosos.
Nuestro ingenio no tiene límites y cuando se trata de casos difíciles solamente nos queda afrontarlos con humor, con una especie de resignación muy nuestra, una característica única.
No dejemos de sentirnos vivos, de ser ruidosos, de estar alegres. El optimismo, la auténtica mexicana alegría y una enorme dosis de colaboración y solidaridad son en este momento la única fórmula por aplicar.
Desde Italia un abrazo solidario.
28 de abril, 2009
Esta semana, queridos paisanos, tengo poco por decir. Los hechos hablan por sí solos y no me gustaría llenar con palabras inútiles este valioso espacio.
En el país de la bota recibo con estupor las noticias que tienen que ver con la epidemia de influenza que ataca a mi patria.
Los diferentes medios de comunicación informan de acuerdo con su proprio estilo. Algunos buscan el rating, otros se limitan a cumplir con su deber. De investigación periodística, ni hablar.
A través de Internet se encuentran las teorías más extravagantes que explican el origen del nuevo virus. Lo cierto es que sea cual sea la causa, esta vez el problema existe. No es una invención, Por desgracia no se trata de una leyenda urbana.
Las explicaciones varían. Las cifras, por muy maquilladas que estén, reflejan una realidad complicada que se está verificando en una nación ya de por sí llena de dificultades.
En este momento, visto desde afuera el problema tiene una única solución: organizarse. En la medida en que los mexicanos sean responsables y se comporten civilizadamente, podría detenerse la propagación del virus a gran escala.
Es un combate a la ignorancia. Esta vez se pelea por la vida, y si la lucha es frontal y las acciones se ejercen a tiempo, México será de nuevo ejemplo de que es posible derrotar al propio destino.
Espero solamente que nadie caiga en alarmismos inútiles, que se acaben las especulaciones que lo único que provocan es miedo. Porque un país asustado no puede combatir.
Lo único que me queda por hacer es citar una crónica firmada por.Paolo Flores d'Arcais y publicada por el diario La Repubblica. El periodista y filósofo italiano describe a la ciudad de México como un lugar que “a pesar de su filosófica convivencia con la violencia, la contaminación y los terremotos siempre ha permanecido viva, ruidosa, alegre”...
En eso radica nuestro surrealismo. Somos el país que sufre y canta. Tenemos mil problemas y cuando se trata de enfrentarlos, encontramos siempre la mejor manera para salir airosos.
Nuestro ingenio no tiene límites y cuando se trata de casos difíciles solamente nos queda afrontarlos con humor, con una especie de resignación muy nuestra, una característica única.
No dejemos de sentirnos vivos, de ser ruidosos, de estar alegres. El optimismo, la auténtica mexicana alegría y una enorme dosis de colaboración y solidaridad son en este momento la única fórmula por aplicar.
Desde Italia un abrazo solidario.
Stalking: amores problemáticos
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
21 de abril, 2009
Esta semana he decidido tocar un tema que muy probablemente en ocasiones viene discriminado por los medios de comunicación, debido a que no corresponde a los grandes temas que llenan los espacios mediáticos y tienen un rating importante.
Digamos que lo stalking, es una de las realidades cotidianas que sabemos que existen, que probablemente vemos pero que simplemente no tienen una especial importancia quizá porque son demasiado incómodas para ser aceptadas con facilidad.
Stalking es el término inglés que literalmente quiere decir “perseguir”, y que se refiere a una serie de comportamientos por los cuales un individuo persigue a otra persona, generalmente del sexo opuesto, generando estados de ansiedad y miedo, que pueden llegar a comprometer el desarrollo normal de la vida rutinaria.
Tal persecusión tiene lugar a través de reiterados intentos de comunicación verbal y escrita, y de constantes intervenciones en la vida privada de la víctima.
En Italia, a partir del pasado mes de febrero fue aprobado un decreto de ley propuesto por el Ministerio de la Igualdad de Oportunidades. El citado decreto previene penas hasta de cuatro años para quienes incurran en conductas catalogadas como stalking.
En términos prácticos, generalmente el citado fenómeno tiene lugar entre parejas que recientemente se han separado y en las cuales uno de los dos integrantes simplemente no se resigna y decide que debe perseguir a su ex en todas las formas posibles: por teléfono, en persona, y hasta a través de los sistemas cibernéticos de comunicación.
El punto interesante es precisamente saber que los hombres y las mujeres italianas cuentan con una protección legal contra las situaciones incómpdas que se suscitan en su vida personal y que podrían degenerar en un serio problema para su integridad física y/o emotiva.
Y aunque parezcan hechos lejanos a la realidad de un país de primer mundo, las cifras registradas luego de que la mencionada ley entró en vigor hablan por sí solas: en los primeros treinta días fueron denunciados 54 casos de stalking.
De acuerdo con el Observatorio Nacional del Stalking de Italia (ONS) uno de cada cinco italianos ha sido objeto de molestias de este tipo al menos una vez en la vida. De ellos, 80 por ciento son mujeres, aunque cabe aclarar que el número de víctimas del sexo masculino ha aumentado en los últimos años.
