miércoles, 14 de octubre de 2009

Italia: lo nuevo de Berlusca...

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
14 de octubre, 2009

Los acontecimientos ocurridos en los últimos días en Italia, me hacen de nuevo poner el dedo en la llaga acerca de lo que sucede en los países donde el sistema democrático corre serio peligro. Aunque parezca increíble para algunos o al menos difícil de aceptar para otros, la situación en el país de la bota, que teóricamente es una nación de primer mundo, es cada vez más complicada porque pone en entredicho la capacidad de la mayoría, del pueblo pues, para elegir acertadamente a las personas idóneas como gobernantes.
Ya en julio del 2008 en este mismo espacio trataba el asunto que recientemente ha suscitado el interés de la comunidad internacional. En aquellos días, se hablaba de “la aprobación por parte del Consejo de Ministros de Italia de un diseño de ley que pretende suspender todos los procesos penales en que estén o pudieran estar involucrados los titulares de los cuatro cargos más altos del Estado: presidente de la República, presidente del Senado, presidente de la Cámara de diputados y presidente del Consejo de Ministros.” Era ni más ni menos que el llamado Laudo Alfano.
Y precisamente porque aprobarlo definitivamente habría sido una absoluta injusticia, el 7 de octubre pasado la Corte Constitucional declaró ilegítimo el mencionado recurso, porque “no respetaba la igualdad de todos los ciudadanos, establecida en el artículo 3 de la Constitución, ni el artículo 138 de la misma.”
Recordemos que el Laudo impediría principalmente que continuaran los procesos en que el presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi está inmerso, particularmente uno que podría significar una sentencia de hasta seis años de prisión en primera instancia contra el premier y que sostiene que éste, en 1997 habría enviado 600 mil dólares al abogado inglés David Mills como recompensa porque éste último no reveló, siendo testigo de dos procesos, la información relativa a sociedades extranjeras que serían la tesorería oculta del grupo Fininvest, propiedad del premier italiano.
Mi pregunta de esos tiempos sigue en el aire: ¿Es importante el ejercicio del poder para salvar el pellejo y no para buscar el bien común?
El cuestionamiento está más vivo que nunca. Pero esta vez, la situación se agrava sencillamente porque por lo que se ve en cada nueva aparición pública de Berlusconi, el premier parece que está definitivamente perdiendo la cabeza.
No se trata solamente de un gobernante que se defiende con uñas y dientes ante los ataques de la oposición. Se trata de un hombre que se aferra hasta lo inverosímil al poder político y económico porque sabe que en caso de perder sus privilegios podría enfrentar a la justicia y tendría que responder por sus acciones.
Porque son ya muchas las ocasiones en 16 años de vida política que Berlusca se salva de ser condenado y sin embargo, tiene el descaro de ostentar una -falsa- popularidad: “70 por ciento de los italianos están a favor del premier” -dice él mismo a través de los medios de comunicación que son de su propiedad-.
Sin duda, Italia es un caso único donde como he mencionado en repetidas ocasiones un solo hombre posee la segunda fortuna del país, los medios de comunicación y hasta uno de los equipos de futbol más importantes y es además presidente del Consejo de Ministros.
Digamos que actualmente el país de la bota es una vergüenza mundial. Y digamos también que en realidad la vida de la nación se ve cada vez más castigada no solamente en lo que concierne a la imagen pública, sino además en cuanto a la estabilidad misma de las instituciones.
Porque es preocupante escuchar que el premier se aferra a cualquier pretexto para demostrar ante quien quiere escucharlo que es víctima de una especie de conjura, de un complot que lo convierte casi en un mártir.
Llega a caer en el ridículo y honestamente lo peor del caso es que ha llegado al extremo de enfrentarse abiertamente al mismísimo presidente de la República, Giorgio Napolitano, a quien ha calificado casi como un enemigo “que ya se sabe de qué parte está”.
Y no sólo. En una transmisión televisiva efectuada el mismo día en que la Corte deshechó el Laudo Alfano, Berlusconi enfrentó a una de sus tradicionales enemigas políticas, Rosy Bindi. Aludiendo directamente a lo poco agraciada que es la mujer, aguerrida militante del Partido Democrático, Berlusca le dijo sencillamente que nada tenía que hablar con ella, con una mujer que todos saben “es más bella que inteligente”.
Evidentemente la reacción de la opinión pública no se ha hecho esperar, y a través del diario La Repubblica, se ha iniciado una protesta on line que hasta el momento ha sido firmada por 80 mil mujeres, en la cual se sostiene que “el premier ofende a las mujeres y a la democracia”.
Pero nada detiene al Cavaliere, que no solamente se lamenta porque desde su punto de vista es “el más perseguido de la historia”, sino que a sus quejas y enojos aumenta las amenazas y las denuncias legales contra los diarios El País de España y el ya mencionado italiano La Repubblica.
A propósito de este último medio, Berlusca ha solicitado una especie de veto por parte de los empresarios, a los que ha pedido dejar de anunciarse en tal diario, que solamente se encarga de “desestabilizar” y de “poner en ridículo” a Italia ante los ojos del mundo.
Total: entre escándalos sexuales, pleitos con la prensa, riesgo de ser procesado y enfrentamientos no solamente con la oposición, sino con el presidente de la República, Silvio Berlusconi debería tener un momento de lucidez para poner pies en polvorosa.
Porque entre otras cosas, de él se están ocupando con insistencia los medios de comunicación serios e importantes -incluído el Washington Post, el mismo del famoso watergate- y porque como ya he mencionado, son sus propias acciones las que a fin de cuentas podrían provocarle una caída más que vergonzosa.
De Berlusconi me he ocupado mucho practicamente desde que inicié a participar en el semanario Punto. Probablemente vivir en Italia y ser ciudadana de este país me vuelve sensible a su realidad cotidiana. Sin embargo, creo que aunque mis circunstancias fueran diferentes, aún estando en México me resultaría interesante profundizar acerca de las circunstancias que rodean al personaje.
Es sencillamente único, raya en el surrealismo y lo más interesante es preguntarse por qué a la mayoría de los italianos no les parece urgente deshacerse de la embarazosa presencia de su presidente del Consejo de Ministros.
Será que no hay muchas opciones y aunque mañana mismo se convocara a elecciones no habría un solo candidato capaz de ganarse la confianza de los electores que muy probablemente preferirian abstenerse.
Será que los italianos están hartos de la política, sufren como todos los estragos de la crisis económica y les importa poco quién esté al frente de un gobierno que a fin de cuentas solamente sirve para cobrar los impuestos y no para ayudarlos a mejorar sus condiciones de vida.
Cualquiera que sea el motivo, es un caso interesante y curioso que cada vez da un giro diferente y sorpresivo. Lástima que en lugar de una apasionante historia por entregas, se trate de la dramática realidad de uno de los países más industrializados del planeta.
Pero la verdad es que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Y afirmo de nuevo lo que dije cuando fue propuesto el Laudo Alfano: si el pueblo tolera, soporta y se conforma... ¿entonces quién tiene la culpa?

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