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miércoles, 2 de junio de 2010

Vasco... ¡Mejor sin Iniciativa!

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
02 giugno, 2010

Antes que nada, dedico éstas líneas a quienes afrman que construyo este espacio a partir de lo que “me platican”. Para quien lo dijo, con todo respeto, debo decir que todos sin excepción vivimos una realidad a partir de eso precisamente, de lo que nos platican.
La diferencia la hace a quién escuchamos y cuáles son las pláticas, los relatos que decidimos escuchar.
Orgullosamente debo decir que casi siempre trato de oir todas las campanas que suenan, para después decidir cuál es el sonido que me parece más adecuado o el más fuerte, o el más importante. Después de elegir me convierto yo misma en una nueva voz que trata de decir, de platicarle algo a los demás. Creo que eso es comunicar.
Esta semana me encuentro en internet un mensaje nuevo, dirigido a todos los mexicanos, pronunciado por el entrenador de la Selección nacional de fútbol, El Vasco Javier Aguirre.
Para empezar, todavía me estoy preguntando quién o quiénes son “Iniciativa México”. La respuesta es sencilla: basta buscar en la red para encontrar que se trata de un proyecto de Televisa en el que están involucrados otros medios de comunicación y en el que además estaría la mano del gobierno federal.
Si no mal recuerdo, hasta hace unos meses, todo parecía indicar que El Vasco no estaba muy de acuerdo con vivir en nuestro país. En febrero de este 2010, declaraba a una cadena de radio española:“yo, desde luego, tomo mis precauciones: mis hijos mayores viven en Madrid y yo me fui con mi mujer y con el pequeño, y llevamos ya casi un año. Esperaremos hasta el Mundial y luego me vendré para Europa para ver qué hay" .
Pero ahora quién sabe por qué ha cambiado idea, y lo veo muy emocionado, contento, lleno de espíritu patriótico. A lo mejor porque sabe que ya le falta poquito para cumplir su anhelo de regresar a Europa, porque su compromiso con la selección termina y ya se va del país.
La verdad me parece completamente fuera de lugar la campaña de Iniciativa México. Por un simple motivo: no tiene la mínima lógica, no es coherente mezclar las cosas y de entrada, no pienso que El Vasco sea la figura más adecuada para hablar no solamente de nuestra historia, sino para darnos discursos motivacionales que no tienen pies ni cabeza.
“Sé que cada 100 años México se propone hacer algo que suena imposible. Se lo propone y lo logra. En 1810 parecía imposible que México fuera un país independiente, y lo es. En 1910 parecía imposible que México llegara a ser un país democrático, y llegó a serlo”, dice con aire de profesor sabelotodo nuestro brillante entrenador de fútbol.
¿Estamos seguros? Con todo respeto, suena más bien a demagogía al más puro estilo gubernamental.
Independientes, democráticos. Como quien dice que de repente ignoramos la incómoda injerencia de nuestros vecinos del norte y nuestras enormes fallas y vicios en cada proceso electoral. Eso sin contar la vida cotidiana, en la que demostramos a cada paso depender de la ayuda de un gobierno paternalista que nos ha dado siempre atolito con el dedo. De la democracia ni hablar. No hemos comprendido que es una forma de vida y no un acto periódico que ocurre solamente en las urnas.
En una sola cosa le doy la razón al Vasco: “parece imposible ser el gran país seguro, próspero y justo que todos imaginamos”. Sí, de veras parece imposible.
Seguro... Con alrededor de 15 mil muertes por la guerra contra el narcotráfico, no veo la manera en que la seguridad pueda ser a corto o mediano plazo una de las características del México que el Vasco sueña. En una de esas la seguridad nos la van a dar los soldados que el presidente Obama ha enviado a vigilar la frontera con los Estados Unidos.
Próspero... En México, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Desarrollo Social, 40 por ciento de la población es pobre y 18 por ciento vive en la pobreza extrema. ¿Qué hacer cuando en nuestro país 3 por ciento de la población vive con menos de US$1; 14 millones viven con menos de US$2,50 y 40 millones viven con menos de US$4,50? A lo mejor pensando que el hombre más rico del mundo es mexicano, podemos pensar en la prosperidad.
Justo... Basta citar que en 2007 Amnistía Internacional (AI) aseguraba que “México en un país sin justicia” en un informe titulado “Injusticia e impunidad: deficiencias en el sistema de justicia penal mexicano”. Entonces -y la situación no ha cambiado mucho- el citado organismo internacional denunció “cómo se hace uso del sistema de justicia como instrumento de represión política, principalmente dirigido hacia quienes reportan y denuncian las violaciones a los derechos humanos”. Sí, querido Vasco, es decididamente imposible pensar en un México justo, cuando hay lugares donde las víctimas simplemente desaparecen ante los ojos de todos para luego aparecer debajo de la cama.
“Es hora de asumir que el cambio requiere del esfuerzo de cada uno de nosotros”, dice Aguirre. Nada más escucho la palabra “cambio” y hasta escalofríos me dan, sinceramente. Son diez años que sé que el “cambio” era para “hoy”. Y no lo veo por ninguna parte. Será que estoy lejos y solamente vivo de lo que me platican.
“Habrá que dejar atrás al México que busca culpables y dar paso al México en el que todos asumimos responsabilidades”. Con eso a lo mejor quiere decirnos que todos, absolutamente todos los que nos han hundido en el inmenso mar de problemas que nos aquejan deben ser olvidados. Ya no hay que buscar culpables. A fin de cuentas la culpa es nuestra, por agachones y por dejados.
Sinceramente me gustaba más el Vasco que decía en la entrevista de febrero que México está “jodido”. Era más honesto.
Insisto: decididamente los brillantes organizadores del nuevo lavado de cerebro llamado “Iniciativa México” equivocaron la estrategia y eligieron mal el personaje. Aguirre se ve nejor cuando está calladito, sobre todo porque en el video aparece como un gran triunfador, como si ya nos hubiera llevado a ganar la copa del mundo.
Y ni eso se va a poder, por lo que se ha visto en los amistosos.
Me da vergüenza el sermón que hicieron leer al Vasco. Me da rabia saber que seguramente se están gastando millones de pesos -que no sé de dónde provienen- para hacer una campaña absurda y sin sentido. Una nueva muestra de que hay quien sigue creyendo que los mexicanos debemos ser tratados como incapaces, como retrasados mentales o -mínimo- como menores de edad. Espero que haya quienes se den cuenta de que es hora de despertarse.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Zabludovsky... ¡calladito te ves más bonito!