De hecho, es tan importante el fenómeno que involucra al 20 por ciento de la población del país de la bota. En el 80 por ciento de los casos la víctima conoce al autor de las molestias que en promedio se prolongan por alrededor de cinco años y medio. El stalker es generalmente ya sea la pareja o la ex pareja, (50 por ciento de los casos) un vecino (25 por ciento) o un familiar (cinco por ciento).
Lo más impactante del asunto son las consecuencias de tales persecusiones: en el 70 por ciento de los casos las víctimas sufren disturbios psicológicos como ansia o insomnio, e incluso en casos extremos intentan el suicidio.
Sin embargo, la parte preocupante del problema en Italia es que al parecer solamente se denuncia el 17 por ciento de los casos. En efecto con la ley creada a propósito, el gobierno del país de la bota pretende que aumente el número de denuncias y que sean evitados los casos terribles de violencia física.
Basta decir que siempre de acuerdo con el ONS con, el 10 por ciento de los homicidios dolosos registrados en Italia del 2002 al 2008 tuvieron como antecedente episodios de molestias con las características del stalking.
A decir verdad el fenómeno tendría que ser considerado también en realidades como la mexicana. Por eso es importante también conocer lo que el ONS reporta como las características de quien incurre en molestias que tienen que ver con el stalking.
A pesar de que no se puede hablar de un perfil standard, porque se trata de un fenómeno transversal que puede manifestarse en personas cuya edad va de los 17 a los 70 años, entre obreros, empleados y hasta empresarios. Pero la característica principal y común es que se trata de grandes manipuladores. En realidad, los rasgos de comportamiento de un manipulador obedecen a una lista de 30 conductas, entre los cuales podemos destacar algunas, como el hecho de que culpabiliza a los demás en nombre del vínculo familiar, de la amistad, del amor, de la conciencia profesional, etc; hace creer a los otros que tienen que ser perfectos, que no deben cambiar nunca de opinión, que deben saberlo todo y responder inmediatamente a las demandas y preguntas; hace transmitir sus mensajes a otras personas o los comunica de forma indirecta (por teléfono en lugar de cara a cara o dejando notas escritas )
El manipulador sabe hacerse la víctima para que se le compadezca, utiliza los principios morales de los demás para satisfacer sus necesidades, amenaza de forma encubierta o hace un chantaje abierto, miente, falsea los hechos para averiguar la verdad , deforma e interpreta, es egocéntrico, puede ser celoso aunque se trate de un pariente o un cónyuge; no soporta la crítica y niega la evidencia; no tiene en cuenta los derechos, las necesidades y los deseos de los demás; induce a hacer cosas que probablemente no se harían por voluntad propia y es constantemente objeto de conversación entre personas que lo conocen, aunque no se encuentre presente.
En pocas palabras: el stalking es un fenómeno digno de atención del que no estamos exentos y que en todo caso, aunque no haya una ley que lo castigue debemos detectar, por los peligros que conlleva.
Digamos que en la naturaleza humana está la inseguridad que genera conductas de manipulatorias y lleva a incurrir en actos indebidos como el stalking. Lo importante es prevenir y curar el mal social que por desgracia es potencialmente motivo de situaciones graves que incluso pueden degenerar en crímenes violentos.
En este sentido los gobiernos de países particularmente sensibles a estas situaciones o a otras semejantes -incluyendo obviamente a las autoridades mexicanas- bien podrían y deberían hacer un serio análisis, tomar nota de los resultados y actuar en consecuencia.
21 de abril, 2009
Esta semana he decidido tocar un tema que muy probablemente en ocasiones viene discriminado por los medios de comunicación, debido a que no corresponde a los grandes temas que llenan los espacios mediáticos y tienen un rating importante.
Digamos que lo stalking, es una de las realidades cotidianas que sabemos que existen, que probablemente vemos pero que simplemente no tienen una especial importancia quizá porque son demasiado incómodas para ser aceptadas con facilidad.
Stalking es el término inglés que literalmente quiere decir “perseguir”, y que se refiere a una serie de comportamientos por los cuales un individuo persigue a otra persona, generalmente del sexo opuesto, generando estados de ansiedad y miedo, que pueden llegar a comprometer el desarrollo normal de la vida rutinaria.
Tal persecusión tiene lugar a través de reiterados intentos de comunicación verbal y escrita, y de constantes intervenciones en la vida privada de la víctima.
En Italia, a partir del pasado mes de febrero fue aprobado un decreto de ley propuesto por el Ministerio de la Igualdad de Oportunidades. El citado decreto previene penas hasta de cuatro años para quienes incurran en conductas catalogadas como stalking.
En términos prácticos, generalmente el citado fenómeno tiene lugar entre parejas que recientemente se han separado y en las cuales uno de los dos integrantes simplemente no se resigna y decide que debe perseguir a su ex en todas las formas posibles: por teléfono, en persona, y hasta a través de los sistemas cibernéticos de comunicación.
El punto interesante es precisamente saber que los hombres y las mujeres italianas cuentan con una protección legal contra las situaciones incómpdas que se suscitan en su vida personal y que podrían degenerar en un serio problema para su integridad física y/o emotiva.
Y aunque parezcan hechos lejanos a la realidad de un país de primer mundo, las cifras registradas luego de que la mencionada ley entró en vigor hablan por sí solas: en los primeros treinta días fueron denunciados 54 casos de stalking.
De acuerdo con el Observatorio Nacional del Stalking de Italia (ONS) uno de cada cinco italianos ha sido objeto de molestias de este tipo al menos una vez en la vida. De ellos, 80 por ciento son mujeres, aunque cabe aclarar que el número de víctimas del sexo masculino ha aumentado en los últimos años.
De hecho, es tan importante el fenómeno que involucra al 20 por ciento de la población del país de la bota. En el 80 por ciento de los casos la víctima conoce al autor de las molestias que en promedio se prolongan por alrededor de cinco años y medio. El stalker es generalmente ya sea la pareja o la ex pareja, (50 por ciento de los casos) un vecino (25 por ciento) o un familiar (cinco por ciento).
Lo más impactante del asunto son las consecuencias de tales persecusiones: en el 70 por ciento de los casos las víctimas sufren disturbios psicológicos como ansia o insomnio, e incluso en casos extremos intentan el suicidio.
Sin embargo, la parte preocupante del problema en Italia es que al parecer solamente se denuncia el 17 por ciento de los casos. En efecto con la ley creada a propósito, el gobierno del país de la bota pretende que aumente el número de denuncias y que sean evitados los casos terribles de violencia física.
Basta decir que siempre de acuerdo con el ONS con, el 10 por ciento de los homicidios dolosos registrados en Italia del 2002 al 2008 tuvieron como antecedente episodios de molestias con las características del stalking.
A decir verdad el fenómeno tendría que ser considerado también en realidades como la mexicana. Por eso es importante también conocer lo que el ONS reporta como las características de quien incurre en molestias que tienen que ver con el stalking.
A pesar de que no se puede hablar de un perfil standard, porque se trata de un fenómeno transversal que puede manifestarse en personas cuya edad va de los 17 a los 70 años, entre obreros, empleados y hasta empresarios. Pero la característica principal y común es que se trata de grandes manipuladores. En realidad, los rasgos de comportamiento de un manipulador obedecen a una lista de 30 conductas, entre los cuales podemos destacar algunas, como el hecho de que culpabiliza a los demás en nombre del vínculo familiar, de la amistad, del amor, de la conciencia profesional, etc; hace creer a los otros que tienen que ser perfectos, que no deben cambiar nunca de opinión, que deben saberlo todo y responder inmediatamente a las demandas y preguntas; hace transmitir sus mensajes a otras personas o los comunica de forma indirecta (por teléfono en lugar de cara a cara o dejando notas escritas )
El manipulador sabe hacerse la víctima para que se le compadezca, utiliza los principios morales de los demás para satisfacer sus necesidades, amenaza de forma encubierta o hace un chantaje abierto, miente, falsea los hechos para averiguar la verdad , deforma e interpreta, es egocéntrico, puede ser celoso aunque se trate de un pariente o un cónyuge; no soporta la crítica y niega la evidencia; no tiene en cuenta los derechos, las necesidades y los deseos de los demás; induce a hacer cosas que probablemente no se harían por voluntad propia y es constantemente objeto de conversación entre personas que lo conocen, aunque no se encuentre presente.
En pocas palabras: el stalking es un fenómeno digno de atención del que no estamos exentos y que en todo caso, aunque no haya una ley que lo castigue debemos detectar, por los peligros que conlleva.
Digamos que en la naturaleza humana está la inseguridad que genera conductas de manipulatorias y lleva a incurrir en actos indebidos como el stalking. Lo importante es prevenir y curar el mal social que por desgracia es potencialmente motivo de situaciones graves que incluso pueden degenerar en crímenes violentos.
En este sentido los gobiernos de países particularmente sensibles a estas situaciones o a otras semejantes -incluyendo obviamente a las autoridades mexicanas- bien podrían y deberían hacer un serio análisis, tomar nota de los resultados y actuar en consecuencia.
miércoles, 22 de abril de 2009
A Monica Acevedo
Este es el nuevo articulo publicado por Aquí América Latina. Se trata de un relato que habla de una de mis amigas más queridas, Mónica Acevedo.
http://www.aqui-online.com/pdf/aQui.pdf
http://www.aqui-online.com/pdf/aQui.pdf
Abruzzo
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
14 de abril, 2009
Escribo estas líneas mientras en l'Aquila, Abruzzo, en el centro de Italia, se están efectuando los funerales de la mayor parte de las víctimas del terremoto que ha golpeado aquella zona del país que desde hace seis años es mi segunda patria.
Esta vez los medios de comunicación no necesitan agrandar los hechos. Basta una imagen para comprender el dolor y el sufrimiento. Son suficientes las cifras. No recuerdo haber sentido de cerca mayor conmoción desde aquel septiembre de 1985 en México.