Publicado en el Semanario Punto. Toluca, México.
26 de mayo, 2010

Hace unas cuantas horas en la edición on line de El Universal, fue publicada la columna semanal del periodista Jacobo Zabludovsky. Me permito citar la frase escrita por quien fuera durante 27 años el mayor constructor de la realidad mexicana.
“'No veas 24 Horas', gritaba Clouthier por las calles. No le faltaba razón, pero no había de otra.”. Se trata, desde mi humilde punto de vista, de una de las confesiones más repugnantes que he leído en los últimos años.
La confesión de un manipulador que durante mucho tiempo tuvo en sus manos el control absoluto de la información en México.
No quisiera convertirme en juez de una sola persona que a fin de cuentas era solamente quien daba la cara. Pero francamente no puedo evitar expresar mi punto de vista.
Me parece sencillamente patético que sea el mismo Zabludovsky quien se muestre como un comunicador que en su tiempo no fue otra cosa que una víctima del sistema. Porque al decir que no tenía alternativa, revela que de una u otra manera su estilo era más bien forzado y que solamente estaba obedeciendo las órdenes del sistema completo.
“No había de otra”, afirma en su columna. ¿En verdad era así? Y si la situación era tal, ¿por qué aceptaba el papel de manipulador con tanta resignación?
Posiblemente porque entonces pensaba en su persona y en sus necesidades. Porque tenía una familia que mantener y por ese motivo no le importaba transformar los hechos a conveniencia de quienes realmente gobernaban México: Televisa y asociados.
Ahora que está satisfecho, que se ha llenado los bolsillos y el estómago y que ha llegado a un momento de la vida en que honestamente no tiene nada que perder, ahora sí, acepta con todo el cinismo posible que “no había de otra”.
Me queda claro que Jacobo no era otra cosa que una especie de muñeco de ventrílocuo y que sus patrones decidían por él lo que era conveniente decir o no. Pero también me resulta evidente que no es ético para ningún periodista repetir como merolico la información que sabe perfectamente sirve sólo para engañar a millones de personas.
Los mexicanos somos ingenuos. Somos nobles y sencillos. Lo llevamos en la sangre porque a fin de cuentas somos el resultado de una mezcla de razas en la que cuenta mucho la parte indígena, esa parte nuestra que fue sometida salvajemente durante siglos.
Por eso, por esa tendencia natural a la sumisión, creímos en Jacobo, que no hizo otra cosa que darnos por años kilos y kilos de mentiras, toneladas de información que sencillamente nos hicieron vivir una especie de realidad paralela, la de un pueblo que tenía no solamente grandes posibilidades de desarrolo, sino sobre todo una “paz social” que tenía que agradecer a la autoridad.
Nuestra enorme ingenuidad -de nuevo gracias a Televisa- nos creo un mundo en que la vida cotidiana era casi una copia de las telenovelas, nuestro único acercamiento a la cultura era Siempre en Domingo y nuestra evasión por excelencia era el futbol, elementos todos que nos impidieron durante décadas percibir lo que realmente ocurría a nuestro alrededor.
Por eso ahora el único sentimiento que me provoca leer a Zabludovsky es una profunda indignación. Cuando en el mismo artículo afirma que “el bozal fue en una época obligatorio” no me queda más que preguntarme por qué ahora se da baños de pureza. Nadie lo obligaba a recibir atenciones y beneficios a cambio de engañar sin pudor a millones de personas. Con un poquito más de dignidad a lo mejor se habría dedicado a ejercer su carrera de abogado, se habría puesto a trabajar en otra cosa antes que alquilarse como difusor de infamias.
Hoy critica, habla, se atreve a señalar la falta de crítica de parte de los intelectuales de quienes dice claramente: “Una de las razones de esta mudez es que antes estaban fuera. Ahora están dentro. Se han creado para ellos puestos de trabajo lucidor y productivo.”
Trabajos tan lucidores y productivos como el que durante 27 largos años tuvo el mismo Jacobo, que aparecía en todas las pantallas caseras para contarnos diariamente un capítulo de la gran telenovela mexicana en la que los villanos, los malosos, eran todos aquellos que se oponían a los designios de los bondadosos protagonistas, nuestros queridos gobernantes, que ejercían sin pudor una perfecta dictadura de partido.
Es triste, más bien es indecente lo que Televisa ha hecho -y sigue haciendo- en México. Por eso es vergonzoso que uno de los principales ejecutores de los ultrajes que la citada empresa ha cometido ahora se permita hablar demás, especialmente porque me parece que encima de todo está escupiendo en el plato en que ha comido -por cierto muy bien- durante gran parte de su vida.