Son tragedias que hacen pensar en lo frágiles e indefensos que somos los seres humanos, y cómo la vida cambia o se acaba en poquísimos segundos.
Me invaden la tristeza, el dolor y la impotencia. Pero de la misma forma hay dentro de mi una profunda rabia.
Porque si bien un terremoto es un evento imprevisto y hasta ahora no hay en el planeta una sola persona capaz de determinar la hora y el lugar exactos en que se verificará un movimiento telúrico, en estos tiempos existe la posibilidad de prevenir, de tomar medidas para aminorar las efectos y las consecuencias que tales eventos traen consigo.
En realidad un sismo es un fenómeno terrible en sí mismo, su fuerza es incontrolable, pero dentro de lo posible, es altamente probable evitar que los habitantes de las zonas de alto riesgo mueran bajo los escombros de edificios mal planificados y pésimamente construídos.
Quizá si la cultura de la prevención se fomentara no estaríamos de frente al terrible saldo de 294 muertos, mil 600 heridos y alrededor de 29 mil damnificados.
El presidente del Consejo de Ministros de Italia, Silvio Berlusconi, ha declarado que una parte de los edificios caidos fueron construidos en los años ochenta, cuando aún no se contaba con una técnica adecuada para evitar sufrir los estragos de un terremoto.
Puede ser verdad, pero evidentemente no hay justificación que valga ante la indiferencia de las propias autoridades italianas que no obstante desde enero se haya comenzado a sentir una serie de temblores en la zona, no se tomaron la molestia de hacer una revisión seria de las condiciones en que se encontraban las construcciones.
De ahí que el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, haya expresado durante su visita a la zona del desastre que “ahora es necesario un examen de conciencia, porque nadie está libre de culpa”.
Ante la terrible escena de una enorme hilera de ataúdes durante la ceremonia luctuosa oficial, no queda más que preguntarse si de verdad éste era un dolor inevitable, o si un poco más de atención habría permitido salvar ya no digamos las construcciones, que a fin de cuentas se pueden volver a erigir, sino las vidas humanas que son la pérdida verdaderamente lamentable.
Es inegable que los abruzzeses enfrentaron la desgracia con una dignidad ejemplar. Queda claro que se trata de un pueblo orgulloso y es digno de mencionar que dentro de todo, en la medida de lo humanamente posible ha habido capacidad para asistir a los damnificados, para organizar el auxilio y que incluso en principio no fue requerida la ayuda internacional, con lo que Italia ha dado muestra de capacidad para afrontar las situaciones difíciles.
Obviamente no han faltado las imprudencias de Berlusconi, que aparte de ofrecer sus mansiones a los damnificados, se dio el lujo de sugerirles que hicieran de cuenta que estaban de campamento, en un lugar donde no les faltaba nada, ni un lecho, ni comida caliente ni medicinas.
Parece que al premier se le olvidó que se estaba dirigiendo a hombres y mujeres que se quedaron en la miseria y sin muchas esperanzas de recuperar su patrimonio.
Pero en el fondo era de esperarse un error de ese tipo de parte de Berlusca, que probablemente no midió sus palabras y a lo mejor no lo hizo con mala intención, sino que nuevamente fue víctima de su natural oportunismo.
Porque aunque resulte cruel decirlo, para Berlusconi el terrible terremoto representa una oportunidad de mostrarse como un hombre generoso y preocupado por el pueblo que gobierna. Aparte de haber puesto tres de sus mansiones a disposición de las víctimas, se presentó visiblemente conmovido a los funerales de Estado, trabajó en la zona afectada incluso el domingo de Pascua y se mostró ante el mundo como un líder diligente que busca solamente solucionar la situación.
Optima posibilidad para limpiar su imagen. Porque enmedio de la desgracia ha sido capaz de reaccionar. No olvidemos sin embargo que lo único que está haciendo el presidente del Consejo de Ministros es cumplir con su obligación.
Italia, como buen país latino, no escapa a su propia naturaleza y el dolor de la tragedia ha sido de cualquier manera aprovechado por algunos para crear polémicas interminables a través de los medios de comunicación.
El caso más claro ha sido el del periodista Michele Santoro, quien en su programa Annozero, transmitido por el sistema público de televisión RAI evidenció algunas fallas en la organización de las autoridades para llevar la ayuda a la zona afectada, pero sobre todo, insistió en el hecho de que en Abruzzo se están registrando sismos desde enero, lo que debió ser inmediatamente una señal de alarma para el gobierno, que en lugar de hacer revisar los edificios para determinar su nivel de riesgo, se concretó a tranquilizar a la población. Vale decir que el periodista Santoro fue tachado de “indecente” por algunos políticos que se sintieron aludidos.
De acuerdo con las declaraciones hechas a la televisión de la presidente de la provincia del Aquila, Stefania Pezzopane, en la zona no había un plan concreto de evacuación, como en cambio ocurre en México, donde cada quien sabe dónde ir y qué hacer en caso de terremoto.
Todo indica que los habitantes de la región italiana simplemente fueron sorprendidos por el temblor y a pesar de haber tenido muchas advertencias no pudieron reaccionar, ya sea por la hora en que ocurrió la desgracia o porque nadie les explicó claramente lo que podrían hacer. Al parecer no había recursos económicos para hacerlo.
Como sea, es significativo que 30 por ciento de los edificios que quedaron en pie haya sido declarado inhabitable por los especialistas. Insisto en la idea de que posiblemente si los análisis técnicos de las construcciones se hubieran realizado antes, cuando comenzó la serie de temblores, se habrían salvado muchas vidas.
Ni qué decir del caso del investigador Giampaolo Giuliani, que con sus estudios experimentales del gas Radón y la relación de este elemento con los temblores de tierra, avisó de la posibilidad de que ocurriera un terremoto importante en la zona que después resultó afectada. Fue calificado de “imbécil” y denunciado por haber alarmado a la población, cuando en realidad hace diez años que estudia y prueba un instrumento llamado “precursor sísmico”.
En resumen, solamente resta decir que cerca 70 por ciento del territorio italiano es considerado sísmico, lo que debería hacer reflexionar a las autoridades acerca del peligro latente que existe en el país, donde además, de acuerdo con el periodista liberal Marco Travaglio, al parecer hay una mafia que controla la industria cementera y que produce un material de pésima calidad con el que vienen construídos edificios públicos y privados.
Ahora el Ministerio Público ha iniciado una investigación para determinar eventuales responsabilidades, aunque honestamente hay pocas esperanzas de que se llegue a castigar a los verdaderos culpables. Lo ha dicho bien el presidente Napolitano: nadie está libre de culpa.
Solamente resta esperar que una situación igual no se repita en ninguna parte del mundo.
14 de abril, 2009
Escribo estas líneas mientras en l'Aquila, Abruzzo, en el centro de Italia, se están efectuando los funerales de la mayor parte de las víctimas del terremoto que ha golpeado aquella zona del país que desde hace seis años es mi segunda patria.
Esta vez los medios de comunicación no necesitan agrandar los hechos. Basta una imagen para comprender el dolor y el sufrimiento. Son suficientes las cifras. No recuerdo haber sentido de cerca mayor conmoción desde aquel septiembre de 1985 en México.
Son tragedias que hacen pensar en lo frágiles e indefensos que somos los seres humanos, y cómo la vida cambia o se acaba en poquísimos segundos.
Me invaden la tristeza, el dolor y la impotencia. Pero de la misma forma hay dentro de mi una profunda rabia.
Porque si bien un terremoto es un evento imprevisto y hasta ahora no hay en el planeta una sola persona capaz de determinar la hora y el lugar exactos en que se verificará un movimiento telúrico, en estos tiempos existe la posibilidad de prevenir, de tomar medidas para aminorar las efectos y las consecuencias que tales eventos traen consigo.
En realidad un sismo es un fenómeno terrible en sí mismo, su fuerza es incontrolable, pero dentro de lo posible, es altamente probable evitar que los habitantes de las zonas de alto riesgo mueran bajo los escombros de edificios mal planificados y pésimamente construídos.
Quizá si la cultura de la prevención se fomentara no estaríamos de frente al terrible saldo de 294 muertos, mil 600 heridos y alrededor de 29 mil damnificados.
El presidente del Consejo de Ministros de Italia, Silvio Berlusconi, ha declarado que una parte de los edificios caidos fueron construidos en los años ochenta, cuando aún no se contaba con una técnica adecuada para evitar sufrir los estragos de un terremoto.
Puede ser verdad, pero evidentemente no hay justificación que valga ante la indiferencia de las propias autoridades italianas que no obstante desde enero se haya comenzado a sentir una serie de temblores en la zona, no se tomaron la molestia de hacer una revisión seria de las condiciones en que se encontraban las construcciones.
De ahí que el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, haya expresado durante su visita a la zona del desastre que “ahora es necesario un examen de conciencia, porque nadie está libre de culpa”.
Ante la terrible escena de una enorme hilera de ataúdes durante la ceremonia luctuosa oficial, no queda más que preguntarse si de verdad éste era un dolor inevitable, o si un poco más de atención habría permitido salvar ya no digamos las construcciones, que a fin de cuentas se pueden volver a erigir, sino las vidas humanas que son la pérdida verdaderamente lamentable.
Es inegable que los abruzzeses enfrentaron la desgracia con una dignidad ejemplar. Queda claro que se trata de un pueblo orgulloso y es digno de mencionar que dentro de todo, en la medida de lo humanamente posible ha habido capacidad para asistir a los damnificados, para organizar el auxilio y que incluso en principio no fue requerida la ayuda internacional, con lo que Italia ha dado muestra de capacidad para afrontar las situaciones difíciles.
Obviamente no han faltado las imprudencias de Berlusconi, que aparte de ofrecer sus mansiones a los damnificados, se dio el lujo de sugerirles que hicieran de cuenta que estaban de campamento, en un lugar donde no les faltaba nada, ni un lecho, ni comida caliente ni medicinas.
Parece que al premier se le olvidó que se estaba dirigiendo a hombres y mujeres que se quedaron en la miseria y sin muchas esperanzas de recuperar su patrimonio.
Pero en el fondo era de esperarse un error de ese tipo de parte de Berlusca, que probablemente no midió sus palabras y a lo mejor no lo hizo con mala intención, sino que nuevamente fue víctima de su natural oportunismo.
Porque aunque resulte cruel decirlo, para Berlusconi el terrible terremoto representa una oportunidad de mostrarse como un hombre generoso y preocupado por el pueblo que gobierna. Aparte de haber puesto tres de sus mansiones a disposición de las víctimas, se presentó visiblemente conmovido a los funerales de Estado, trabajó en la zona afectada incluso el domingo de Pascua y se mostró ante el mundo como un líder diligente que busca solamente solucionar la situación.
Optima posibilidad para limpiar su imagen. Porque enmedio de la desgracia ha sido capaz de reaccionar. No olvidemos sin embargo que lo único que está haciendo el presidente del Consejo de Ministros es cumplir con su obligación.
Italia, como buen país latino, no escapa a su propia naturaleza y el dolor de la tragedia ha sido de cualquier manera aprovechado por algunos para crear polémicas interminables a través de los medios de comunicación.
El caso más claro ha sido el del periodista Michele Santoro, quien en su programa Annozero, transmitido por el sistema público de televisión RAI evidenció algunas fallas en la organización de las autoridades para llevar la ayuda a la zona afectada, pero sobre todo, insistió en el hecho de que en Abruzzo se están registrando sismos desde enero, lo que debió ser inmediatamente una señal de alarma para el gobierno, que en lugar de hacer revisar los edificios para determinar su nivel de riesgo, se concretó a tranquilizar a la población. Vale decir que el periodista Santoro fue tachado de “indecente” por algunos políticos que se sintieron aludidos.
De acuerdo con las declaraciones hechas a la televisión de la presidente de la provincia del Aquila, Stefania Pezzopane, en la zona no había un plan concreto de evacuación, como en cambio ocurre en México, donde cada quien sabe dónde ir y qué hacer en caso de terremoto.
Todo indica que los habitantes de la región italiana simplemente fueron sorprendidos por el temblor y a pesar de haber tenido muchas advertencias no pudieron reaccionar, ya sea por la hora en que ocurrió la desgracia o porque nadie les explicó claramente lo que podrían hacer. Al parecer no había recursos económicos para hacerlo.
Como sea, es significativo que 30 por ciento de los edificios que quedaron en pie haya sido declarado inhabitable por los especialistas. Insisto en la idea de que posiblemente si los análisis técnicos de las construcciones se hubieran realizado antes, cuando comenzó la serie de temblores, se habrían salvado muchas vidas.
Ni qué decir del caso del investigador Giampaolo Giuliani, que con sus estudios experimentales del gas Radón y la relación de este elemento con los temblores de tierra, avisó de la posibilidad de que ocurriera un terremoto importante en la zona que después resultó afectada. Fue calificado de “imbécil” y denunciado por haber alarmado a la población, cuando en realidad hace diez años que estudia y prueba un instrumento llamado “precursor sísmico”.
En resumen, solamente resta decir que cerca 70 por ciento del territorio italiano es considerado sísmico, lo que debería hacer reflexionar a las autoridades acerca del peligro latente que existe en el país, donde además, de acuerdo con el periodista liberal Marco Travaglio, al parecer hay una mafia que controla la industria cementera y que produce un material de pésima calidad con el que vienen construídos edificios públicos y privados.
Ahora el Ministerio Público ha iniciado una investigación para determinar eventuales responsabilidades, aunque honestamente hay pocas esperanzas de que se llegue a castigar a los verdaderos culpables. Lo ha dicho bien el presidente Napolitano: nadie está libre de culpa.
Solamente resta esperar que una situación igual no se repita en ninguna parte del mundo.
jueves, 9 de abril de 2009
Aquí América Latina
A partir de esta semana, comienzan las colaboraciones quincenales con la publicación romana en Español Aquí América Latina. ¡Gracias a Don Jorge Gutiérrez por la confianza y la oportunidad! El artículo de una servidora lo encuentran en la página cinco.
http://www.aqui-online.com/pdf/aQui.pdf
http://www.aqui-online.com/pdf/aQui.pdf
lunes, 6 de abril de 2009
La crisis y la dignidad
Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
01 de abril, 2009
Mientras preparaba mi colaboración de esta semana, una noticia publicada en la versión on line del diario italiano Corriere della Sera llamó mi atención a tal grado que decidí dedicarle estas reflexiones.
Resulta ser que en Francia, como una respuesta extrema a los efectos de la crisis, se están presentando cada vez con mayor frecuencia los casos de dependientes que toman como rehenes a sus propios patrones.
El caso que narra el Corriere, es el de Francois Henri Pinault, propietario de la multinacional de lujo PPR, quien fue detenido mientras se encontraba a bordo de un taxi por un grupo de trabajadores de su empresa.
La causa del secuestro es que dos de las empresas de Pinault, -conocido en México por ser el marido de la actriz Salma Hayek- es que dos de sus negocios, FNAC y Corporama han anunciado el despido de 1200 trabajadores.
Precisamente a las mencionadas empresas pertenecen los trabajadores que tomaron como rehén al magnate durante más de una hora. Al final Pinault fue liberado por la policía francesa que se presentó en el lugar del secuestro.
No es el primer caso. Ya antes los obreros de la Caterpillar, un grupo estadounidense que produce maquinaria para construcción y que había anunciado un recorte de 733 personas en Francia de un total de 22 mil despidos en todo el mundo, secuestraron a cuatro dirigentes de la empresa en su sede de Grenoble.
El objetivo de los trabajadores al detener a los dirigentes en la oficina del director era discutir con ellos para solicitarles que se organizara una reunión con miras a solucionar el problema.
Y aquí es donde no puedo pensar otra cosa que no sea el hecho que los franceses, con todo lo antipáticos y arrogantes que a veces pueden resultar, se merecen el mayor de los respetos por su capacidad de no agachar la cabeza, por la forma en que se organizan para protestar y porque saben cómo llamar a la solidaridad para conseguir sus objetivos.
No se trata como en México de organizar un paro inútil de transportistas con el fin de protestar contra el aumento del diesel. Recordemos que el hecho solamente causó molestias y no logró el consenso social, por la sencilla razón de que al parecer el aumento del combustible no parece causarle problemas a nadie, aunque en realidad es una situación que concierne a todos por el alza de precios en cascada que implica.
Tampoco es como en Italia, donde se organizan contínuamente paros y huelgas en todos los sectores, -desde los periodistas hasta los operadores de medios de transporte- que ya son parte de la vida cotidiana y en lugar de provocar efectos positivos y desatar la solidaridad de la población no pasan de ser motivo de molestia y causar problemas en la vida cotidiana.
Me queda claro que ni en México ni en Italia las protestas organizadas son una forma de presionar para solucionar problemas enarbolando causas justas. En Francia, en cambio, es tal la fuerza de la sociedad civil organizada que hay una alta probabilidad de mejorar la situación.
Basta recordar cómo en el 2006 los jóvenes franceses se lanzaron a la calle como una forma de protesta contra el empleo precario.
En aquellos tiempos, los universitarios, respaldados por colectivos sociales y políticos de izquierda se opusieron a la aprobación de una nueva ley que proponía que el primer empleo para los jóvenes tuviera un período obligatorio de prueba de dos años y que permitía el despido libre de los trabajadores menores de 26 años.
En lo que fue una auténtica revolución social, más de un millón de franceses se manifestaron en las calles de numerosas ciudades de su país para protestar contra lo que ellos consideraban una enorme discriminación laboral.
Y la ley del Contrat Première Embauche (Contrato de Primer Empleo) fue retirada. La protesta permanente de los ciudadanos de Francia se hizo sentir y fue efectiva en modo tal que el entonces presidente Jacques Chirac dio marcha atrás.
Esos son los resultados de haber movilizado tres millones de personas. Esos son los franceses en movimiento que hoy mismo de nuevo se rebelan, esta vez ante los efectos de la crisis y detienen por unas horas a uno de los hombres más ricos de su país con la finalidad de exigirle que no los prive de su trabajo y en cambio haga algún pequeño sacrificio.
Porque objetivamente, Pinault podría hacer algo para no dejar desprotegidas a mil 200 familias. No hablamos de un pobre empresario que a duras penas puede sostener la situación de sus negocios. Se trata de un hombre que cuenta con un patrimonio que en el 2007 ascendía a 14.5 millones de millones de euros, y que es propietario de un amplio grupo de empresas que van desde la Puma hasta la casa de subastas Christie's. Y de el depende el futuro de mil 200 familias que pueden quedarse sin alternativa alguna para subsistir.
En México uno de los hombres más ricos del planeta, Carlos Slim, predice “sin querer ser catastrofista” que la situación va a ser “delicada” y que “hay que prepararse para prever y no estar viendo las consecuencias después y no estar llorando".
En Italia, la segunda fortuna del país que es al mismo tiempo el presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, dice que en tiempo de crisis espera “que quien ha sido despedido se busque algo por hacer”, y se pone como ejemplo de uno que si hubiera perdido el empleo “no se quedaría con los brazos cruzados”.
En Francia, mientras tanto, los más desprotegidos se rebelan a su suerte. Por eso protestan, Y lo hacen con fuerza. No se dejan vencer y no se contentan. No se resignan. Y eso los enoblece y los dignifica.
Esa es precisamente la diferencia.
01 de abril, 2009
Mientras preparaba mi colaboración de esta semana, una noticia publicada en la versión on line del diario italiano Corriere della Sera llamó mi atención a tal grado que decidí dedicarle estas reflexiones.
Resulta ser que en Francia, como una respuesta extrema a los efectos de la crisis, se están presentando cada vez con mayor frecuencia los casos de dependientes que toman como rehenes a sus propios patrones.
El caso que narra el Corriere, es el de Francois Henri Pinault, propietario de la multinacional de lujo PPR, quien fue detenido mientras se encontraba a bordo de un taxi por un grupo de trabajadores de su empresa.
La causa del secuestro es que dos de las empresas de Pinault, -conocido en México por ser el marido de la actriz Salma Hayek- es que dos de sus negocios, FNAC y Corporama han anunciado el despido de 1200 trabajadores.
Precisamente a las mencionadas empresas pertenecen los trabajadores que tomaron como rehén al magnate durante más de una hora. Al final Pinault fue liberado por la policía francesa que se presentó en el lugar del secuestro.
No es el primer caso. Ya antes los obreros de la Caterpillar, un grupo estadounidense que produce maquinaria para construcción y que había anunciado un recorte de 733 personas en Francia de un total de 22 mil despidos en todo el mundo, secuestraron a cuatro dirigentes de la empresa en su sede de Grenoble.
El objetivo de los trabajadores al detener a los dirigentes en la oficina del director era discutir con ellos para solicitarles que se organizara una reunión con miras a solucionar el problema.
Y aquí es donde no puedo pensar otra cosa que no sea el hecho que los franceses, con todo lo antipáticos y arrogantes que a veces pueden resultar, se merecen el mayor de los respetos por su capacidad de no agachar la cabeza, por la forma en que se organizan para protestar y porque saben cómo llamar a la solidaridad para conseguir sus objetivos.
No se trata como en México de organizar un paro inútil de transportistas con el fin de protestar contra el aumento del diesel. Recordemos que el hecho solamente causó molestias y no logró el consenso social, por la sencilla razón de que al parecer el aumento del combustible no parece causarle problemas a nadie, aunque en realidad es una situación que concierne a todos por el alza de precios en cascada que implica.
Tampoco es como en Italia, donde se organizan contínuamente paros y huelgas en todos los sectores, -desde los periodistas hasta los operadores de medios de transporte- que ya son parte de la vida cotidiana y en lugar de provocar efectos positivos y desatar la solidaridad de la población no pasan de ser motivo de molestia y causar problemas en la vida cotidiana.
Me queda claro que ni en México ni en Italia las protestas organizadas son una forma de presionar para solucionar problemas enarbolando causas justas. En Francia, en cambio, es tal la fuerza de la sociedad civil organizada que hay una alta probabilidad de mejorar la situación.
Basta recordar cómo en el 2006 los jóvenes franceses se lanzaron a la calle como una forma de protesta contra el empleo precario.
En aquellos tiempos, los universitarios, respaldados por colectivos sociales y políticos de izquierda se opusieron a la aprobación de una nueva ley que proponía que el primer empleo para los jóvenes tuviera un período obligatorio de prueba de dos años y que permitía el despido libre de los trabajadores menores de 26 años.
En lo que fue una auténtica revolución social, más de un millón de franceses se manifestaron en las calles de numerosas ciudades de su país para protestar contra lo que ellos consideraban una enorme discriminación laboral.
Y la ley del Contrat Première Embauche (Contrato de Primer Empleo) fue retirada. La protesta permanente de los ciudadanos de Francia se hizo sentir y fue efectiva en modo tal que el entonces presidente Jacques Chirac dio marcha atrás.
Esos son los resultados de haber movilizado tres millones de personas. Esos son los franceses en movimiento que hoy mismo de nuevo se rebelan, esta vez ante los efectos de la crisis y detienen por unas horas a uno de los hombres más ricos de su país con la finalidad de exigirle que no los prive de su trabajo y en cambio haga algún pequeño sacrificio.
Porque objetivamente, Pinault podría hacer algo para no dejar desprotegidas a mil 200 familias. No hablamos de un pobre empresario que a duras penas puede sostener la situación de sus negocios. Se trata de un hombre que cuenta con un patrimonio que en el 2007 ascendía a 14.5 millones de millones de euros, y que es propietario de un amplio grupo de empresas que van desde la Puma hasta la casa de subastas Christie's. Y de el depende el futuro de mil 200 familias que pueden quedarse sin alternativa alguna para subsistir.
En México uno de los hombres más ricos del planeta, Carlos Slim, predice “sin querer ser catastrofista” que la situación va a ser “delicada” y que “hay que prepararse para prever y no estar viendo las consecuencias después y no estar llorando".
En Italia, la segunda fortuna del país que es al mismo tiempo el presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, dice que en tiempo de crisis espera “que quien ha sido despedido se busque algo por hacer”, y se pone como ejemplo de uno que si hubiera perdido el empleo “no se quedaría con los brazos cruzados”.
En Francia, mientras tanto, los más desprotegidos se rebelan a su suerte. Por eso protestan, Y lo hacen con fuerza. No se dejan vencer y no se contentan. No se resignan. Y eso los enoblece y los dignifica.
Esa es precisamente la diferencia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)